AL BORDE DE LA NOCHE


Silvana García quebrando cintura ante arremetida bailable de Kike Villa.

Fotos GILMAR PEREZ


Coctelería estrictamente femenina.

Movidas noches miraflorinas al filo del amanecer.

LA madura y pretenciosa avenida Larco, escenario de legendarias movidas urbanas limeñas que implicaban una y mil vueltas en torno a su tontódromo, está recobrando bríos este verano. Tal obra de reingeniería nocturna se debe en gran medida a la agitación provocada por la recién inaugurada discoteca The Edge, local que por enésima vez recurre al inglés en vez de llamarse, simplemente, «El Borde». Sea como fuere y en cualquier idioma, este bunker subterráneo premunido de pantallas gigantes, personal de servicio enteramente femenino, estupendas concurrentes, y del oficio del anfitrión Carlos Lorca ha incorporado la modernidad a lo discotequero. El local tiene su infranqueable salón vip con ventanas panorámicas para que los elegidos puedan ver y ser vistos, además que ya está en camino un refinado sistema de realidad virtual para los que prefieran pasarse la noche apretando botones en vez de bailando. No fue ni será el caso de la modelo argentina Silvana García, que rompió la pista de baile con su presencia generosa y cimbreante ritmo. La fiesta inaugural, con videos sumamente estimulantes, barmaids tatuadas e Ingrid Yribarren imperdonablemente sola, duró hasta bien entrado el día siguiente, el mismo que sorprendió a larga cola de desesperados parroquianos que aún pugnaban por entrar. Pero ya no había sitio ni para los estáticos mirones. Hasta la propia Carla Barzotti se quedó sin entrar.


MAR DE BODAS


Flamante pareja y sus padres: Lilia Salem de Salem, Carlos Salem , Luis Barrios Llona y Fortunata de la Puente de Barrios.

LA guitarra eléctrica y la casaca de cuero cedieron sus lugares a las flores de azahar y a la seda blanca el pasado viernes, cuando los rockeros de Mar de Copas, Claudia Salem y Manuel Barrios (coros y primera guitarra, respectivamente), contrajeron sagradas nupcias en la inevitable parroquia barranquina de San Francisco de Asís. A la tradicional ceremonia, que en nada se parecía a uno de sus conciertos, le siguió fiesta pública en el Sargento Pimienta en la que no faltaron colegas músicos, y desde donde partió la armónica pareja en seguramente melodiosa luna de miel. Felicidades cantadas.


CARETAS 1399