Tránsito Pensado
Novedoso plan conjunto intenta reordenar sin recurrir a tréboles y bypases.
El general Patricio Coaguila, jefe de Seguridad Vial de la Policía Nacional y el director de la Secretaría Municipal de Transporte Urbano de la Municipalidad de Lima, Luis Consiglieri, coordinan el nuevo plan vial para Lima.
EN este momento 42,000 combis circulan por Lima. Se estima que si el flujo de importación de vehículos de segunda mano continúa al ritmo de los años anteriores, a fines de 1996, habrá 75,000 vehículos de transporte público pululando por la ciudad capital.
Salvo que, en efecto, el novedoso decreto de urgencia 005-96, que suspende la importación de vehículos usados de transporte terrestre, se ejecute a cabalidad y no le saquen inmediatamente la vuelta los transportistas amparados en las reglas del libre mercado.
El año pasado, el ministerio de Transportes y Comunicaciones licitó las rutas de nueve de las avenidas principales de Lima: Abancay, Tacna, Garcilaso, Arequipa,AlfonsoUgarte,Grau, Zarumilla y Próceres de la Independencia. El objetivo era regular el tráfico de las vías con mayor afluencia de vehículos para el transporte urbano.
Una multiplicidad de empresas que no habían calificado para circular por estas vías restringidas, interpusieron recursos de amparo contra el jefe de seguridad vial, contra el alcalde de Lima y contra la Secretaría Municipal de Transporte Urbano, reclamando su libre derecho a la circulación.
Jueces bien lubricados, algunos de ellos trabajando incluso horas extras, aceptaron los recursos de amparo de los empresarios transportistas y desde entonces las unidades de las líneas reclamantes, circulan por las rutas que les viene en gana ocasionando el congestionamiento que crea el caos vehicular de la Lima cuadrada.

Desde el cielo: es obvio que las arterias de Lima están a punto de colapsar.
Miles de combis y microbuses disputan pasajeros por las avenidas más congestionadas de la capital, amparados en un documento judicial que ostentan pegado en una de las lunas de sus vehículos.
Mientras no se resuelva el problema de las vías restringidas, cualquier plan vial que se eche a andar, se atracará en un embudo de buenas intenciones.
El transporte público recauda, según la Secretaría Municipal de Transporte Urbano, S/.5'200,000 diarios. La cifra se deduce de los ocho millones de pasajes que se expiden por día por un valor de sesenta y setenta centavos cada uno. Si eso se multiplica por los días de cada mes y se divide entre la cantidad de vehículos que prestan servicio, se estima que cada unidad recauda alrededor de dieciocho mil dólares anuales, por los que no pagan ni un centavo de IGV.

En diciembre pasado 150 combis fueron internadas en el depósito de rodaje. Sus choferes no tenían brevete. Los accidentes aumentan con la imprudencia.
Mientras tanto la Municipalidad no reúne los fondos necesarios para el mantenimiento de los semáforos, el servicio de grúas y el asfaltado de pistas. Las papeletas atrasadas, en este momento, se acumulan desde hace cuatro meses, cuando la ley exige que sean procesadas en un plazo de 48 horas.
El ingreso que debería generar el cobro de las papeletas ascendería a once millones de soles anuales. Por razones de logística, el 70% de las multas no se cobran, lo que perjudica los ingresos de la Municipalidad.
Entre los proyectos de la Secretaría Municipal de Transporte Urbano figura el de organizar una oficina de digitadores que agilice el procesamiento de las papeletas y a los que se les pague con los ingresos que las mismas multas generan.

Los accidentes de tránsito han aumentado en Lima en un 10% desde 1992. Según la División de Accidentes de Tránsito de la Policía Nacional, en 1995, hubo en Lima 1,240 accidentes fatales que dejaron 1,307 muertos y 385 lesionados.La temeridad, la falta de pericia y el caos ha llevado al límite el volante.
En cuanto entre en funcionamiento el nuevo plan vial, empezará a trabajar un escuadrón de inspectores de tránsito, un grupo de civiles que no se identificará al abordar las unidades y que se encargará de vigilar y denunciar a las empresas de transporte público que lleven exceso de pasajeros, cometan infracciones de tránsito y omitan entregar boletos. Los inspectores harán las denuncias ante la comandancia policial correspondiente, pues ellos no estarán autorizados para aplicar multas.
Por su parte, la Policía se prepara para iniciar una campaña de reeducación vial donde el control del tránsito no se reduzca a sorpresivos "operativos", sino para que se convierta en una política sistemática y permanente.