Menem y las Armas Para el Ecuador

Demasiada lentitud del gobierno argentino para esclarecer escandaloso tráfico de pertrechos bélicos.

Del país que menos podía esperarse, llegó una inesperada ayuda para Ecuador en medio del conflicto. Las 75 toneladas de armas y municiones argentinas transportadas en aviones de la empresa Fine Air, llegaron a Guayaquil desde mediados de febrero. A pesar del escándalo, ningún funcionario ha sido destituido en Argentina. Las operaciones ilegales de venta de armas a países en conflicto, que por eso están embargados, producen cuantiosas ganancias y dejan sólidas comisiones a los funcionarios corruptos que las autorizan. Pero en este caso se pasaron de la raya.

Ministro de Defensa argentino Oscar Camilión, admitió la semana pasada que las armas terminaron en Ecuador. Después Menem dijo que fueron a Venezuela.

La carga incluía 58 millones de municiones, 45 mil proyectiles de cañones y 350 morteros. Pueden haber sido usados durante el conflicto.

Durán Ballén, se burló el martes pasado.

Alberto Fujimori y Carlos Menem muchas sonrisas y poca solidaridad.

Soldados ecuatorianos armados con fusiles FAL. Recibieron munición y nuevas armas de Argentina.

EL jueves 16, el ministro de Defensa argentino Oscar Camilión comparecerá ante la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados para explicar cómo la empresa estatal Fabricaciones Militares, vendió 75 toneladas de armas a Ecuador -supuestamente destinadas a Venezuela-, en medio del conflicto de la Cordillera del Cóndor.

La oposición argentina había pedido interpelar a Camilión y al ministro de Relaciones Exteriores Guido Di Tella, pero no tuvieron los votos necesarios para hacerlo.
A principios de semana los presidentes de Argentina y Ecuador, Carlos Menem y Sixto Durán Ballén, habían coincidido en que el caso de las armas gauchas vendidas a Ecuador debe ser investigado. El ecuatoriano lo dijo el martes pasado, con sorna, en una conferencia de prensa en Miami, después de justificar la necesidad de su país de comprar armas en cualquier sitio.
Menem hizo sus declaraciones el lunes, en Buenos Aires, ante el creciente revuelo e indignación que ha suscitado el hecho en Argentina, uno de los países garantes del Protocolo de Río de Janeiro y vinculado al Perú por lazos históricos y afectivos.
Pero la versión de Menem significa un retroceso en relación a lo que había sostenido su gobierno, a través del ministro de Defensa, la semana pasada. Camilión había admitido que las armas fueron a Ecuador, mientras Menem afirmó el lunes que "para nosotros, hasta ahora, las armas fueron a Venezuela. Se está investigando". Muy poco, para un escándalo que tiene ya dos semanas.
La consigna del oficialismo en Argentina, en medio de la campaña electoral reeleccionista, parece ser `ninguna renuncia antes del 14 de mayo´, fecha de los comicios. Es decir, Camilión, Di Tella y otros funcionarios serán protegidos mientras "se investiga".
Luis Sarlenga, el interventor de Fabricaciones Militares, fue el que pidió a la Cancillería argentina una autorización de "urgente" para la venta de las armas. El se ha negado ha responder las muchas preguntas que el periodismo de su país ha querido formularle, derivando todo al ministro de Defensa, Oscar Camilión. Sarlenga fue nombrado por el antecesor de aquél, Erman Gonzales.
Las explicaciones oficiales argentinas son, no obstante, muy débiles. Ese país casi no exporta armas y uno de sus pocos clientes, Venezuela, parecía desanimado de comprar material bélico desde que un fusil argentino estalló matando al soldado que lo accionaba, el año pasado.
Sus adquirientes parecen ser sólo países embargados, como la ex Yugoslavia, Irak o Libia. En marzo de 1994, el gobierno argentino detuvo una venta de armas formalmente destinada a Liberia pero que en realidad iban a Croacia. Esta vez, sin embargo, los reflejos no le funcionaron al gobierno de Carlos Menem, que ha sido, hasta donde se sabe, el único latinoamericano en abastecer de armas al Ecuador en pleno conflicto.
En efecto, Brasil, otro de los garantes y gran exportador de armas, congeló una orden de compra del Ecuador, país que posee apreciable cantidad de material bélico carioca, y que había hecho un pedido con antelación.
Chile, según declaraciones oficiales, tampoco habría enviado nada una vez desatadas las hostilidades.
Las 75 toneladas, valorizadas en 33 millones de dólares, fueron despachadas del aeropuerto bonaerense de Ezeiza el 17, 18 y 22 de febrero con destino a Guayaquil. El lote comprendía 8 mil fusiles FAL, 36 cañones de 105 y 155 mm., diez mil pistolas de 9 mm., 350 morteros, 50 ametralladoras, 58 millones de municiones, 45 mil proyectiles de cañones, 9 mil granadas, y explosivos.
Los venezolanos también se han lavado las manos. El ministro de Defensa de ese país, el general Moisés Orozco, sostiene que la firma del coronel Tomás Millán, que sería el que realizó la compra, es falsa.
Pero en el juego de alianzas en Sudamérica, es conocido que Venezuela es un país amigo del Ecuador. La técnica de usar una orden de compra en apariencia legal, con nombres reales pero con firmas falsas, es común en el tráfico de armas que son desviadas a terceros países. De esa manera los involucrados dejan a salvo su responsabilidad, demostrando que su rúbrica fue suplantada. Un argumento de peso que esgrimen los venezolanos es que si hubieran querido comprar armas a la Argentina no utilizarían una firma intermediaria, que cobra una comisión, sino lo hubieran hecho directamente.
El embajador venezolano en Buenos Aires negó rotundamente que su gobierno estuviera involucrado en la triangulación, al ser llamado por el vicecanciller argentino Fernando Petrella. Este le pidió que confirmara por escrito esa declaración.
Mientras autoridades argentinas y venezolanas juegan al gran bonetón, sorprende la cautela de la Cancillería peruana, que no ha emitido ninguna nota de protesta y guarda prudente silencio en espera de las explicaciones argentinas.
Se trataría, según una fuente militar peruana, de evitar caer en el juego ecuatoriano, una de cuyas intenciones sería la de enfrentar al Perú con Argentina. Es decir, Ecuador habría tenido una doble finalidad: apertrecharse e indisponer al Perú con uno de los países garantes. La información del tráfico ilegal fue destapada en el Perú por el diario La República, informado al parecer por el servicio de inteligencia peruano.
La responsabilidad del gobierno de Carlos Menem, sin embargo, es difícil de soslayar. No todos los días se producen conflictos armados en Sudamérica. En medio de uno de ellos, autorizar la venta de armas a un país conocido por su simpatía con uno de los beligerantes ya es difícil de entender. Con mayor razón todavía si esas armas serían eventualmente usadas contra un país vinculado a la Argentina.
Es decir, aun si el cargamento hubiera ido realmente a Venezuela, podía sospecharse que sería derivado al Ecuador.
En esas circunstancias, hubiese sido elemental confirmar el destino final de las armas y, por lo menos, pensar dos veces la razón por la cual existía una empresa privada como intermediaria. Pero la suspicacia no pareciera ser una característica de los funcionarios del gobierno de Menem.
CARETAS 1354