
Consorte Con Suerte
Un viaje inesperado y contradictorias respuestas hacen tambalear firmeza de la mujer de hierro.
Han sido días negros para Martha Chávez los de la semana pasada. Todo hacía suponer que su viaje a Beijing iba a ser un nupcial paseo por el Oriente. Sin embargo, se conjugaron los astros y le hicieron varias malas pasadas. No sólo su proyecto de Código Electoral fue vapuleado en el Congreso, sino que sus colegas no se mostraron solidarios con ella en el debate sobre la esterilización. Finalmente surgieron las inquietantes preguntas sobre el financiamiento del viaje de su esposo. Y no sólo se ha puesto malhumorada sino que con sus contradicciones ha dado pábulo a ominosas sospechas.

Luego del gusto, el disgusto. Martha deberá sustentar gastos.

Gato por liebre. A la viceministra de Justicia Miriam Schenone se le excluyó de la delegación peruana a la IV Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing, pese a ser la responsable del Informe Nacional que se presentó en dicha cumbre.
EL viaje del esposo de la presi-denta del Congreso, Martha Chávez, a Beijing ha levantado polvareda. Y no es para menos. Es el raro caso del "príncipe consorte", pero resulta aún más extraño que su discreto papel sea pagado por todos los peruanos.
Cuando Radio Programas le preguntó sobre el viaje de Ocampo, ella señaló que ya era hora de superar el machismo y que no tenía nada de extraño que la acompañe como hacen los ministros con sus esposas. Que, además, en ambigua expresión su esposo viajaba por una "deferencia especial de sus jefes". Ocampo, como se sabe, labora en la sección política de "El Comercio". Se podía suponer que era un enviado especial del Decano para cubrir la cita. ¿Qué había ocurrido? ¿Es posible un error tan grave como financiar el viaje del marido con dinero del Estado? ¿Se podía imaginar un traspié semejante en una mujer tan fría y severa como ella, que impuso normas draconianas para controlar gastos de los congresistas, limitándolos?
Un viaje a China es atractivo para cualquiera, más aún si éste coincide con una cita magna como la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, arduamente preparada por Naciones Unidas desde hace varios años.
A muchos no dejó de extrañar que meses antes de la cita, se planteara que podría ser Martha Chávez, flamante presidenta del nuevo Congreso, la que presidiera la delegación peruana en Beijing.
En realidad, el comando de la delegación le correspondía a la viceministra de Justicia, Miriam Schenone, presidenta de la Comisión Permanente de los Derechos de la Mujer, que había asis-tido a las reuniones preparatorias, y responsable del Informe Nacional que debía presentarse en la cita pekinesa.
El 1º de setiembre, una escueta resolución suprema excluía a la Schenone, sin que luego mediara ninguna explicación. Lo que puede Beijing.
El escándalo se inicia cuando "El Comercio" repara en que la Resolución Suprema le asignaba a Martha Chávez un total de US$ 12,26l, de los cuales 8,864 correspondían a pasaje en 1a. clase (se trata de una presidenta de un poder del Estado) y el resto para viáticos. Al trascender que su esposo también había viajado, la pregunta lógica era con qué dinero lo había hecho.
Las respuestas a Radio Programas, en lugar de esclarecer las cosas, las complicaron. En el Congreso se oían comentarios mordaces y empezó a circular la versión de que el pasaje en 1a. se desdobló en dos: o en clase ejecutiva (cuyo costo unitario es de US$ 4,741) o en clase económica (US$ 2,750).
Por otro lado, "El Comercio" aclaró el 6 de setiembre que el diario no sufragó los gastos " de nadie para asistir a dicha cumbre", dando a entender que se había limitado a darle a Ocampo una licencia sin goce de haber porque éste adujo motivos personales. Al día siguiente fue más explícito: al parecer la licencia se basó en el hecho de que, por viajar la madre y su pequeña hija, el esposo debería encargarse de los cuidados elementales. Pero luego la presidenta del Congreso aclaró que por recomendación del pediatra la niña no pudo viajar a último momento.
En las oficinas de la Oficialía Mayor del Congreso y en la propia Mesa Directiva el asunto del viaje puso de vuelta y media al personal y a los congresistas de la mayoría. Martha Chávez se contradecía y, casi por primera vez, daba muestras de un nerviosismo inusitado. La orden procedente de Beijing fue terminante: nadie debe hablar del asunto.
Llaman también la atención las notas del diario "Expreso". Esos trascendidos tienen que haber salido del Congreso.
CARETAS la abordó en Beijing. Como era previsible, ella negó todo lo que se había dicho en Lima. Dijo que RPP y El Comercio están respirando por la herida porque les quitó los celulares y refrigerio a los periodistas.
Aclaró que el Congreso le da US$ 260 de viáticos (¿no era acaso RR.EE. el que pagaba los viáticos?) y que el hotel le cuesta US$ 240 la noche, que tiene facturas de todo y que va a "empapelar" a medio mundo. Por cierto, dijo que el pasaje de su esposo había sido comprado al crédito.
Una historia complicada para una mujer complicada. CARETAS lo lamenta, no obstante haber sido blanco de sus modales imperiosos que cercenaron una investigación sobre los gastos del pasado CCD. ¿Podrá ahora la presidenta ser explícita en la información sobre su accidentado periplo oriental?
Audacia no le Falta

Fujimori enfrentará a mar de feministas.
Hay que reconocer que el viaje del Presidente Alberto Fujimori a China dentro de un amplio recorrido que lo llevará también a Tokio y Seúl vuelve a demostrar que son pocas las cosas que lo amilanan. Porque junto con el premier noruego será uno de los pocos mandatarios que se enfrentará al más numeroso auditorio femenino (50 mil) no obstante haber protagonizado por las frases, los hechos y los actos escándalos que deberían hacerle temer una airada reacción en contra de las defensoras de los derechos de las mujeres.
Su separación y posterior divorcio han sido de los más sonados en el mundo. Susana Higuchi podría argüir ser un ejemplo vivo de lo que significa enfrentar el machismo y el poder de un mandatario al que no le tiembla la mano.
Fujimori por otra parte ha dicho que volverá a casarse con alguien que tenga buenas piernas, lo que al poder femenino le arde por la banalización de los valores femeninos.
Finalmente, ha prohibido el aborto, tema que ha sido uno de los más candentes en las sesiones de la cita mundial. La cuestión de la libre elección de las mujeres supone una disyuntiva radical entre aborto y no aborto.
Es de imaginar que le costará trabajo convencer al feminismo mundial.
CARETAS 1380