A mediados de mes, Rafael Crisóstomo, fotógrafo peruano que trabaja en un diario de Washington, fue enviado a Nueva York para cubrir la visita del Ing. Fujimori y su presentación ante el Consejo de las Américas. CARETAS pidió a Crisóstomo que hiciera lo posible para seguir los pasos también de Javier Pérez de Cuéllar, quien como presidente de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo de la Unesco, visitaba simultáneamente la ciudad de los rascacielos. En realidad, el candidato-presidente había arreglado su itinerario de retorno de la Cumbre Social de Dinamarca para coincidir en el día con el candidato-embajador y eclipsar así su presencia en la ONU -lo que en términos nacionales logró.
WOLFENSOHN, EL MUNDIALISTA
Esa tarde estuvo a punto de reunirse con otro amigo, James D. Wolfensohn, 61, quien acaba de ser nombrado presidente del Banco Mundial. Hombre de múltiples intereses, Wolfensohn fue designado para ese puesto ya en 1981 por Robert McNamara, el más notable de los presidentes de la institución. Wolfensohn era entonces de nacionalidad australiana y no pudo concretarse su nombramiento, y McNamara fue sucedido por banqueros conservadores como Tom Clausen.