Nuestro Río Cenepa

Un ensayo de historia y geografía exclusivo para CARETAS.

Escribe el ex Presidente Fernando Belaunde Terry

El propio Presidente Belaunde se constituyó en "Falso Paquisha" a las 17 horas de haberse tomado la ubicación por el Ejército, y cuando aún seguían las operaciones contra los otros dos puntos de infiltración ecuatoriana. Belaunde retornó esa tarde a Ciro Alegría, base que él construyera en su primer gobierno. Al día siguiente, un helicóptero ecuatoriano intentó bombardear "Falso Paquisha" bajo la cobertura de dos Jaguars de la FAE que violaron nuestro espacio aéreo.

31 de enero de 1981: Belaunde en "Falso Paquisha" con el comandante general del Ejército Rafael Hoyos Rubio y otros dignatarios militares y civiles. Aún se luchaba más arriba en la Cordillera del Cóndor.

EN nuestra larga frontera con el Ecuador, de unos 1,700 Km., solamente falta por demarcar un tramo de la línea de cumbres de la Cordillera del Cóndor, que el fallo del árbitro brasilero, Díaz de Aguiar, señala como límite natural entre los dos países.

El resto de la demarcación, correspondiente en gran parte a selva plana, no es natural sino fruto de los respectivos acuerdos. Si hay un tramo donde es la geografía, la montaña, la que da la inobjetable separación, es precisamente el del Cóndor, donde el Ecuador localiza sus crónicos y periódicos reclamos. La línea de cumbres divide las aguas. Las que van hacia el oeste marcan el territorio ecuatoriano; las que discurren al este, el peruano.
Si se aplicara literalmente el artículo correspondiente del Protocolo, tendríamos que fijar una línea geodésica entre la quebrada de San Francisco y el divortium aquarum entre el Zamora y el Santiago que sí existe, aunque en reducido recorrido, y de allí a la confluencia del Santiago con el Yaupi, tendríamos una larga línea, prescindente de la topografía. Díaz de Aguiar, como lo estipula el Protocolo, adaptó ese límite, a la línea de cumbres, con ventaja en superficie para Ecuador.
Ecuador, en forma indocumentada se ha permitido alegar, una y otra vez, que al acordarse el Protocolo de Rio, en 1942, se ignoraba la existencia del río Cenepa, cuya aparición supuestamente sorpresiva hacía "inejecutable" dicho Protocolo. Pocas veces ha habido tanta irresponsabilidad en un cargo infundado. El dominio del Perú en toda esa región está ampliamente fundamentado por viajeros y exploradores. El Pongo de Manseriche, sin duda el elemento más saltante de toda esa área se estudió por el Perú reiteradamente. Baste recordar la memorable expedición del marino Manuel Melitón Carbajal que, en 1869, fue el primero en recorrer el Pongo en una nave a vapor, la "Napo".
En cuanto al río Cenepa que, según el Ecuador los peruanos "no conocíamos", hay que recordarles que allí, a unos 30 Km. al norte de su desembocadura en el Marañón, está establecida la base militar de Chávez Valdivia, desde años antes del Protocolo de Rio. He visitado esa guarnición que es uno de los asentamientos militares importantes. El Cenepa desciende de la cordillera y la distancia en línea recta entre las cumbres y el Marañón, es de unos 137 Km., más la quebrada, en terreno accidentado, que baja de más de mil metros de altitud, a unos 200 en su empalme con el Marañón, tiene tramos torrentosos que hacen imposible la navegación a lo largo de 200 Km. Otra base importante es la de Jiménez Banda que se encuentra a unos 12 Km. al este de la línea de cumbres y a unos 30, al sur. La presencia militar peruana ocurre tanto en el alto como el bajo Cenepa.
Piensa seguramente el Ecuador, en su intento de establecerse en las nacientes del Cenepa, crear un antecedente que pudiera servirle para reclamar ese río y llegar al Marañón. Infortunadamente para ese país la cuenca del Cenepa y toda la región oriental de la Cordillera del Cóndor, son peruanas. Su desinformación lo lleva a pensar que se trata de un río navegable, cuando en realidad no lo es, sino en pequeña parte.
El reclamo que ha creado alarma en América y el mundo, gracias al hábil manejo publicitario ecuatoriano, carece por completo de fundamento. Es como si el Perú reclamara el río Nangariza, y la auténtica Paquisha, cuyo nombre sirvió para montar el fracasado embuste de 1981.

Febrero de 1995.

Presencia peruana en la zona: Manuel Melitón Carbajal recorrió el Pongo de Manseriche ya en 1869.