
El Imperio Invadido
Crónica del país que albergó a 30 mil mujeres del mundo durante la Conferencia Mundial de Beijing.
La grita desatada por el gobierno en contra del Vaticano no tuvo su correlato en Beijing. A la hora de suscribir la Plataforma de Acción el Perú decidió reservarse en puntos referidos a la salud reproductiva, aliándose así con el Vaticano por un lado y el gobierno fundamentalista iraquí por el otro. A diferencia de Hillary Clinton, ni el presidente de la República ni la presidenta del Congreso aludieron a la situación de los derechos humanos en China, país que practica el aborto obligatorio y la esterilización masiva luego del primer alumbramiento.

Hace quince años China se abrió al mundo occidental. Las poses modélicas se integran a los modales orientales.
Escribe María Elena Cornejo
Martha Chávez y Luz Salgado en la sede de la Conferencia. Mucho ruido y pocas nueces.
DOS páginas de mi pasaporte fueron anuladas antes de ponerle el sello correspondiente. "Deben estar nerviosos" pensé, imaginando la frenética actividad de un consulado que en sólo quince días había otorgado (o rechazado) más visas que en varios años precedentes. Días después, ya en Beijing, me enteraría que el sistema nervioso consular no era culpable del derroche y las anulaciones eran parte de un metalenguaje burocrático que señalaba la importancia y la posición política de cada medio de comunicación.
No sería ésta sin embargo, la única clave. También apuntaron una enigmática J-2 que sería en definitiva la que sellaría el paso de los periodistas por China. En el aeropuerto de Beijig y no bien repuesta de la sorpresa de encontrar mi maleta abierta pero intacta, las J-2 fuimos conducidas a uno de los dos hoteles destinados a la prensa durante el desarrollo de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer.
Un agradable climo seco y soleado, centenares de carteles y varias decenas de empleados chinos saludaban la presencia de las delegaciones extranjeras. Muy pocos hablaban inglés pero el lenguaje de las señas es igualmente efectivo. Aunque no siempre, claro. En Occidente, cuando queremos referirnos a nosotros mismos nos señalamos el pecho, símbolo incuestionable de dolencia cardiaca para los orientales que se nombran tocándose la nariz.
Beijing es una ciudad inmensa con amplias carreteras y moles de cemento que se pierden en el horizonte. No es sin embargo, una ciudad moderna. Da la impresión de haberse construido de golpe en la década de los '60 sumándole artificialmente cientos de MacDonalds y Pizzas Hut que ahora proliferan por la capital. Contrariamente a lo que uno pudiera imaginarse, no hay pagodas ni templos ni palacios diseminados por las calles. Los que sobrevivieron a la Revolución Cultural fueron solamente los más importantes, aquellos que siguen deslumbrando a los visitantes como elocuentes testimonios de la magnificencia imperial.
Mientras tanto en Huairou -la ciudadela de 42 hectáreas ubicada a una hora de Beijing y acondicionada para recibir a las 30 mil participantes en el Foro de ONGs- kas cakkes se convirtieron en un hervidero de mujeres que debatían, conferenciaban, protestaban o vendían los productos típicos de sus países. Los primeros días, las nuevas habitantes de Huairou -bautizado como el Chosica Chino por una limeña dada la inocultable sensación de aislamiento y pueblo chico que trasmitía el lugar- estuvieron prácticamente incomunicadas porque no había movilidad que las trasladara a Beijing. Una oportuna y masiva piteadera hizo que apareciera una flota de ómnibus puesta gratuitamente al servicio de las participantes. También llegó la lluvia y con ella 6,200 policías, de los cuales 5 mil eran mujeres. O sea: un policía por cada 5 extranjeros. Las medidas de seguridad eran draconianas. Las J-2 podíamos ir diariamente a Huairou pero no alojarnos en el lugar. Más bien, en nuestro hotel teníamos un chinito con pinta de inofensivo que apuntaba diligentemente cada uno de nuestros desplazamientos.
Bajo la lluvia como en un Woostock redivivo, las tiendas de nylon multicolor que albergaban a las diferentes delegaciones, seguían con su ardorosa actividad. Temas tan diversos como "Ecofeminismo: reflexión, diálogo y ritual" motivado por las europeas, o "Acciones contra el turismo sexual", impulsado por la Asociación Mundial de Prostitutas o "La Virgen María como rol modelo para las mujeres", propuesto por las iraníes, reflejan la variedad y diversidad de preocupaciones de las mujeres del mundo. Cientos de reuniones públicas al mismo tiempo y más de cinco talleres de trabajo realizados en Huairou dan una idea de las dimensiones del evento.
En la carpa de América Latina y El Caribe la actividad era intensa y con frencuencia matizada a ritmo de salsa. De Perú asistieron cerca de 300 delegadas representantes de 50 ONGs o simples curiosas como Lourdes Flores Nano, sorpresivamente desembarcada de la delegación oficial pero que aprovechó una invitación a Japón para "darse el saltito" a la China.
Allí llegaron Winnie Mandela, Hillary Clinton y Jane Fonda. La primera alborotó solamente el cotarro africano, la Clinton hizo palidecer al gobierno chino con un enérgico discurso que reclamaba por la situación de los derechos humanos en China, y la Fonda aprovechó para repartir volantes de su Fundación Turner para prevenir los embarazos precoces. También estaba Betty Friedman, la gran matrona del feminismo americano convertida en una enérgica abuelita que luchaba contra los policías chinos al tiempo que reafirmaba la importancia de reunir tan colosal número de mujeres.
A una hora de distancia, en Beijing, la secretaria general Gertrude Mongella, impulsaba un feminismo bastante menos ardiente que el de Huairou y las delegaciones oficiales se enfrascaban en tediosas discusiones para ponerle o quitarle una "s" a la familia. Polémico plural que significaba ampliar sustantivamente el sentido del término.
Faltando tres días para la clausura del evento llegó el presidente Alberto Fujimori cargado de un beligerante discurso contra el Vaticano que ya había estrenado semanas antes en Lima. Fujimori se reunió unos minutos con la feminista Virginia Vargas, peruana designada por las NN.UU. como Coordinadora Regional para América Latina y El Caribe y que había sido premiada en la víspera con Hillary Clinton a nombre de UNIFEM por su contribución al desarrollo del movimiento de mujeres.
En esa reunión, el Presidente bromeó sobre su "intuición" que lo había hecho asistir a Beijing en contra del consejo de sus asesores, reiteró que destinaría el 40% del gasto público a proyectos de inversión social y reafirmó su voluntad de impulsar una política de planificación familiar.
Si bien el discurso feminista habla de Derechos Reproductivos y Sexuales en lugar de Planificación Familiar, las feministas pensaron que se habían apuntado un poroto en el establecimiento de un diálogo que había sido francamente hostil luego que ellas hicieran causa común con la maltratada Susana Higuchi.
No se habían enfriado todavía las palmas después de los calurosos aplausos que regalaron al Presidente cuando un baldazo de agua fría las congeló por completo.
El Perú, en una ambigua y desconcertante declaración, como ambigua y desconcertante es en general la actuación presidencial, decidió "reservarse" en los puntos más polémicos. La reserva se refiere a temas como el derecho a la vida y la consideración del concebido como sujeto de derecho y el papel de la comunidad y el Estado, por mencionar solamente algunas que por otro lado, deben figurar en todas las Constituciones del mundo. Acompañaron a Perú con reservas similares los Emiratos Arabes, Líbano, Pakistán, Irak, Marruecos, y Argentina. Qué bonita familia.

Los esposos Xu Yi Fang y Wang Jian en su cuarto-habitación.
La cocina ocupa rincón aparte y los baños son comunitarios. (Derecha) Luz Salgado, María del Carmen Lozada, Martha Chávez y Beatriz Merino: "patas pekinesas" en un chifa al paso en el centro de Beijing.
La presidenta del Congreso Martha Chávez de Ocampo en una sorprendente explicación dijo que el Perú se oponía al aborto como medio de planificación famliar, tema que no estaba en debate y en el que ciertamente había consenso mundial.
En lo que no existía consenso alguno era en el asunto de los pasajes de su esposo, y la propia parlamentaria se prodigó en una serie de explicaciones contradictorias que no hicieron sino complicar más el tema. En Beijing dijo a esta corresponsal que aún no había cancelado el pasaje de su esposo, aunque minutos después precisó que lo había sacado al crédito. Ya en Lima escuché otra versión que tenía que ver con que había devuelto al Fisco su pasaje en primera clase ahorrándole dinero al Estado y que el de su consorte había sido pagado de su bolsillo y al contado.
También hay versiones contradictorias sobre el costo del hotel. Es cierto que las delegaciones oficiales tenían una especie de J-2 que las obligaba a estar en un hotel determinado. Y caro. El Grand Hotel Beijing donde se alojaron los Ocampo-Chávez en la habitación 5132, es un hotel cinco estrellas ubicado en la céntrica avenida East Chang An Avenue, "Once an imperial palace now a luxury hotel", según reza la promoción turística. La habitación doble cuesta 460 dólares, pero según la propia doctora Chávez gracias a sus gestiones personales logró rebajar dicha suma. Debe ser cierto aunque en este concierto de medias verdades la suspicacia es más bien una vacuna contra las sorpresas.

La cronista turisteando en la Ciudad Prohibida.
Todavía es temprano para evaluar los resultados de la IV Conferencia aunque desde ya se destaque la importancia de haber reunido por primera vez en la historia a más de 30 mil personas, 3 mil ONGs y 181 países para discutir temas específicos que conciernen a la mujer. Pero como dijo Gina Vargas en la sede de la propia Conferencia antes de envolverse en una banderola: "si no existe una justicia económica para implementar los acuerdos de la Plataforma de Acción, muy poco habremos avanzado". Lo cierto es que una corriente de solidaridad ha hermanado a las mujeres del mundo: solidaridad con las africanas sometidas a horrorosas prácticas de mutilación genital, con las irlandesas que pese a las golpizas propinadas por sus esposos no pueden divorciarse porque está prohibido, con las indias victimadas si sus dotes son consideradas inadecuadas por la familia del esposo, con las chinas obligadas a abortar y a quienes se les liga inconsultamente las trompas después del primer hijo. Esta brutal política no mereció alusión alguna de nuestra delegación oficial.
China es un enorme país hermético y controlado donde los chinos aprovechan las nimiedades para sacar la vuelta a la férula policial. Los taxistas -referencia obligada para el turista- hacen el amago de ponerse el cinturón de seguridad cada vez que ven al uniformado, se lían a golpes si otro colega hace alguna maniobra peligrosa, aumentan la velocidad o paran en cualquier sitio apenas el ojo del Partido se descuida. "Los occidentales no entienden lo que significa gobernar, dar de comer, educar y curar a mil doscientos millones de habitantes", me dijo una arquitecta china zanjando una conversación que rápidamente entró en un punto muerto.
China es otro mundo, es cierto. Antes de viajar me recomendaron llevar pastillas para el estómago porque los chinos comen un animal parecido a la rata. "Es como el cuy, me animaron, criado especialmente para el consumo humano". No pude comprobarlo porque en ese instante me volví vegetariana.
Muralla China
Elocuente para atacar, Martha Chávez impone el silencio para defenderse.

Hotel donde se alojo la familia Ocampo-Chávez.
LApresidenta del Congreso regresó de China, se presentó en un programa matutino de televisión y creyó levantar los cargos sobre el uso indebido de fondos oficiales de su largo periplo que incluyó también a su esposo.
Hizo referencias agresivas contra algunos cronistas pero se guardó de entrar en polémica con algunos miembros de su agrupación, cuando en Lima se comentaba que fueron éstos los que dieron los "trascendidos" a Expreso.
Luego de lo cual, el silencio más profundo se extendió a los pasillos del Congreso. ¿Ha informado al Consejo Directivo sobre sus gastos? ¿Por qué se mantiene en secreto la rendición de gastos, cuando tanto la Comisión de Fiscalización como la opinión pública quieren saber si finalmente el esposo de la presidenta corrió con todos los gastos personales y pagó su pasaje?¿Dónde están las copias de las facturas de los pasajes, para cotejar fechas?
La gran fiscalizadora no es tal cuando se trata de ella misma. Ha adoptado la estolidez de la gran muralla. Cuando fue entrevistada en TV pareció convincente el alegato de que el Beijing Hotel, donde se alojó en cámara nupcial "Executive suite" ( que cuesta 520 dólares la noche), rebajó su tarifa a la mitad, con lo cual su esposo no requirió compensar el surplus. Efectivamente, los periodistas que asistieron al evento femenino también obtuvieron consistentes descuentos.
CARETAS 1382