
Dulce Claudia Luque es elegida Modelo Latina en el Estudio 4 de Barranco. Los fotógrafos se disputan su mirada.
Dueña de un don especial frente a cámaras y sobre la pasarela, Claudia Luque, modelo profesional de la agencia John Casablancas y estudiante de turismo de Cenfotur, fue designada reina de reinas entre las diecisiete aspirantes del concurso La Modelo Latina, que año a año organiza CARETAS. El jurado que esa noche en el Estudio 4 tuvo a su cargo la elección, destacó en ella su excepcional belleza y su natural versatilidad al momento de modelar. Finalmente deliberó: A Claudia lo que es de Claudia.
CLAUDIA LUQUE
En cósmica aparición, la soberana luce un diseño de Arias y Aragón. Claudia
es del cielo.
Foto
CARLOS
BENDEZU

Exhibiendo look de estación, Claudia destaca en blanco, negro y a todo color. Merecido escaño latino.

Sobre la carretera de la moda Maria Eugenia Chávez se desliza a gran velocidad. Derecha: Gracia María Mendizabal, con vestido de Caterina Antúnez y reflexiva compañía de Ivete Ojeda en el Muelle Uno.

Nelly Matute viste un traje de Carlos Mayón. A su lado, Daisy Pasco, con uno de Sofía Angeles.

Luciendo vestuario de Abel Valdivia, Ivette Ojeda se impone a motorizado Pocho Nakamoto.

Origen francés y temple latino, Elina Barrón. Derecha: Patricia Magill entre Claudia Luque y Gracia María Mendizábal.
BIENVENIDOS a una noche encantada, plena de belleza, modas, y creatividad. Ese fue el saludo y acertado pronóstico con que Manie Rey, maestra de ceremonias del concurso La Modelo Latina 1996, rompía el hielo esa noche de primavera con tendencias invernales en el Estudio 4 de Barranco. Los reflectores del local, el vino de honor y las sublimes candidatas harían el resto.
María Eugenia Chávez, estilizada pelirroja de verdes ojos, inauguraba la pasarela con un impresionante vestido plateado con aplicaciones de espejo de la diseñadora Lorena Reyna. Le siguieron Giovana Donayre, formidable luciendo creación de Luisa Guimaray, y Nelly Matute, con indumentaria estampada de gigantes mariposas verdes de Omar Baca. Luego apareció la bellísima Claudia Luque con alucinada moda espacial de los artistas Arias y Aragón, Vanessa Gamboa con chamuscado traje de Viviana Hinojosa, y Daisy Pasco con un diseño de Sofía Angeles basado en alfileres. Daisy lucía peligrosamente bella. Aires operáticos era la música de fondo. Además de aplausos.
Se daba inicio así al concurso de modelaje y belleza que CARETAS organiza en su versión nacional desde hace nueve años y que, desde entonces, tiene como productora general a Patricia Magill. Ella es fotógrafa empeñada en la tarea de promocionar internacionalmente a las prometedoras representantes del modelaje local. En esta ocasión preparó a las modelos conjuntamente con Geraldine. Y en lo que concierne a la noche del desfile, contó con la producción ejecutiva de Mónica Rubio, de América Televisión.
Recién iniciado el desfile de las aspirantes, el elenco varonil del jurado se desajustó levemente el cuello de la camisa. Y es que para el cineasta Lucho Llosa, el fotógrafo Javier Ferrand, el cirujano Max Alvarez; Jaime Farah, representante de Maidenform; Eugenio Tejero, gerente de ventas de América Televisión; Carlos Delgado, de Perú Hotel, y Jorge Villalobos, de Applausi, la tarea se presentaba dura. Dura y gratificante.
Igualmente complicada se presentaría la disyuntiva de Karen Ferrando, de la agencia Geraldine; Martha Gross, de John Casablancas; Verónica Amadori, modelo profesional; Rosa Francia y Silvana Diez, modistas ambas; la artista Denisse Mulánovic; Mariela Melet, representante de Pantene y Doménica Zileri, de CARETAS.
En todo caso, el cambio de música sugería algo más de movimiento, anunciando la inmediata salida de las diecisiete aspirantes en trajes de "Pepe Collection" apaciguando la inicial y comprensible tensión. Vestida de blanco, gris y negro, con elegante sombrero de la firma El Siglo y andar distinguido, la blonda Niobe Osorio competía en belleza con la trigueña Karina Ruiz; mientras que Caterina Segura, con suaves tonos ecológicos, contrastaba sus argumentos con la igualmente bella aspirante de origen francés, Elina Barrón. Dos rubias que encendieron la pasarela.

Con el derecho que su belleza le otorga, Claudia es parte de esa elite a la que pertenecen Paloma La Hoz, Natalia Gallardo, Jackie Brodsky y Carla Barzotti.
Los camarógrafos del Canal 4 enfocaban a las modelos en su paso a veces inmutable, a veces seductor, a veces coqueto por la pasarela. Y Cusi Barrios, como director de TV. dirigía la orquesta de imágenes desde el switcher. Imágenes que próximamente se transmitirán por el canal de las estrellas a todo el Perú. Otros hombres y mujeres de cámaras, esta vez fotográficas, disparaban sus flashes. Y desde el auditorio algunos invitados hacían lo posible para lograr una instantánea de las candidatas, la mayoría de las cuales sólo habían podido ser aprecidas a la distancia y a través de las páginas de la revista. Pero desde ahora, como ha ocurrido en años anteriores, poblarán otras páginas de modas y se convierten en las más solicitadas en defiles y publicidad. La próxima temporada es suya.
Anticipando su llegada y en elengantes trajes de noche de Firmas Europeas, confeccionados finamente en sedas verdes, doradas y plateadas, Sandra Salazar destacaba en la pasarela con los ojos y la elegancia de un felino. Acto seguido la música tomó aires de rock alternativo, y engalanadas con los atractivos trajes de Nella Center, las encantadoras Ivete Ojeda y Déborah Price desfilaron hasta el extremo de la pasarela, frente a cámaras, desde donde dieron una desafiante pitada a sus largos cigarrillos, echaron el humo y lo apagaron con la punta del calzado cual Olivia Newton John de los noventas.

Elina Barrón y Niobe Osorio en retoques de último minuto. Derecha: Sandra Salazar, una criatura desafiante. Y Deborah Price, en admirado desfile.
De los parlantes empezó a salir el quejoso pero festivo rock del grupo mejicano Café Tacuba, que decía a grito pelado "Ingrata, no me digas que me quieres, no me digas que me adoras". Esta vez, en la blanca pista, aparecieron las ex modelos latinas Jackie Brodsky, Claudia Balarín, Natalia Gallardo, Graciela Mendoza, Paloma La Hoz y Carla Barzoti, vestidas con vistosos colores propios de la colección que Pepe Corzo presentó con singular éxito en la feria alemana de Igedo, en Düseldorf. El calzado era de Milano Bags, lo que ayudó a las supermodelos a caminar, correr y brincar juguetonas mientras el público, fiel a ellas, retribuía con aplausos, sonrisas y suspiros.

Encendida controversia hubo en el jurado, polarizado entre Lucho Llosa y Javier Ferrand. Finalmente llegaron a feliz acuerdo. Derecha: veneciana Karina Ruiz y coquetas María Gracia Mendizábal y Daisy Pasco.
Ese acto duró lo suficiente como para que las aspirantes de este año se pusieran la fina lencería de Maidenform y salieran con el objetivo de lucir íntimamente bellas y seducir al jurado. Gracia María Mendizábal, además, llevaba un osito de peluche. Y cuando algunos asistentes empezaban a pensar que las bellezas sobre la pasarela eran parte de un sueño, los rugidos de una Yamaha TZR 250R conducida por Pocho Nakamoto dieron el ambiente adecuado para la presentación de Jeans Furia. Esta vez Angelica Motta y Vanessa Gamboa llamaron la atención del público al pelar amarilla fruta tropical de lo más coquetas. Después de todo el calzado, las carteras, los sombreros y las correas que complementaban los jeans eran de la firma Banana. Buen provecho.

Teatro y mimo de Mónica de Osma.
El menú de las concursantes había sido presentado. Por último, el postre sería la salida en trajes de baño Aplaussi. En tonos plata, las esculturales Monivska Romero y Jéssica Caballero se pasearon frescas y desafiantes. Las candidatas habían sido presentadas. Les tocaba el turno al jurado. Lucho Llosa y Javier Ferrand encabezaron dos bandos y dos tendencias estéticas. El jurado necesitaba tiempo. Y la maestra de ceremonias le dio lo que necesitaba, presentando al ballet Contempora, integrado por Mónica de Osma, Andrea Jauslin y Patricia Wong, que ofrecieron una sobria interpretación de una coreografía de Rocío Meléndez. Luego entró a escena la platinada y desenfadada cantante Bárbara. Real mente bárbara y desenfrenada. Pasaron diez minutos, quince, el jurado comparó, discutió, confrontó y, finalmente, entre una linda alumna modelo de la academia Geraldine y otra igual de John Casablancas, eligió a Claudia Luque, una guapísima muchacha de 18 años, cuerpo de sueño sideral y mirada de ángel intergaláctico. Las distinciones se sucedieron en avalancha. Mejor cuerpo para Monivska Romero. Mejor rostro: Sandra Salazar. La más fotogénica: Déborah Price. Mejor pasarela: Gracia María Mendízabal. Mejor diseño de vestido: Viviana Hinojosa, cuyo traje fue lucido por Vanessa Gamboa.

Vanessa Gamboa vistió el traje de Viviana Hinojosa que ganó el premio al mejor diseño. El vestido será lucido por Claudia Luque en Costa Rica.
Claudia Luque viajará próximamente a Costa Rica, para representar a CARETAS en el certamen Latin Model internacional. Los contratos han empezado a lloverle. Además ganó una sortija de oro y brillantes de la joyería Aldo, pasajes de Faucett, alojamientos en la cadena Perú Hotel, un cuadro de la galería Arte Actual, productos de Milano Bags, ropa de la colección Royal Collection de Geraldine y productos de belleza Pantene. Las finalistas además ganaron becas de un año en el gimnasio Fitness, en la academia Geraldine, en John Casablancas; becas en el salón de blleza Tomys, en el gimnasio Fitness; lencería íntima de Maidenform, trajes de Firmas Europeas, productos Nella, jeans Furia, trajes de baño Aplaussi, polos de Club Perú y productos Unique. No podían faltar rosas rojas de la florería Bolívar, entregadas por elegantes José Rodríguez y Michel Willard. Manie Rey agregó que los modelos no eran parte del premio. La celebración ese viernes de ley seca continuó entre danzas y zumos de fruta en una discoteca barranquina que a la salida obsequiaba simpática advertencia para colgar en la chapa de la habitación: "no me despierten, vengo de Noctambul". Por cierto, de gran utilidad después de una noche encantada.