Las Dudas de la Deuda

El ministro Jorge Camet prefirió callar. Pero las suspicacias sobre el Plan Brady, Carlos Boloña y los proveedores, anuncian un temporal político.

Escribe Rafael Hidalgo


Cada cierto tiempo Carlos Boloña le coloca algunos golpes a Camet. Dicen sus seguidores que se prepara para el año 2,000.

¿Ganó o perdió el Perú con el Plan Brady?
Por increíble que parezca, aún no se sabe a ciencia cierta.
Han pasado más de 30 días desde el anuncio del presidente Alberto Fujimori (27/10/95) y hasta ahora el ministro de Economía Jorge Camet Dickmann no ha explicado los detalles del preacuerdo logrado con los bancos y con algunos suertudos proveedores.
El desconcierto ha ido creciendo, sobre todo porque Carlos Boloña Behr ha negado de plano la publicitada reducción de US$ 5,000 millones de la deuda. El ex ministro de Economía -que de tiempo en tiempo reaparece con ánimo polémico- ha señalado que "la cifra que a mí me suena es de US$ 8,000 millones y no de US$ 10,000 millones. La última cifra está abultada porque es muy cómodo subir el monto de la deuda para luego decir que hemos ahorrado bastante". Más claro ni el agua.


La inclusión de algunos proveedores, entre los que figura Ferrostal, la firma germana que construyó 6 submarinos para la Marina de Guerra en la década del '70 y el mutismo de Camet hace que se formen olas de suspicacia.


PROVEEDORES SIN GARANTIA (en miles de US$)
La cola de cobradores, como la de Clae, supera el monto a repartir. Todos quieren su tajada y Camet sólo ha separado US$ 600 millones frente al total que bordea los US$ 1,000 millones.

Boloña también tildó de demorón a Camet porque le tomó dos años el llegar a un acuerdo "Tenemos otro ritmo" dijo. "Lo que a mí me toma unos meses a él le toma dos años", remachó.
Las declaraciones del ex ministro de Economía han tenido para el gobierno el efecto de un torpedo bajo la línea de flotación.
La metáfora no es gratuita, pues resulta que justamente otro de los puntos controvertidos del preacuerdo es que se haya incluido la deuda de los proveedores sin garantía, entre ellos a Ferrostal AG-Essen. La controversia parte del hecho que el Brady es un acuerdo bancario y, por lo mismo, en ningún caso anterior ha sido utilizado para pagar a los proveedores de un país deudor.
Jorge Camet prefirió Buenos Aires a responder por la televisión los graves cargos de Carlos Boloña. No es que haya elegido la escondida senda "de los pocos sabios que en el mundo han sido". Fue quizá la amistad que lo une con el ministro del Interior Juan Briones -también de la partida en la cita bonaerense sobre narcotráfico- o la casualidad de que ambos tenían al frente el riesgo de tener que hablar en el hemiciclo parlamentario.


Las multas, moras y los intereses sobre intereses no se cobran en un Plan Brady, que justamente nació del principio de la corresponsabilidad de la deuda entre los bancos y los acreedores, explica el ex presidente del BCR Manuel Moreyra. El costo del Brady duplica los US$ 5,000 millones de las declaraciones oficiales.

El asunto de la deuda es complicado porque mantener las incógnitas, en un clima que políticamente se está calentando, deriva de un aspecto técnico a una eventual confrontación con heridos, contusos y maltrechos.
Son tres los puntos concretos que la opinión pública reclama sean respondidos:

  • ¿Cuánto cuesta el Plan Brady? (Ver cuadro)
  • ¿A cuánto asciende la famosa recompra?
  • ¿Por qué se incluyó a los proveedores?
    Respecto a la primera cuestión, el acuerdo permite el pago en 30 años, salvo que después de los 5 primeros años -que son agua de malvas-, las cuotas suben hasta colocarse en US$ 550 millones anuales a partir del 200l hasta el 2017.
    El costo total del Plan es de US$ 13,250 millones, cifra que Camet no dio en el Congreso pues se limitó a detallar los items pero no la suma final. Hay que reconocer que esta cifra está por encima de los anuncios triunfalistas que señalaban que el Perú había obtenido una ganancia o rebaja del orden del 45% (US$ 5,000 millones) y que lo que había que pagar era tan sólo una suma similar.
    La recompra se vincula directamente con el tema de los proveedores. Una hipótesis de trabajo es que el Comité Asesor de los bancos (Steering Committee) haya presionado al ministro Camet para que acepte pagar a ciertos proveedores.
    A raíz de la ley que aceptaba los papeles de deuda en la privatización, muchos bancos de inversión ni lentos ni perezosos corrieron a comprar pagarés de los proveedores, porque eran más baratos y más fáciles de negociar.
    Otra hipótesis es que el ministro Camet ha aceptado el ingreso de los proveedores al Plan Brady porque entre los papeles que encargó recomprar al Swiss Bank, por encargo del gobierno peruano, hay una alta proporción de deuda de proveedores.
    Entre las primeras deudas de proveedores que Camet ha aceptado figura Ferrostal, que se lleva la tajada mayor (US$ 299 millones, sin considerar intereses). Según denuncia del diario Síntesis, estos papeles habrían sido adquiridos por el Swiss Bank. Negocio redondo para la firma alemana pues -si se tiene buena memoria- Citeco, la firma representante de Ferrostal en el Perú, propuso en 1992 al entonces zar de la privatización, Jaime Yoshiyama, canjear la deuda de los submarinos por el Interbanc que luego se vendió en US$ 51 millones.
    Ferrostal fue la empresa alemana que vendió los seis submarinos a la Marina de Guerra: Islay, Arica, Casma, Antofagasta, Pisagua y Chipana. En el gobierno de Fernando Belaunde una parte de la deuda fue cancelada mediante un convenio de pago con productos (D.S. 173-83-EF) pactándose un interés anual concesivo de 3%.
    Estos papeles de deuda de Ferrostal, según una fuente de la Dirección General de Crédito Público, en un principio habrían sido comprados por el West Deuchstche Landesbank, Dresden Bank y Deuschtche American Bank.
    Un experto alemán en deuda, en cambio, descarta la participación del Swiss Bank y señala que si hasta ahora los únicos fijos en la cola son los germanos, esto se debe a que el Perú busca recuperar su crédito con estas empresas para futuras compras.
    Expertos en armas, sin embargo, se preguntan si el Perú hace buen negocio guiñándole los ojos a Ferrostal, cuando después de la paz en Bosnia, el derrumbe del Este y las crisis militares, los precios de las armas están por los suelos.
    Con la noticia de que en el Plan Brady existen US$ 600 millones para pagar a proveedores, se habría formado una larga cola de éstos en el ministerio.
    La deuda con los proveedores, en realidad bordea los US$ 1,000 millones sin considerar intereses, lo que quiere decir que los US$ 600 se quedan cortos. CARETAS publica en exclusividad el cuadro de las principales firmas.
    Entre los otros proveedores alemanes que están fijos para cobrar figuran las empresas MAN, Thyssen, Kloeckener, que suministraron los motores a los submarinos y a los buques.
    Por Italia figuran en la lista de cobradores Oto Melara, que vendió los famosos misiles Otomac, Fiat Veicoli, que brindó carros de combate al Ejército, Giovanni Augusta, que equipó los helicópteros a la Marina, Misilistica Italiana, que vendió los misiles Aspide.
    Por Israel, figura Tadiran que vendió equipos de comunicación al Ejército y la Marina.
    También figuran en la cola las empresas norteamericanas Bell por helicópteros, Caterpillar por equipo pesado y Textron, entre otras, los suecos de Bofors por la venta de cañones para los buques y los holandeses de Optische que proveyeron de visores nocturnos.

    LAS DUDAS Y LAS RESPUESTAS

    ¿Son US$ 10,500 millones o US$ 8,000, como plantea Boloña?
    Parece la pregunta de los 500 mil reales. Hace un año la cosa estaba bastante clara. Se estimaba que la deuda con los bancos era de US$ 3,800 millones y los intereses acumulados suman una cantidad similar, es decir, a lo mucho bordearían los US$ 8,000 millones. Hace un año, en un foro en la Alianza Francesa, Roberto Abusada, ex asesor y compañero de viaje de Jorge Camet en las negociaciones del Plan Brady, señaló que la deuda bordeaba los US$ 3,000 millones y los intereses ascendían a una suma similar y que a lo mucho los banqueros solicitarían otros US$ 1,000 millones adicionales.
    El desconcierto que reina en las esferas gubernamentales y financieras es de tal magnitud que incluso la ministra de Industria Lilliana Canale -habitualmente prolija- ha declarado también que hemos ahorrado US$ 5,000 millones y que gracias a ello hemos asegurado nuestro futuro desarrollo.
    Manuel Moreyra, haciéndose eco de este desfile contradictorio de cifras y de la forma triunfalista en que se han presentado, dice irónicamente que con ese razonamiento hasta el ex presidente Alan García debería ser considerado salvador de la patria pues por dejar de pagar a los bancos se ha conseguido tan sustantiva rebaja.
    Otra declaración que irrita a Moreyra es que gracias a la privatización conseguiremos US$ 10,000 millones sin considerar las deudas ni los déficit de estas empresas. Sólo falta -según él- dar las gracias al desaparecido general Juan Velasco, porque con los US$ 76 millones del Acuerdo Green-Mercado se compró Centromín, Petroperú y Grace y con otros US$ 30 millones el resto de las empresas públicas.
    Dicho de otra manera, gracias a Alan y Velasco se consiguieron US$ 15,000 millones, suma mayor, por supuesto, que la inversión extranjera conseguida hasta hoy por Fujimori.
    Lo cierto es que el Plan Brady peruano, según Moreyra, sólo habría conseguido una reducción en promedio de 30%, rebaja similar a la que obtuvieron México, Brasil, Argentina y Ecuador pero mucho menor que la conseguida por Polonia y Costa Rica.


    CARETAS 1392