El Plantón del Tedéum
En el lapso de 10 días la situación cambió radicalmente. El favor oficial se retiró y Alberto Andrade celebró a Lima en espartana soledad.
La elocuencia de las sillas vacías. Ningún miembro del gobierno, incluyendo por cierto al Poder Judicial, asistió a la misa solemne de la Catedral. Era una forma de castigar al flamante alcalde Alberto Andrade por haber dicho que desde el oficialismo se trataba de jalarse a gente adicta suya.
La misma historia, Lima asediada porque se empeña en tener alcaldes que se resisten al omnímodo poder presidencial, acabó con los gestos de cortesía y de concordia. ¿Quién rompe los fuegos y por qué? ¿Hasta cuando la ciudadanía tiene que soportar estos actos altaneros, desproporcionados y, sobre todo, que amenazan a millones de personas? Alguna vez se dijo que Mario Vargas Llosa se enemistó con un país. Alberto Fujimori parece igualmente irreconciliable con Lima. No es nada razonable romper palitos con una ciudad por el simple hecho que apoyó a alguien que no es de sus filas. Más que explicaciones políticas, la tirria limeña de Fujimori forma parte de una paranoia antimunicipal que ensombrece, de nuevo, el panorama democrático. Parte de esa desmesura, con la anécdota de un felipillo y una constructora ensoberbecida, forman parte del capítulo amargo con que Lima celebró su 461 aniversario. Desplantes, bloqueos de iniciativas, guerra sorda y por lo bajo. La abrupta inundación de los celos y los fantasmas.
EL encontronazo tuvo dos escenarios.
El primero ocurrió en la sala de sesiones del Concejo de Lima Metropolitana la tarde del martes 16 de enero.
Un hombre grueso y cincuentón, vestido de azul, con anillo de oro, esclavas del mismo metal, reloj reluciente o diamantino, pidió la palabra para reclamar su independencia, anunciar que se distanciaba de "Somos Lima" y apoyar los puntos de vista de la bancada edil de NM/Cambio 90 que postergaba el pedido del alcalde Alberto Andrade Carmona de facultades para gestionar un préstamo de 100 millones de soles.
El súbito rebelde se llama Romeo Cubas Contreras. Ese gesto le valió que su nombre, hasta ese entonces, oscuro o desapercibido, brillara con insólita persistencia en los medios de prensa. Y, naturalmente, que recibiera palmaditas compadreras de los yoshiyamistas.
El segundo escenario fue más desolador y, por lo mismo, elocuente.
Alberto Andrade está en la Catedral ocupando uno de los sillones de honor del solemne Tedéum. Lo rodean numerosos sitios vacíos, dispuestos para el numeroso séquito de autoridades de gobierno, incluyendo al Presidente de la República, ministros, presidentes de la Corte Suprema y de la mesa directiva del Congreso.
No vino nadie el 18 de enero para la conmemoración del 461 aniversario de la fundación española de Lima, una de las celebraciones de mayor significado, que debía sellar por lo demás los prometedores aires de concierto entre el gobierno y la novísima administración edil. Alberto Andrade lucía desalentado, mascando una honda decepción.

El insólito personaje de la semana: Romeo Ildefonso Cubas Contreras. Arriba, contrito; derecha, jurando ante Andrade. ¿Judas, Felipillo, ingenuo o vivillo? ¿Sumisión al poder de turno?
En otros términos, el clima propicio de los primeros días de enero se desvaneció y claramente el gobierno ordenó que sus seguidores lucieran la rencorosa espada de la inflexibilidad frente a un alcalde que no sólo se dio el lujo de vencer en las urnas sino de ser escuchado por las ciudadanía no obstante sus cuidadosas formas conciliatorias.
EL FELIPILLO
En la historia del Perú la figura del felipillo es el símbolo del doblez y de la sumisión al poder de turno.
Data de primeros tiempos coloniales pero se convirtió en una institución de la vida política.
Ser Felipillo tiene ribetes de traición, pero no a la manera de Lope de Aguirre, el levantisco vasco que rompió con la Corona para declararse emperador de las feraces tierras americanas. Traición que medra, se ampara en el toma y daca palaciego y colma muchas veces los sinsabores de una vida desierta de grandeza.
Ese momento le llegó a Romeo Cubas Contreras (58) -paisano de un sanmiguelino notable como es Alfonso Barrantes- el 16 de enero.
Los de "Somos Lima" sabían ya a finales de diciembre que el ex director del Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores, cargo para el que fue nombrado por Andrade, estaba incómodo. Corría por los mentideros el posible apodo: Romeo "Judas" Contreras.
Los vericuetos del poder lo tentaban. Sin ser un tránsfuga, había estado en el PPC, luego en el Apra (se decía asesor del ex premier Luis Alva Castro), tenía una amistad probada con Gastón Ibáñez O'Brien y él mismo se confesaba en enero decepcionado porque "Alberto había cambiado mucho" y porque había desplazado "a los amigos" por los "izquierdistas".
Hubo varios emisarios para averiguar los motivos de su desazón. El alegaba que no estaba resentido porque lo hubieran cesado en su cargo en el Centro Cultural de Miraflores. "Presenté mi renuncia el 15 de diciembre", dice, "mal podía esperar continuar en él si ya había sido elegido regidor".
Ahora alega que no conoce a Jaime Yoshiyama, ni a Espichán Tumay, ni a Elsa Carrera, esa versión municipal de Martha Chávez, la congresista aguerrida. Alguien recuerda que hasta el 24 de diciembre, sin embargo, tenía la esperanza de una llamada o un saludo de Alberto Andrade.
Pomposo, dirigió una postal zalamera, tratando de unir destinos y garantizarse un lugar en el coro de los seguidores. Algunos creen, sin embargo, que por esos días ya habían emisarios secretos que buscaban un contacto con Jaime Yoshiyama para ofrecerle más de un nombre de desertores. No hay constancia de que este contacto se haya producido. El propio Andrade, que denunció al comienzo que por lo bajo trataban de comprar a algunos de sus filas, se negó a aceptar que Jaime Yoshiyama participara de este juego sucio.
Hay que decir, en descargo de Romeo Cubas, que no ha rehuido a la prensa -por el contrario, parece gustarle su súbita fama-, que recibió a CARETAS y explicó con detalle sus actividades privadas, que no era un hombre de fortuna y que su oposición a aprobar el proyecto de endeudamiento se basa en la propia legislación municipal que, a la postre, resultará beneficiando a Andrade.

La persecución contra Ricardo Belmont y su equipo municipal tiene también inocultable sabor de venganza. Lima es la pagana. A la derecha, Jaime Yoshiyama en un mitin en PPJJ el mismo 18 de enero. Prefirió la plaza que la Catedral. Igual hizo Alberto Fujimori para marcar distancias.
No es el caso de Elsa Carrera, una mujer cuya influencia en el gobierno le ha hecho perder parte de su fama como profesional asequible y sencilla. Tras numerosas solicitudes para entrevistarla -era obviamente de nuestro interés saber cómo se desempeñará en el Municipio y si ya había dejado el cargo en el INFES- hizo saber a CARETAS a través de una secretaria que ella concedía audiencia con 15 días de anticipación y que por lo mismo no nos recibiría. La dama del cemento y el fierro se ha construido un bunker impenetrable.
¿QUE SE BUSCA?
El desaire de la Catedral puede hallar una explicación en el hecho de que Alberto Andrade haya insinuado que lo de Cubas Contreras fue premeditado.
En realidad, la gente de "Somos Lima" había venido recibiendo avisos contradictorios.
Por un lado, se les decía que la bancada municipal oficialista tenía instrucciones de no entorpecer la marcha del préstamo de 100 millones de soles, pero en la práctica y, por asuntos de procedimiento y por tecnicismos, no sólo se trancó el asunto sino que fue rebajado a 20 millones, en un primer tramo.
Para todos los medios y para la opinión pública quedó claro que había una contradicción en la actitud oficialista. A Alberto Fujimori en 1990, la oposición le dio carta blanca para gobernar con facultades extraordinarias. Es lo que se estila cuando una nueva administración recibe no el gobierno sino un desastre.
En 1995, ocurrió lo mismo, a pesar de que Fujimori tenía amplia mayoría parlamentaria y no requería facultades extraordinarias. El Gabinete Córdova, igualmente, no recibió de la oposición un trato que aconsejara siquiera replantear la cuestión de confianza.
¿Por qué en el caso de Alberto Andrade estas normas de elemental cortesía política se ignoran, más aún cuando la situación de Lima es a todas luces muy grave? Las tácticas "callejoneras" que ha dicho Manuel D'Ornellas de "Expreso" sólo se explican por un espíritu de revanchismo que, a la postre, dañan a un gobierno que goza de amplias simpatías populares.
En estas tempranas tensiones entre el gobierno y el poder municipal hay algo más que revanchismo. Las declaraciones de Víctor Joy Way en Huánuco (ver nota aparte) son el preanuncio de una estrategia que consiste en barrer con cualquier otra figura política que, eventualmente, sea presidenciable dentro de 4 años.
Alberto Andrade, sin embargo, ha dicho que no pretende ser candidato presidencial. ¿Qué ocurriría con él si se declarara postulante a la Presidencia? ¿Hasta qué punto la inseguridad o la extrema soberbia del régimen continuista puede acabar con los municipios, amenazar a las poblaciones para cerrarle las puertas a los rivales? Lima no tiene por qué padecer los celos políticos de Alberto Fujimori. ¿Está postrada por haber elegido a Ricardo Belmont y puede continuar estándolo porque Alberto Andrade, mal que le pese incluso a él, es una figura política en carrera?
En esa misma línea de argumentación, la Policía Nacional tendrá que cuidarse porque el general Ketín Vidal, le guste o no a Alberto Fujimori y su entorno, puede ser un candidato para el 2001.
La ofensiva contra los municipios no está exclusivamente centrada en Alberto Andrade. Pruebas al canto:
-El ministerio de la Presidencia, que es un poder paralelo al municipal, salvo que no es elegido por el pueblo, continúa avanzando en reunir atribuciones que corresponden al ámbito del gobierno local. Jaime Yoshiyama aparece como un colaborador de los municipios, cuando en realidad es el agente encargado de deslucirlos.
-La pasada administración de Ricardo Belmont ya ha empezado a sufrir los efectos de la caza de brujas, ordenada por el gobierno a través de la Contraloría.
-María Jesús Espinoza Matos, una parlamentaria de Cambio 90 célebre por su silencio, ha presentado el mismo 16 de enero, un proyecto de ley para crear el distrito del Cercado y dejando al JNE la fecha en que deberá llamar a elecciones complementarias. Como se recordará, tanto Jaime Yoshiyama como Elsa Carrera han venido insistiendo en que a Alberto Andrade le corresponde limpiar el Cercado, pues en los otros distritos deberá hacerlo su respectivo alcalde.
La estrategia oficialista es presentar al Alcalde Provincial como reducido al ámbito del Cercado. Logrado esto, se le quita también ese distrito, procurando que quede en el limbo. La creación de un distrito del Cercado es una medida recomendada por diversas instituciones y especialistas, pero naturalmente no dentro del clima de revanchismo y de orgullo herido que hoy domina al gobierno de Alberto Fujimori.
Además, en un cálculo maquiavélico, piensan los oficialistas que podrían tentar a Elías Mendoza H., uno de los defensores de la idea del Cercado-Distrito, para que sea el primer alcalde. No se puede legislar en función de menudos intereses. Andrade ha expresado no ser partidario de la idea porque naturalmente teme que se recortarían aún más las rentas de Lima Metropolitana, y Mendoza no estaría dispuesto a que esta solución sea producto de una coyuntura.
A estas alturas parece improbable que Lima pueda contar con el apoyo del gobierno. Este estaba claramente condicionado a que los limeños votaran a favor de Yoshiyama. El chantaje del poder es, obviamente, antidemocrático y señala un retroceso en el clima de distensión que se auguraba para este segundo mandato fujimorista. Alberto Andrade sostiene que continuará su labor, contra viento y marea, y dándole a conocer a la ciudadanía cualquier atropello en contra de la ciudad. El escenario y los matices de la batalla por la Capital están planteados.
LIMA está enferma. Pero las puertas de la botica que tiene el remedio para aliviar el mal están cerradas a piedra y lodo.
Y no es que Alberto Andrade no conozca la situación, lo que ocurre es que el gobierno central, por celos políticos, ha optado por repetir la estrategia de cortarle el caño, aunque con ello paguen los vecinos antes que el imperdonable rival.
Mucha gente piensa en que la postración ataca a los monumentos históricos. En primer término, las víctimas son seres humanos, familias enteras bajo el flagelo de la tugurización.
Más de 245 viviendas del Centro Histórico que albergan 29,070 personas están tugurizadas y en riesgo de colapso, según el Patronato de Lima.
El índice más alto de morbimortalidad infantil de Lima está precisamente en El Cercado.

Niños en el patio de tugurizada casona en Conde de Superunda.
El arquitecto Juan Gunther realizó un estudio al respecto en los tugurios del Centro Histórico de Lima y obtuvo este pavoroso resultado. A la insalubridad de las casas se suman las calles llenas de basura, el aire polucionado, la falta de áreas verdes.
"Las consecuencias de este medio ambiente malsano son alarmantes", dice el patólogo Uriel García. "Es una bomba de tiempo y muy pocas personas quieren despertar de sus sueños para encontrarse con la pesadilla real".
Uriel García alerta sobre la existencia de un listado de enfermedades que se producen en un medio ambiente deteriorado, lo que él define como la patología de la pobreza.
Cáncer de diferente etiología, tuberculosis, dolencias gastrointestinales crónicas y hasta el temible sida, son algunas de las enfermedades que progresan en un ambiente semejante en donde más del 90% de la población tiene acarosis.
Obviamente la principal razón de tanta enfermedad tiene que ver con la existencia de plagas de ratas e insectos ponzoñosos, además de perros y gatos vagos. También tiene que ver en esto el hecho de que los habitantes conviven en el mismo ambiente reducido con aves de corral. Súmese a esto el problema de la falta de servicios de agua y desagüe y el hecho de encontrar a una persona sin problemas de salud en esta zona equivaldrá a poco menos que un milagro.
De acuerdo al doctor Uriel García las soluciones al problema las podemos encontrar en tres etapas: desarrollo socio-económico, distribución equitativa de la pobreza y políticas de migración interna.
Juan Ghunter recuerda que el estudio sobre la Lima histórica contemplaba políticas específicas para lograr que sus precarios ocupantes se interesasen en mejorar sus viviendas, rescatando al mismo tiempo su valor arquitectónico e histórico. El sugería dar crédito a los pobladores de esta zona. El cálculo es que siendo propietarios de sus casas, los moradores pondrían mayor cuidado en su conservación. Pero esta iniciativa no ha encontrado eco en Fonavi pese a que se presentó en 1990. (Lily Castillo).