Para que sonrían todos los peruanos, especialmente los más
pobres, habría que invertir 15 mil millones de dólares anuales, según estimados de Javier Abugatás, experto en pobreza. De modo que los anuncios de Camet de 4 mil millones de dólares para 1996 marcan un esfuerzo pero muy limitado.
Sin embargo, es probable que el ministro del sector, Dante Córdova, tenga frente al proyecto presupuestal un sentimiento ambivalente. La sede central de Educación sólo paga a Lima y Callao. Y como Premier tampoco salta de alegría. Ni bien juró tomó conocimiento que el Ministerio de la Presidencia se había llevado todos los presupuestos regionales, como no sucedió en los primeros cinco años de gobierno del ingeniero Alberto Fujimori.
Ahora en cambio la oficina de la presidencia del Consejo de Ministros (PCM) ha pasado de un 13.1 por ciento del presupuesto a un exiguo pliego de un escaso 0.83 por ciento. Ni para el té.
El ministro de la Presidencia Manuel Vara Ochoa tendrá en 1996 a su disposición una suculenta tajada presupuestal. O por mejor decir, ejecutará lo que disponga el Mandatario. Este pliego se ha disparado por las nubes: del 9.8 por ciento en 1995 ha trepado a un 22.61 por ciento para el próximo año.
En el 40.4 por ciento del gasto social que presentó el ministro Camet se consignan los pagos de las remuneraciones de maestros y enfermeras. El día anterior la Unión Por el Perú (UPP) -dando muestras de una acerada coordinación parlamentaria- señalaba que las cifras de los gastos sociales no alcanzaban esta meta, quizá porque no consideraban estos gastos. El asesor del MEF, Javier Abugatás acota que considerar los sueldos como gasto social no sólo es válido sino legal, ya que se ampara en el reglamento del Plan de Mejora del Gasto Social Básico ( Resolución Suprema 069-95-PCM). Pero con esa lógica, todos los gobiernos que atendían abultadas planillas eran propiciadores de un apreciable acento social.
A estas alturas resulta evidente que la lucha contra la pobreza no sólo se ha convertido en el eje del presente debate presupuestal sino que desafía al segundo gobierno de Fujimori. Está por verse si cumplirá con una de las idea-fuerza de su campaña reeleccionista.
El economista Pedro Alvarez, ex asesor del Ministerio de la Presidencia añade que la lucha contra la pobreza se ha convertido en el tema de moda del escenario internacional. Los organismos financieros internacionales como el FMI, el Banco Mundial y el BID lo tienen entre su prioridades. Esta es la hora en que florecen los pobretólogos o pauperólogos.
La hora estelar tuvo su cenit a principios de año con ocasión de la Cumbre sobre Desarrollo Social que se realizó en Copenhague (Suecia). Un aguafiestas, de los que nunca faltan, precisó que al país más le hubiera valido que esta cumbre hemisférica se realizara hace cinco años para mitigar las trágicas consecuencias del ajuste. Pero más vale tarde que nunca reza el refranero popular.
En la década de los '80 se puede apreciar que el gasto social como proporción del PBI cayó del 5 por ciento en 1981 a tan sólo 2 por ciento en 1990. Hay un notorio repunte en las cifras de Camet ya que presenta como gasto social un 6.3 por ciento del PBI.
Empero, estas cifras siempre requieren un chequeo puntilloso. Porque en el tema del gasto social la danza de cifras indica que hay para todos los gustos. Hace poco, Rosa Flores, actual asesora principal del Ministerio de la Presidencia escribió en la Revista Moneda del BCR que el gasto social per cápita fue de US$ 58 en 1993, se elevó a US$ 83 en 1994, mientras que en 1995 se disparó a US$ 176 per cápita.
Sin embargo estas cifras presentadas por el Ministerio de la Presidencia discrepan con las cifras de Camet de setiembre, pero se parecen a las cifras de Camet de junio porque reflejan un gasto presupuestal que bordea el 50 por ciento.
En reciente estudio se cuantificó el déficit de consumo de la población en situación de pobreza en cerca de US$ 15,000 millones. No es poca cosa. El 40 por ciento de Camet no llega ni a los US$ 4,000 millones. Hay, pues, hermanos, muchísimo que hacer.
Otro tema medular es el de la eficiencia del gasto social. Existe hasta una novísima jerga que llama a esta optimización en el uso "focalización del gasto social".
Es evidente, y hasta repetitivo señalar que antes que regalar pescado siempre es mejor enseñar a pescar. Es decir, los recursos pueden ser destinados a ayuda (asistencialismo) o a proyectos que generen empleo productivo como recomienda el experto Pedro Alvarez.
Mucha tinta se ha gastado sobre la generación de empleo y sobre los millones de puestos de trabajo que el Perú necesitaría. Es cierto que el crecimiento económico ayuda a mejorar el estándar de vida de las familias peruanas pero no necesariamente este repunte del PBI viene acompañado con el aumento de los índices de ocupación en el sector laboral.
Según el reciente informe del primer semestre de 1995 de la economía peruana preparado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el índice de empleo industrial ha pasado de 80.0% en el primer trimestre de 1993 a 76.8 en el primer trimestre de 1995, en el sector comercio cae de 67.4 a 62.4 y en el sector servicios también decae de 80.7 a 79.2.
In situ, los ministros pudieron gozar de las bondades de la mesa directiva que dirige Martha Chávez, que con mano de hierro constriñó a los grupos políticos para que sólo tuvieran 20 minutos por bancada. Camet prácticamente se paseó en la madrugada de su onomástico.
Previamente, a mitad del debate, la bancada de Unión Por el Perú (UPP) se retiró protestando contra la dirección del debate anunciando que presentarán la primera moción de censura a la presidencia.
CARETAS 1382