Una concepción simple de la política. Los partidos son necesarios para una intermediación política equilibrada y democrática. Si éstos sucumben, surge la tentación totalitaria.

El Perú no es ajeno a esta constante de la historia. Y la ilusión de que los partidos pueden desaparecer la tuvieron en su momento el leguiísmo, el sanchecerrismo, el odriísmo y el velasquismo. En todos estos casos, los partidos emergieron -es verdad que tras largos años de ostracismo- con más fuerza cuando el aparato montado en torno a una persona se vino abajo por la propia presión de las fuerzas sociales.
Hay además una cierta incapacidad para integrarse con otras fuerzas políticas. El Chile del pos-Pinochet constituye un ejemplo de aproximación entre partidos que parecían condenados al antagonismo.
¿Cuál de las fuerzas políticas que hoy integra la oposición dará el primer paso en esta dirección de cooperación horizontal? La fuerza parlamentaria que emerge de este proceso no es poca cosa. Está fraccionada, pero si existiera una voluntad de concertación, se puede tomar iniciativas políticas importantes que no le dejen toda la iniciativa al grupo gobernante.

Mercedes Cabanillas del Apra y Raúl Diez Canseco de AP: pese a su tesón recibieron un baldazo de agua fría.
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