Hay más razones de inquina política que la búsqueda de un consenso racional en el fuego graneado contra la jerarquía eclesiástica.

El Laberinto con la Iglesia...

Va más allá que la planificación familiar

Luego de un discutido y bullicioso periplo oriental, Fujimori visitó en Lima locales escolares en los cuales se están haciendo obras de restauración. Volvió a la carga en el lío con la Iglesia, pero más mesurado.

EL domingo pasado fue la segunda ocasión en que los púlpitos de todos los templos del Perú vibraron en defensa de la vida.

En los sermones se explicaba que por razones éticas, morales y religiosas la Iglesia peruana se oponía a la aplicación de una política de población que no sólo auspiciaba el uso de métodos artificiales sino que incluso consagraba como tales la vasectomía y la ligadura de trompas, auténticas mutilaciones reñidas con el deber de la procreación que el Evangelio y la Constitución consagran.
Los llamados a seguir el magisterio de la Iglesia implicaban a su vez un rechazo a una actitud del gobierno considerada agresiva.
Los púlpitos se han encendido. Los feligreses más que verse compelidos a una toma de posición se han mostrado preocupados con la marea montante de mutuas agresiones entre el gobierno y la Iglesia y han sentido -como en todo conflicto- que a ambas partes se les ha ido un poco la mano.
Estamos frente a una guerra avisada, es decir, con permiso para crecer en tono y virulencia.
Hacía un buen tiempo que la Iglesia no colisionaba tan fuertemente con el gobierno.
Esta vez, un tema que no debiera ser tan candente -puesto que la esterilización al fin y al cabo hace algunos años que se viene practicando- ha llevado a los sacerdotes a cerrar filas con la jerarquía.

LA IGLESIA HERIDA

Como en todo conflicto, la pregunta sin contestar es ¿quien empezó la contienda? Esa es una historia compleja. En todo caso hay que empezar por considerar las posiciones y los motivos que impulsan a tratar de que éstas prevalezcan.

Algunos creen ver en la reacción de la Iglesia los ecos de anatemas anacrónicos. Especialmente porque en la feligresía no parece existir un dilema de conciencia entre el recurso a métodos de control de la natalidad artificiales y el mensaje de Cristo.
Y éste es un fenómeno que no es característico tan sólo de América Latina. Igual ocurre en España o Italia, países de acentuado cristianismo, en los que se ha llegado a una convivencia cordial entre la modernidad de los usos sociales y los principios de la Iglesia.
Es verdad que en esos casos, los Estados han tenido particular cuidado en no estirar la cuerda en las relaciones con la iglesia, por la misma razón que una tradición común las distingue.

La procesión de la Virgen de la Evangelización en mayo de 1990 puede haber resentido a Fujimori.En realidad le resultó mucho más incómoda la defensa de la Iglesia de los derechos humanos y la condena a la matanza de La Cantuta.

Por otra parte, las encuestas de hoy no difieren de muchas de las que CARETAS en varias décadas pasadas publicaba, para señalar no sólo que las mujeres estaban interesadas en recurrir a métodos de control de la natalidad, sino que tanto los hombres como los jóvenes veían en éstos una alternativa para no amenazar las relaciones de pareja con embarazos no deseados.

Es más, por distintas vías, a las que no son ajenas los propios medios de comunicación de masas, el público no sólo de sectores altos y medios sino también populares ha accedido crecientemente a una mayor información sobre la paternidad responsable y la planificación del tamaño de la familia.
Lo que evidentemente ha alertado a la Iglesia es el hecho que ahora el Estado se proponga una política controlista como parte central de un programa de crecimiento y desarrollo económico.
Aquí, hay que reconocerlo, la Iglesia está a trasmano de lo que viene ocurriendo, en una sociedad que en efecto no renuncia al hedonismo pero que también imagina un modelo de pareja muy distante de la del pasado que se enorgullecía de una vasta prole y de haber obedecido el mandato de dejar que los niños vinieran según una voluntad reglada por el acaso y la naturaleza.
Los liberales se preguntan hoy sobre la necesidad de que el Estado tenga que intervenir en un asunto que es exclusivo de la pareja. Lo más lógico es que ésta sea una decisión libre y discutida en el más estricto plano privado.
Pero aun en el caso que no interviniera el Estado, igual la jerarquía católica no admitirá sino el ritmo natural del control de la natalidad, indicando a los fieles que su deber es seguir el magisterio eclesiástico sobre la materia.

RAZONES DEL ENCONO

El cardenal no solicitará ser recibido por Fujimori y éste a su vez dice que no lo invitará. La guerra sigue.

Sin embargo, el presidente Alberto Fujimori que en su primer gobierno no pudo ampliar la esfera de acción de una política demográfica diseñada al compás de lo que predican los organismos internacionales de crédito y de cooperación, rompió lanzas desde el 28 de julio anunciando que se proponía darle la máxima prioridad al control de la natalidad.

Ese fue el primer round, conocido ya en la historia como el de "las vacas sagradas". Como no podía ser de otro modo, lo hizo a su manera aguerrida y bronca, lanzándose contra los obispos.
Para nadie es un secreto que Alberto Fujimori no simpatiza con el cardenal Augusto Vargas Alzamora. El propio prelado lo ha reconocido el lunes pasado cuando mencionó que en la pugna de hoy había elementos del pasado: el hecho que sacara a la Virgen María en procesión para rechazar los panfletarios ataques promovidos más que por el entonces candidato Fujimori tal vez por algunas iglesias comúnmente tildadas como " protestantes".
Cuando el pasado 7 de setiembre, el Congreso aprobó incluir las intervenciones quirúrgicas esterilizantes como parte de la política poblacional del Estado -en una votación a la prepo- el cardenal Vargas Alzamora no se midió, dando rienda suelta a su decepción. Habló del "poder de las tinieblas" y de posiciones " cobardes" por parte de algunos congresistas que no conciliaron sus convicciones católicas con los votos por consigna.
Tampoco la memoria presidencial olvida que los obispos rechazaron la Ley Cantuta y la de Amnistía que exoneró a los asesinos de dicha Universidad y de Barrios Altos colocándose como lo han venido haciendo sostenidamente en los últimos años entre los defensores de los derechos humanos por sobre la crueldad de la guerra y el ensañamiento de Sendero Luminoso.
No es exagerado sostener que el presidente Alberto Fujimori ve un potencial peligro en una Iglesia que no se somete a sus designios. Es el frecuente destino de los autoritarios.
Los corifeos del gobierno tratan de aumentar el eco de expresiones presidenciales que prácticamente responsabilizan a la Iglesia de ser la causante del crecimiento demográfico y de descuidar las exigencias de los pobres.
Eso sí es exagerar innecesariamente. La Iglesia no sólo ha sido un elemento central para paliar los efectos del shock en 1990, sino que su doctrina social ha permitido disminuir la ola antipopular del neoliberalismo, recordando que no hay justificación económica para el olvido de los pobres.
El celo en defensa de los humildes va de la mano con la defensa de los derechos humanos. Mientras que Alberto Fujimori lanzaba en Beijing su filípica contra la Iglesia peruana, acusándola de obstaculizar la planificación familiar, el Papa en Yaundé, Camerún, condenó enérgicamente a los regímenes opresivos del Africa en un documento fundamental en el que declara que la Iglesia debe ser más que nunca un organismo activo y vigilante de la justicia social y los derechos humanos.
El documento "Ecclesia in Africa" surge de un sínodo de obispos africanos celebrado el año pasado en el Vaticano y que consta de 150 páginas.
Denuncia la corrupción, "la deshonestidad de líderes gubernamentales" que desvían fondos públicos a sus bolsillos. "Este es un robo puro y simple", dijo el Papa en su mensaje al divulgar el documento, hablando de elites opulentas y masas miserables.
El documento exige a los gobernantes militares que entreguen el poder pacíficamente a los civiles, condena el gasto militar excesivo y pide a todos los países que dejen de vender armas al Africa.
El Papa también pidió al FMI y al Banco Mundial que alivien la deuda aplastante del Africa y a las naciones ricas que dejen de tratar a ese continente como si fuera un "apéndice" del mundo.
Juan Pablo II pidió a los 100 millones de católicos del Africa ser menos eurocéntricos y de construir una verdadera "Iglesia Africana". Temas y preocupaciones, en suma, bastante más amplios que la preocupación por los mecanismos específicos de la planificación familiar.

En 1954, Juan Domingo Perón inició su posición anticlerical. Empezó con sus críticas a la Iglesia Católica "que se entrometía en asuntos del Estado", planteando aprobar leyes para eliminar fiestas religiosas, además del divorcio. Mucha gente no se explicó por qué Perón tomó tales actitudes. Un sector opinó que como cualquier otro dictador no podía tolerar la existencia de otro poder. En este período Perón expulsó algunos sacerdotes del país, acusándolos de subversivos. La respuesta del Papa Pío XII no se hizo esperar: excomulgó a Perón y a todos los responsables.

EL HOMBRE DE PEKIN

El segundo round ha sido aún más bullicioso.

El viaje del presidente Alberto Fujimori a Beijing ha sido, en efecto, un periplo que por lo menos le conquistó el aplauso de las feministas del mundo, incluyendo a las peruanas que hasta hace poco tenían reservas a la posición oficial expresada en el documento preparado por la Comisión Permanente de los Derechos de la Mujer, que presidiera la viceministra de Justicia Miriam Schenone.
Dos días antes de que hablara Fujimori, Cristina Vargas de "Flora Tristán" criticó a Martha Chávez por sostener que el programa de control de la natalidad peruano tiene como objetivo central a la familia. Según la feminista, ello implicaba un desconocimiento de la realidad social y cultural del Perú, donde existe un altísimo porcentaje de hogares bajo la conducción exclusiva de mujeres en el cual no se puede aplicar el concepto de familia tradicional, mucho menos para la implementación de políticas reproductivas que atañen exclusivamente a las mujeres. Bastó que escuchara a Fujimori para que variara de opinión.
Antes de ocupar el podio oficial, Fujimori concedió una entrevista al New York Times que luego lo haría trastabillar. La versión desmentida luego por el Mandatario pero que no ha merecido ninguna rectificación por parte del diario señalaba que " el líder peruano dijo que esperaba influir en otros líderes latinoamericanos para que participen "uniendo fuerzas" en una nueva coalición para quebrar (to break) la influencia del Vaticano en materia de anticonceptivos y planificación familiar en un continente en el que hay 250 millones de católicos".
Sorprendente declaración que demostraba que la soberbia presidencial no se quedaba sólo en Lima sino que tenía una extensión planetaria.
La reacción de monseñor Vargas Alzamora también fue de subido tono: con esa actitud el Mandatario no solamente ha declarado la guerra a la Iglesia y al Papa sino también a Dios. Poco faltó para que hablara del anticristo, pero en la mente de las personas se reconstruyó esa profecía de Nostradamus que decía que "al final de los tiempos, el anti-Papa provendrá del Oriente".
El discurso de Fujimori en Beijing fue ovacionado pero el tema de los anticonceptivos no era la preocupación central de la multitudinaria cita.El choque de fondo ha sido entre movimientos que defienden los derechos humanos de las mujeres contra usanzas religiosas bastante más radicales.
En Africa y Medio Oriente, 85 millones de niñas y mujeres han sido mutiladas genitalmente, una práctica destinada a eliminar el deseo sexual extirpando el clítoris. En Egipto, el Imán Alzhar, la mayor autoridad del islamismo Suni, acaba de ser enjuiciado por la organización egipcia de derechos humanos por promover este procedimiento mediante un "fatwa" o decreto supremo. Pero la práctica sigue.
Otros temas estaban relacionados con el hecho que en el Japón, por ejemplo, el 58% de las mujeres informan de abusos físicos producidos por el cónyuge.
En India se registran miles de "muertes por dote" perpetradas por maridos y parientes políticos que asesinan a la joven novia cuando la familia no cumple con pagar la dote prometida.
En Estados Unidos casi la tercera parte de las mujeres asesinadas son víctimas de sus maridos o parejas.
Luego están las abrumadoras diferencias económicas. Por ejemplo, con excepción de la reina de Inglaterra, son hombres todos los 388 billonarios registrados hoy en el mundo (con fortunas de más de mil millones). Esos billonarios poseen más riqueza que 2,500 millones de habitantes,en su mayoría mujeres.


Papa Caliente

Mientras Alberto Fujimori acusaba a la Iglesia en Beijing, su Santidad Juan Pablo II en Africa alentaba una Iglesia de los humildes,defensora de los derechos humanos. La idea de una coalición contra el Vaticano fue una pedrada impertinente. (Ver facsímil). El portavoz del Vaticano en Beijing, el español Joaquín Navarro Valls, criticó la presencia del Presidente peruano."Algunos políticos aprovechan conferencias internacionales para traer aquí su agenda doméstica", dijo."Pienso que la vía más democrática es discutir abiertamente con todos los ciudadanos las políticas sociales, en vez de tratar de imponerlas", añadió. Señal inequívoca del enojo con que se recibieron las expresiones presidenciales.


Vox Populi

Alonso Cueto, Augusto Dammert, Max Hernández, Javier Valle Riestra, Javier Alva Orlandini

Marcos Martos

El tratamiento del tema pudo ser más prudente y sólo con ese elemento agregado se hubiera desarrollado de otra forma. Lo lamentable es la reacción desproporcionada de algunas personas cercanas a la Iglesia, como Rafael Rey que desafió por T.V. al Presidente para que se vasectomizara.

Alonso Cueto

Sólo se ha querido oficializar una situación que se da en la práctica. No es un asunto religioso, sino estrictamente ético y práctico. Esto, más que en los anteriores problemas Gobierno-Iglesia, han colmado la paciencia del clero.

Augusto Dammert

En mi condición de laico me duelen estos enfrentamientos. Por principio, los cristianos respetamos la ley de Dios antes que las leyes del país. El Arzobispo está dispuesto al diálogo si el Presidente lo invita. Ojalá el Espírtu Santo ilumine al ingeniero Fujimori.

Max Hernández

Conversando con personas ligadas a la Iglesia, veo que el problema es complicado. No tengo una opinión formada, pero me asombran los descreídos defensores de la Iglesia. Tampoco podría decir que Fujimori es un servidor de la democracia. Me gustaría mencionar un adagio "es preferible callarse la boca y que piensen que eres un imbécil, que abrirla para confirmarlo".

Javier Valle Riestra

Soy muy católico y muy crítico del régimen pero estoy de acuerdo con la planificación familiar. Sin embargo, no me parece grato que Fujimori emplee argumentos anticlericales trasnochados. Me gusta lo sustantivo del asunto mas no lo adjetivo.

Javier Alva Orlandini
La posición de Fujimori es agresiva y soberbia frente al clero. Sus declaraciones deberían tener mesura y responsabilidad. No debe emplear términos de `vacas sagradas' para calificar a las autoridades eclesiásticas.


CARETAS 1381