¿Otra Vez Contigo Chino Hasta la Muerte?
En inesperado rapto de ayayerismo, congresista Víctor Joy Way reabre debate sobre reelección de Alberto Fujimori y luego se retracta.

Los fantasmas del pasado fueron convocados por el "grito de Huánuco". Juan Velasco Alvarado fue varias veces considerado el caudillo inamovible, el factótum de la Revolución Peruana. Luego, una movida castrense, tan rauda y silenciosa como la que él promovió, lo sacó de Palacio sin que nadie saliera a las calles. Alberto Fujimori -el viernes 19 en Ilo- cree ahora tener un martillo mejor que lo remache en el poder. Esta ostentación de poder, sin embargo, suele ser corrosiva. Lo sintomático es que cuando se habla
de camarillas y luchas al interior del oficialismo, se quiera curar en salud.
SEGUN algunas versiones, Víctor Joy Way recibió un recio jalón de orejas el domingo pasado. La llamada venía de Palacio. Se le indicó que tenía que rectificarse de inmediato.
Si, como le predijeron sus asesores, esperaba recibir las gracias del Presidente Alberto Fujimori por el gesto de iniciar -otra vez- la tramoya de que el Perú no podía prescindir de él y se requería un tercer mandato iluminado, la reprimenda le cayó como un baldazo de agua fría.
Palacio de Gobierno no está precisamente interesado en que se mueva el tema ahora. Aparentemente, el curso político no presenta ningún nubarrón contrario a la popularidad presidencial. "Apoyo" en su último sondeo de opinión incluso señala que ha crecido el favor popular de Fujimori.
Las tareas que Palacio propicia son rutinarias: la demolición de los enemigos, de los antiguos y los nuevos.
El Apra, Carlos Manrique, Ricardo Belmont son parte del libreto aniquilante. Estudiar atentamente los movimientos de Alberto Andrade y preparar las baterías contra él.
Joy Way es una figura inquietante dentro de los equipos que disputan el favor casi imperial de Alberto Fujimori.
No parece tener un interés manifiesto en formar parte de la camarilla palaciega; sus movimientos se orientan a cimentar aspectos empresariales y financieros, donde por lo demás le va muy bien. No se alía con ninguna de las pagodas en disputa.
Sus allegados consideran que será improbable que en julio lo saquen de carrera en la pelea por la presidencia del Congreso. Parte de la oposición incluso considera que lo apoyaría con gusto, primero para darle una lección merecida a Martha Chávez y segundo porque el trato con él es fluido y hasta cortés.
Así las cosas, no se entiende bien, qué rara euforia lo atacó en su natal Huánuco. El lunes 22 tuvo que rectificarse, señalando que lo habían tergiversado. Que su alusión a los 15 ó 20 años más de gobierno fujimorista no se refería tanto a la persona cuanto al sistema. Si el curso del régimen va bien, ¿a qué cambiarlo?
Joy Way ya había proclamado lo mismo meses atrás. Es una especie de fijación el de la gobernabilidad del régimen, la continuación en el poder y la consolidación del espacio que ha ganado Nueva Mayoría/Cambio 90. Es el mismo leit motiv de Jaime Yoshiyama, de Carlos Torres y de todos aquellos que se consideran delfines del fujimorismo.

Galería de "inmortales" que acabaron mal por prorrogarse en el poder. Ferdinand Marcos de Filipinas, Anastasio Somoza de Nicaragua, Fidel Castro de Cuba y Saddam Hussein. Derecha, Víctor Joy Way se desdijo de sus declaraciones, pero ya había logrado su objetivo de agitar el cotarro. Para algunos, este lanzamiento es el preludio de un endurecimiento del régimen. La muestra: la ofensiva antimunicipal.
Ahora, las declaraciones de Joy Way sin embargo han levantado polvareda y -de ser cierta la versión- hasta han enconado al propio Presidente.
No es sólo una cuestión de oportunidad. Alberto Fujimori sabe que no puede ser excesivo en sus favores con ninguno de su corte. La distancia y la frialdad para con las geishas es la única forma de impedir que ninguna de ellas se considere la favorita.
Fujimori confía en que limpiando el terreno de aspirantes -sean del propio cogollo o del gramado opositor- mantendrá su condición de providencial. El está en campaña permanentemente, y eso no tiene que recordárselo nadie. Si se lanza, si se publicita, si no baja la guardia, ése es asunto suyo.
¿Cuál es entonces el apremio por insistir en que puede ser candidato el dos mil? Los críticos de Joy Way lo presentan como un imprudente porque mueve el tema antes de tiempo y provoca reacciones contrarias en un electorado que mostró ya en las municipales que no se dejará manipular fácilmente. Además quedan todavía 4 años por delante y nada asegura que no puedan haber crisis o políticas o económicas que cambien el curso del viento y de la popularidad.
El recuerdo de Juan Velasco y su famoso lema "Chino, contigo hasta la muerte" es algo que Alberto Fujimori tiene presente. Los políticos en triunfo no tienen comprado el éxito continuo.
Detrás de las palabras de Joy Way, por el contrario, hay el intento de volver a otorgarle al gobierno toda la fuerza y toda la iniciativa política. El telón de fondo son los municipios y los gobiernos locales. Fujimori está consolidando una estructura personal que ahogue las iniciativas políticas alternativas. Por eso, para muchos, Joy Way, únicamente ha preparado el terreno para venideros zarpazos políticos.