Petróleo

Lo Puede Embarrar Todo

Fuente de enconos y pasiones, la privatización de Petroperú curiosamente divide al gobierno, a la oposición y al país.


Después de constatar que lo principal del paquete son las refinerías, el Premier anunció que Petroperú continúa y que se reserva el 40% de La Pampilla y Talara.

Aunque no lo reconozca explícitamente, Córdova ha marcado distancias con la anterior gestión de la COPRI y ha resaltado sobre todo que en la privatización de Petroperú se concede importancia a la participación del Estado.

Más que lo que dijo, la exposición del Premier Dante Córdova es importante por el giro real que el gobierno acepta en el esquema privatizador. Es posible, sin embargo, que no calme el ya atizado fuego. El déficit energético y el afán por plasmar Camisea completan un cuadro problemático que invita al consenso sobre un tema vital.

EN uno de los Consejos de Ministros más prolongados se aprobó horas antes de la presentación de Dante Córdova ante el Congreso el tenor de una exposición que el país esperaba con auténtica inquietud.
El petróleo se ha convertido en la piedra de toque no sólo del gobierno sino también de la oposición.
Por eso el dramatismo de la exposición del Primer Ministro ante la Comisión Permanente. Tanto en el despacho del Premier como en las filas de la oposición se deslindaban posiciones. Y, como reza el título de la presente edición, todos terminaban, directa o indirectamente, vinculados por la viscosa y resbaladiza materia del oro negro.

El Consejo de Ministros se prolongó hasta la madrugada del miércoles, a muy pocas horas de la presentación ante el Congreso.

Aunque no lo reconozca explícitamente, Córdova ha marcado distancias con la anterior gestión de la COPRI y, sobre todo, ha resaltado que en la privatización de Petroperú se concede importancia a la participación del Estado: el lema ahora es que Petroperú no desaparece, ni pierde el control sobre los asuntos sustanciales en la actividad petrolera.
Es una forma directa de salir del aprieto en que la oposición y la opinión pública habían colocado al proceso privatizador, una cuestión que viene demorando 4 años, en la que el régimen cayó en contradicciones y cuyo costo excede los 120 millones de dólares. El Primer Ministro no ha dicho nada que no estuviera ya sobrentendido en el proyecto privatizador. Pero, sin duda, hay remozamientos que para algunos son toques efectistas y para otros un retroceso en las posiciones primigenias.
Es indudable, por lo tanto, que la presión de la opinión pública ha tenido efectos palpables.
Por lo pronto, el Primer Ministro, Amado Yataco, titular de Energía y Minas, Alberto Bruce de Perúpetro y Alberto Pandolfi asisten al Congreso. Los partidos han dicho lo suyo y han preparado sus baterías de preguntas. Carlos Chipoco, por cuenta propia, y el grupo de los mayores de UPP hicieron llegar sus preguntas anteladamente al despacho de Dante Córdova para centrar el debate.
Pero eso, con todo, es lo formal. En realidad, la presentación de Córdova no ha dejado traslucir las fisuras que se insinúan en el equipo de gobierno a propósito del petróleo. Hay críticas a la anterior COPRI, preocupación por falta de cuadros y de un esquema que sea igualmente defendido por todos los miembros del Ejecutivo. Incluso, algunos suspicaces, creen hallar divergencias entre Dante Cordova y Jaime Yoshiyama, el factótum del Ministerio de la Presidencia.
En los predios de la COPRI, incluso, se señala que si bien Córdova ha defendido el cronograma preestablecido, algunos indicios señalarían que éste deberá reajustarse con "realismo".
El petróleo divide pero sólo como un elemento más, pues, el Ejecutivo parece estar ahora recorrido por pequeñas tensiones: en el tema económico, la falta de reflejos de Jorge Camet, el titular del MEF, ha sido ya mencionada por otros ministros.En el tema predial, el titular de Justicia, Carlos Hermoza Moya, no vio con tanta simpatía la innovación inventada por Hernando de Soto, pues dejaba sin piso a la Superintendencia Nacional de Registros Públicos, que está dentro de su esfera. En el sector pesquería, el congresista Juan Hermoza ha lanzado acusaciones serias contra Jaime Sobero, el titular de Pesquería, por levantar la veda de anchoveta en Paita y Mollendo.
Pero las aguas también se han arrebatado en la oposición. Las agrupaciones más caracterizadas pensaron que el tema del petróleo les daría una bandera de unidad y de flama. En realidad, ha sido un factor de desavenencia o, cuando menos, de distancia. Francisco Pardo Mesones, por ejemplo, puede caerse del catre e ir más lejos en sus arrestos privatizadores que el propio gobierno. Hay quienes temen que de los guiños pase al abrazo con el fujimorismo.
El grueso de la UPP ha mantenido una posición reflexiva y crítica respecto a la cuestión del petróleo, sin negar la necesidad de la privatización de Petroperú pero dentro de un modelo alternativo al del gobierno.


Gustavo Mohme: la defensa del petróleo y un lenguaje que unifica las izquierdas pero que abre frentes en la UPP y en la oposición moderada. Alberto Pandolfi: ha dado la cara en momentos en que el silencio oficial era clamoroso.

Sin embargo, Gustavo Mohme y un núcleo de tributarios de la vieja izquierda, en un fervoroso comunicado publicado el martes, sentando acta de nacimiento de un "Comité Cívico en Defensa del Petróleo", han provocado que varios otros parlamentarios se inhiban de firmar el pronunciamiento. Hay quienes aducen que el tema bien puede haber sido capturado por el Apra. Otros señalan que se pierde identidad al subsumirse en posiciones del pasado. El hecho es que se notan ausencias: Anel Townsend, Carlos Chipoco, Alfonso Grados, Harold Forsyth, Alejandro Santa María y Javier Alva, entre otros.

EL PLAN DE PRIVATIZACION

La estrategia elegida ha sido la de demostrar que Petroperú continúa con un 40% (incluyendo la participación de los trabajadores) en las refinerías de La Pampilla y Talara.
Que tanto el oleoducto como los lotes 8 y 10 continúan siendo del Estado peruano pero que se otorga concesión y contratos de explotación respectivamente.
Lo que se vende son 8 terminales, la planta de lubricantes y la refinería de Conchán.
La refinería de Iquitos se cede bajo un contrato de gerencia pero pertenece a Petroperú.
La segunda cuestión es que la seguridad nacional y el poder de veto de Petroperú no se ven recortados. Las acciones doradas han adquirido ahora un brillo inesperado.
El plan de privatización en buena cuenta se sostiene en tres ejes, según se desprende de lo dicho por Alberto Pandolfi. El primero, la opción de la integración vertical, el segundo, el veto a la integración horizontal y el tercero la famosa acción dorada.

LA INTEGRACION VERTICAL

Sobre ésta se señaló que el CEPRI ha recogido la sugerencia de facilitar la venta en forma integrada, es decir, lote con refinería. Claro que depende que las ofertas por el paquete (cadena selva-costa y cadena Talara) sean mayores que el precio ofertado por cada unidad por separado.
La integración vertical -según los expertos- permite capear el temporal de la fluctuación del precio del petróleo.
Si el precio sube, se abarata el costo de la refinación. Si el precio del petróleo baja se puede aumentar el margen de ganancia de la refinería. Incluso Merril Lynch, banco de inversión que asesora a Petroperú y defensor de la venta fraccionada, sostiene que la integración vertical de las diversas etapas de la industria petrolera es conveniente ("Global Investing", agosto de 1994).
Este esquema de las 2 cadenas genera competencia y evita que el público consumidor sea sujeto de sobresaltos por la inestabilidad del precio de los combustibles.
Más allá de la extracción y la refinación de combustible, no menos importantes son los terminales (muelle de descargue y tanques) que almacenan el combustible de las refinerías y que ahora, con la nueva ley de hidrocarburos pueden vender combustible importado directamente.

LA INTEGRACION HORIZONTAL

El segundo eje del plan es el veto a la integración horizontal, es decir, cómo evitar que los futuros dueños logren consolidar una posición de dominio, esquivando el monopolio en la refinación y en la comercialización mayorista de manera que se incentive la competencia.
Quien compre el Lote 8 queda automáticamente descalificado para adquirir el lote X. De igual manera quien adquiera el 60% de las acciones de la refinería La Pampilla (por separado o en cadena con el lote 8) no podrá tentar suerte para adquirir el 60 % de la refinería de Talara.
Para el caso de los terminales de almacenamiento, que venden el combustible al por mayor a los grifos, sucederá otro tanto.
Obviamente el mercado más sensible y más atractivo es Lima (60% del mercado) que en la práctica tiene tres terminales: el Terminal del Callao, el Terminal de la refinería La Pampilla y el Terminal de la refinería Conchán. Estas tres fuentes de provisión de combustible de la capital deberán pertenecer a tres dueños distintos.
Además, en el caso de la refinería de la Pampilla se exigirá un compromiso de inversión para evitar que el futuro dueño deje de refinar y caiga en la tentación de utilizarlo sólo como tanque de almacenaje de combustible importado.
El impedimento de la integración horizontal también se seguirá con los otros terminales situados a lo largo del litoral. Los distintos dueños de las tres entradas al mercado limeño (Terminal Callao, La Pampilla y Conchán) no podrán tentar suerte con los terminales contiguos, Pisco y Supe.Y así sucesivamente con Chimbote, Mollendo, Salaverry, Ilo y Eten.

LA ACCION DORADA

En el caso de la venta de las refinerías se ha establecido, la famosa acción dorada (golden share, inventada en los años '80 nada menos que por la Dama de Hierro, Margaret Thatcher) que impedirá que el dueño del 60% de las acciones pueda modificar parcial o totalmente las actividades de la empresa.


Francisco Sagasti: podemos ahorrar el 5% de la oferta energética, pero hay que tener planes.

También se vigila con esta acción la reducción de capital, la transformación, la fusión, la disolución de la sociedad, el cierre, la prenda de los activos para operaciones distintas al giro del negocio, los aumentos de capital que licuen al accionista minoritario, la transferencia de acciones a terceros, la enajenación de los activos, la modificación de los estatutos y el cambio de operador técnico.
Para el caso de lo estratégico que pueda resultar para un inversionista de un país limítrofe controlar alguna refinería, el CEPRI se reservará el derecho de precalificarlo; claro, que con pedir un determinado volumen de ventas y antigüedad en el rubro puede eliminarse a cualquier advenedizo.

FIN QUE PRINCIPIA

Esta presentación, si bien ha tenido plaza llena, no cosecha orejas. El debate continúa y, seguramente, el gobierno apelará a una campaña de persuasión y ,sobre todo, a consolidar a sus propias huestes en el Ejecutivo.


GAS

Cambio de Camisea

Gobierno dice que acuerdo es inminente, pero tres cuestiones tributarias retardan acuerdo con consorcio Shell-Mobil.

UN par de semanas le quedan a Amado Yataco, ministro de Energía y Minas, para llegar a un acuerdo con el consorcio Shell-Mobil para la explotación del gas de Camisea. La fecha límite de esta ronda de negociaciones acaba indefectiblemente el 29 de febrero.
En diciembre, el presidente de la Shell, Alexander Beelaerts, visitó Lima pero tuvo que regresar a la tierra de los tulipanes con las manos vacías.
Para el ministro Yataco luego de su traspiés privatizador es vital cerrar con Shell-Mobil para mejorar imagen, pero como siempre sucede hay una gran brecha entre el deseo y la realidad. Los holandeses son duros. No en vano, en la jerga financiera neoyorquina se utiliza el término "go dutch" para graficar cuando uno se somete a un acuerdo leonino.
Existen tres grandes impases tributarios que han desbordado la capacidad de decisión del equipo negociador de Yataco. Si bien cuenta con gente de experiencia -Pedro Touzet con el asesoramiento de la consultora francesa Beicip-, las exigencias de los holandeses necesitan materializarse en normas con rango de ley.


La Shell está interesada, pero plantea arreglos tributarios. Una inmensa riqueza que no debe esperar más.

Una de las exigencias más duras del binomio holandés-norteamericano que ha ocasionado las mayores demoras es que se le permita acumular como crédito fiscal el Impuesto General a las Ventas (IGV) que pague por sus compras durante los primeros años de operación. El período de gracia que se baraja es de 3 años. Recién cuando los inversionistas inicien la venta del gas y facturen el pago del IGV correspondiente retendrán el impuesto como reembolso.
El Consejo de Ministros a pedido de Yataco aprobaría este régimen mediante un decreto de urgencia aprovechando las facultades legislativas. Por lo pronto, se sabe que el titular de la cartera de Energía y Minas ha conseguido la anuencia del ministro de Economía Jorge Camet para aprobar un marco que permita que en el futuro otros proyectos de inversión puedan acogerse a este régimen especial.
Otro tema candente es la exoneración del pago del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), al gas utilizado en la generación de energía eléctrica. Este régimen de exoneración para el caso de los combustibles se venció el 31 de diciembre último y no fue renovado por el MEF pese a las insistencias de Yataco. Camet es de la idea de bajar el impuesto pero no de desaparecerlo.
La tercera exigencia consiguió luz verde de inmediato. Se trata del fraccionamiento del pago de aranceles y otros derechos de importación para la maquinaria, repuestos e insumos. Los holandeses desean la exoneración pero la idea de un fraccionamiento más elástico no les desagrada del todo.
Se estima que la inversión para desarrollar Cashiriari, San Martín y Mipalla es de US $ 2,500 millones de los cuales los primeros US $ 1,500 se invertirían en el campo y los otros US $ 1,000 millones servirían para construir la infraestructura (ductos y tanques) que se requieren para llegar a los consumidores.
Del saque, los condensados de Camisea conformados por combustible de alta calidad, aumentarán en 750 millones de barriles estas reservas. Por otro lado el equivalente energético del gas de este yacimiento es de 2,600 millones de barriles de petróleo adicionales, es decir hidrocarburos para nuestros bisnietos.
Si por equis razones el consorcio Shell-Mobil no logra consolidar su opción por los impases tributarios, la norteamericana Chevron se encuentra lista para que le digan pase.


Talón de Energía

Crecemos más que lo que producimos y las soluciones parecen lejanas.

AUNQUE no parezca, la energía proveniente de los hidrocarburos, hoy punto medio de la polémica de privatización, se deja sentir en todas las esferas. El petróleo lo abarca todo. Desde la electricidad, cuando es generada en fuentes térmicas, que ilumina los supermercados, hasta la construcción de viviendas, en donde materiales como cemento y ladrillos no podrían fabricarse sin su participación. En el Perú esta omnipresencia es, por la configuración de su demanda energética, mucho más notoria.
Así, a diferencia de los países desarrollados que usan progresivamente la energía hidraúlica, solar, eólica o nuclear, en el nuestro, según datos del Balance Nacional de Energía de 1993, el 49.5 % del consumo total proviene de los hidrocarburos y el 36.7 % de la biomasa, en donde aún destaca la leña, como el segundo energético de mayor consumo.


Tecnología e inversión, razones privatizadoras.

Pero si bien la leña lidera el consumo en el sector residencial y comercial (viviendas y tiendas) representando el 64.2% del total, seguido por el kerosene (13%) y la electricidad (8.8%) en los sectores público, de transportes, agropecuario y agroindustrial, pesquero y minerometalúrgico, ni aparece. Notoria, eso sí, sigue siendo la importancia de los hidrocarburos. Ubicuidad patente.

PELIGROS DEL DESEQUILIBRIO

Un viejo postulado de los conocedores del tema asegura que el nivel de la demanda de energía crece al mismo ritmo que el crecimiento económico. La economía lo ha ido haciendo a niveles de 6 a 8% anual. El nivel de crecimiento del consumo de energéticos, en cambio, se ha dado en menor escala. Entre 1992 y 1993, alcanzó sólo el 3.6%. Lo que explica el déficit.
En el petróleo, presa de incesantes sopladas de mecha, el problema es más claro. La Balanza Comercial del sector registra un déficit de 550 millones de dólares en 1994, a razón de 20,000 barriles diarios, según la declaración de Dante Córdova ayer miércoles 14 frente a la Comisión Permanente del Congreso. La cifra contrasta con las de años anteriores (ver gráfico).
Así, la cadena es como sigue: aumenta el crecimiento económico, ergo, la demanda de energía. La oferta crece a menor ritmo que ésta, ocasionando un déficit preocupante.
Las cifras registran el aumento desmedido de la demanda, y la solicitud que ésta hace, básicamente, de hidrocarburos.
Los sectores de transporte, agrario, pesquero y público han crecido su consumo de energía a razón de 6.9%, 19%, 25.6% y 7.8% respectivamente. El petróleo y derivados representan el 100%, 45%, 75% y 100% en cada uno de los sectores, en el mismo orden.
A esto se agrega la ausencia de reservas. Thorndike, en reciente conferencia dictada en la Universidad del Pacífico, sostuvo que de mantener el mismo ritmo de producción las reservas alcanzarían para ocho años y medio. Córdova señaló el miércoles también, que el Lote X de Talara tendría cuerda para 5.9 años más y el Lote 8 para 7.8 años.

ESCENARIOS Y SOLUCIONES

Ante el desequilibrio entre demanda de energía y falta de reservas para generarla, se ventilan dos posibles escenarios futuros. En el primero, de seguir creciendo económicamente al mismo ritmo, importaremos cada vez más petróleo. Considerando que las reservas sólo sirven para aguantar algunos años, nos quedaremos sin oferta interna.
En el segundo, con la explotación de Camisea, la situación cambiaría drásticamente. Pero la sustitución de las fuentes de energía habituales por el gas tendría sus óbices. Con Camisea
Las reservas de gas en Camisea equivalen, en términos energéticos, a 1,830 millones de barriles de petróleo; además de tener en condensados, combustibles de alta calidad, otros 700 millones de barriles. Las reservas de petróleo disponibles ahora se calculan en 300 millones de barriles. La explotación del gas, por ello, es importante para aliviar la crisis. Pero trae sus bemoles.
No se encontraría mercado para tanto gas. Algunos sectores, como el de transportes, en el corto plazo no permiten reemplazar el uso de petróleo, gasolina o diésel, por gas. El costo de la reconversión de las empresas a fin de que lo utilicen sería elevado, sin contar otras perlas (ver Camisea).
Sin Camisea.
Es lícito imaginar que el inicio de los trabajos en Camisea tarden mucho más que cuatro o cinco años. Si descontamos su presencia y con reservas agotadas de hidrocarburos, se arma un futuro complicado.


A pesar de haber tenido superávit durante una década -en democracia-, la balanza arroja peligrosamente en el último año la mayor cuenta en rojo.

El cuidado en el derroche de energía es una de las primeras acciones a tomar. Es posible ahorrar, según Sagasti, el 5% de la oferta mejorando el aislamiento térmico de las industrias. (opinión que comparte Incháustegui). Se aconseja el uso de microcentrales térmicas que no necesitan grandes inversiones para suplir la demanda energética de las regiones alejadas, además del uso de energía eólica y solar, pero sólo en territorios aislados.
Existe aún la posibilidad de maximizar la capacidad hidroeléctrica, pero ello también, por el costo de las inversiones, se presenta a largo plazo.
También algunos opositores señalan que se debe aumentar el nivel de reservas dándole mayor dinamismo a Perúpetro, incluso Alejandro Indacochea ha sostenido irónicamente la idea de privatizarlo. Pero igual es una solución a mediano y largo plazo. El futuro inmediato está aún de un oscuro color verde petróleo. (Jeremías Gamboa).


CARETAS 1401