Llave Maestra
Marzo es el mes de la reflexión y del sobresalto educativos. Pero a diferencia de otros años, este se presenta con una serie de innovaciones, cuando menos legales. Al frente del Ministerio, se halla un hombre de empresa que, por circunstancias diversas, ocupa asimismo el Premierato y está bajo la conducción del proceso privatizador. Todo ello contribuye a que su sola mención suscite diversos temas. "Desearía que se preste la mayor atención al tema educativo. Sin una amplia información pública, cualquier proyecto se queda sólo en eso", confiesa Dante Córdova, a quien corresponde la ambiciosa tarea de dar forma a un proyecto educativo que colme los 5 años anteriores de relativa inactividad y proyecte para los próximos 15 el salto cualitativo que el Perú espera. Esa es la razón por la cual esta entrevista se centra en el tema educativo.
¿Cuál es la situación de los colegios privados? Algunos alegan que después de la dación de la ley para la gestión de centros educativos privados, las matrículas de este año han subido considerablemente...
-Cuando se expiden los nuevos instrumentos para la educación privada, no se incluye el tema tributario. Es decir, que éste sigue siendo regulado por el marco legal anterior. Lo que se ha buscado es redefinir el rol del Ministerio frente a la actividad privada en educación. Se trata de evitar un Ministerio que constituya, como en el pasado, más bien un factor paralizante de las innovaciones. No más un ministerio ante el que los colegios privados tenían que acudir, le pongo el caso, hasta para pedir permiso para realizar excursiones. Se busca que ahora el Ministerio sea promotor, que cree condiciones para la innovación educativa y que, paralelamente con la escuela pública, procure la elevación de la calidad educativa.
-¿No han habido reacciones contrarias al nuevo estatus de la educación privada?
-En general, la ley ha sido bien recibida porque permite a los centros privados un manejo más libre para desarrollar sus propios proyectos educativos. Anteriormente, el ministerio de Educación era un ente muy controlista más que vigilante. En el 90% de los casos se dedicaba a dar autorizaciones. Voy a citarle un caso. Había reglamentos internos interesantes, con innovaciones. Para aprobarlos iban a las USES y allí se encontraban con antiguos formatos que imposibilitaban el cambio. En lugar de alentar, se desalentaba.
Esta situación debía cambiarse de raíz.
Dante Córdova: enlazar soluciones.
-¿La idea es alentar la educación privada de modo que la escuela pública vaya disminuyendo?
-De ninguna manera. No hay una contraposición entre escuela privada y escuela pública. La tarea que tenemos que emprender en el Perú y que forma parte del plan de gobierno es elevar la calidad de la educación. Es un proyecto de largo plazo. Nada de lo que estamos emprendiendo se puede concretar sólo en el corto plazo y, algo más, tampoco puede hacerse sin un consenso nacional. He recorrido el país entero y puedo asegurar que la gente de todos los niveles concuerda en que se requiere sentar las bases de un proyecto educativo de 10 a 15 años. La educación no es una causa de un partido o de un gobierno, es una causa nacional en la que todos están comprometidos.
El plan en curso privilegia al educador y a partir de él busca elevar la calidad educativa.
-¿Esta Ud en condiciones de garantizar que la escuela pública continuará? Uno de los temores es que la gratuidad de la enseñanza desaparezca.
-Ni en el marco constitucional, ni en las normas que se vienen dando, ni en la futura ley de educación nadie puede hallar razón para esos temores. El Perú y este gobierno están comprometidos en favorecer la educación pública, en ponerla a tono con las necesidades del país y en mejorar su nivel, como se procura hoy en todas partes del mundo.
Es más, el esfuerzo de estos últimos años en dar una conveniente infraestructura educativa, esfuerzo que el propio Presidente de la República ha realizado a lo largo y ancho del país.
También se ha reformulado la organización del Ministerio y se ha emprendido una liberalización del sistema, dándole a los directores y a los profesores mayor libertad de acción. La escuela pública se está transformando y, como resulta obvio, aunque mucha veces se olvide, tomando como base al maestro.
Nuestro compromiso para elevar la calidad de la educación pública es un compromiso con el maestro. No hay reforma o mejora de la educación sin los maestros. Y nuestro compromiso es elevar la calidad de vida del maestro.
-¿Esos bellos propósitos, sin embargo, se concretan en las cifras presupuestales?
-El nuestro es un país con limitados recursos y enormes necesidades. Lo que buscamos es que la priorización de la educación se traduzca en una política sostenida que no someta al sistema educativo a la coyuntura fiscal, que vaya solucionando el problema salarial (¿por qué negociar año a año los sueldos cuando se puede fijar una escala para varios años que vaya emparejando el ingreso de los maestros con el costo de vida?), la dotación de las escuelas y la puesta en marcha de sistemas de medición de la elevación de la calidad educativa.
Los medios de comunicación tienen el hábito de restringir el tema educativo a lo que es más noticia. Marzo es un mes de noticias escolares. Pero la gama de problemas y soluciones es múltiple y el conjunto marcha enlazando un aspecto con otro : el currículum, los locales, la gestión, los materiales, la descentralización, la capacitación magisterial van de la mano con los sueldos y salarios. Si algo no haremos es prescindir del maestro en nuestros planes educativos. Construyamos a partir de allí.
-Es común que los ministerios llamados sociales tengan choques o roces con Economía. ¿Han mejorado ahora esas relaciones?
-Pienso que eso está afinándose. Lo que cada ministerio tiene que saber a ciencia cierta es de lo que dispone.Ese marco es el presupuesto. No debiera ocurrir que un funcionario de menor nivel ponga cortapisas a algo que ya está aprobado a nivel de pliego. Hay también a veces duplicaciones o cortes.Pienso que el ministerio de la Presidencia, por ejemplo, no tendría por qué estar pagando a los maestros en las regiones. Debería haber un nivel de coordinación, igual que con las universidades. La educación es un continuo que va desde la inicial a la educación superior.
-A veces uno tiene la impresión escuchándolo que se teoriza sobre el largo plazo. En concreto, para el presente año escolar, ¿qué hay de importante y de distinto?
-Bueno, muchas cosas. Nuestro eje, se lo he dicho, es el maestro. De modo que la capacitación y la definición del perfil del maestro que queremos formar está en curso. Se puede hoy notar que los maestros están entusiastas con los cursos de capacitación que se vienen realizando en el país. A su vez, a partir de las normas para el funcionamiento escolar que se han dado ahora, el terreno está más despejado: los directores de los colegios son auténticos gestores de la acción educativa. No hemos hecho nada que no estuviera ya previsto, pero hemos cambiado los énfasis.
¿Quién mejor que el director para saber qué es lo que conviene en términos educativos? Esta norma es producto de un trabajo de consulta con los propios directores. Tengo que decir que estoy orgulloso de la contribución de los directores: han mejorado la norma, la han encuadrado dentro de la realidad.
-Sin embargo, hay el desafío de si los directores responderán de inmediato a las nuevas exigencias...
-Hay todo un programa de capacitación de directores por parte del Ministerio y estamos además incluyendo a quienes han seguido cursos de gestión de Ipae.
Se trata de un proceso en el que se parte de tener confianza en el maestro.
-Proceso que debería culminar en una nueva Ley de Educación...
-La nueva Ley de Educación hay que mirarla con esa misma óptica. El corto plazo alimenta el mediano y largo plazo. Por eso lo ideal sería que la Ley de Educación fuera producto de un trabajo continuo con los propios maestros, parte de un proceso en marcha. La ley perfecciona lo que se viene produciendo en la base, con la contribución de los maestros y los padres de familia, con la comunidad participando en forma activa y convencida.
-También es frecuente la apelación a una educación más viva,menos burocrática, abierta a la vida social. ¿Qué lo persuade que estemos ante esta posibilidad ahora?
-El estilo de trabajo, para empezar. El Ministerio deja libertad de acción a los maestros, invita a los directores a ejercer sus funciones, convoca a los centros educativos a presentar proyectos. En todos estos casos hemos obtenido respuestas muy positivas. Y es que no se puede desconfiar del maestro, como no se puede desconfiar de la colectividad, de la comunidad. Los ciudadanos son constructores de una sociedad educativa.
-Cuando Ud. ingresó a Educación postuló una vigorización de la cooperación internacional. ¿Está logrando en esa vía?
-Hay un cambio en los organismos financieros internacionales con respecto a la función de la educación en el desarrollo y en los procesos de ajuste económico. Por lo mismo tenemos una puerta más amplia y mayor capacidad para ser escuchados. El énfasis que el Perú pone en la mejora de la calidad de vida del maestro, por ejemplo, concita el interés de la comunidad financiera. Venimos instrumentado el crédito con el Banco Mundial y preparando proyectos que el BID, Unesco y otras agencias de países desarrollados valoran.
Pero en este aspecto del crédito externo hay que andar con cuidado. El esfuerzo interno es sustantivo y la ayuda exterior debe venir pero en función de aquello que estrictamente no podamos hacer por nosotros mismos. En segundo término, lo importante es que el Perú defina claramente en qué aspectos desea la cooperación y el financiamiento externo. Para ello debe contar con un plan educativo, trazar sus prioridades, saber cómo, en qué tiempo, bajo qué condiciones, desarrollará programas educativos. Esta óptica no se ha dado necesariamente en el pasado. Algunas agencias priorizan, en función de sus propios objetivos, algunas áreas de colaboración. Esos pedidos deben ser compatibilizados con los objetivos del Perú y de sus proyectos educativos. Esa es la mejor cooperación internacional.
-Una última pregunta, de carácter personal. ¿Cómo hace para ser ministro de Educación, Primer Ministro y presidente de la Copri?
-Bueno, se requiere una disciplina de trabajo. Con franqueza, reconozco que estoy recargado, pero también que encuentro equipos de trabajo que cumplen su tarea. En el país, hay muchas exigencias, no hay tiempo que perder, y me ha tocado asumir responsabilidades que son fundamentales y ,al mismo tiempo, satisfacer la vocación personal de ser útil. Educación es el centro de mis preocupaciones y valoro el ser primer ministro precisamente cuando desempeño esta cartera. Eso quiere decir mucho, ¿no?