Esto Marcha El Centro
Histórico
El director general de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, ofreció elocuente y concreto respaldo al alcalde de Lima.
Alcalde Andrade y Mayor Zaragoza con el paso de vencedores que marcó el respaldo y la recargada agenda.
QUE una visita relámpago y de repleta agenda, como tantas que hace Federico Mayor Zaragoza, ese licenciado en farmacia catalán que es desde 1987 bioquímico de la cultura mundial y director general de la Unesco.
Incluyó un viaje al norte con el presidente Alberto Fujimori, quien cambió de planes y en lugar de recibir en breve audiencia al personaje como tenía previsto, decidió invitarlo a visitar al señor de Sipán. Las especiales conexiones de Mayor Zaragoza con la Comunidad Europea habrían influido en el ánimo de un jefe de Estado preocupado por el trance de la deuda y el Club de París.
En su periplo peruano, Mayor Zaragoza se reunió con el premier y ministro de Educación Dante Córdova y cenó con expertos del ramo, visitó el Congreso de la República y condecoró con la medalla de los Derechos Humanos de la Unesco al R.P. Felipe Mac Gregor, rector emérito de la Pontificia Universidad Católica.
Telón de fondo en proceso de cobrar nueva vida.
Pero sin duda el evento más significativo se desarrolló en la Municipalidad de Lima con la firma de un memorándum de entendimiento con la comuna metropolitana y el anuncio de que la Unesco respaldará plena y concretamente la intención del Banco Interamericano de Desarrollo de convertir al Centro Histórico de Lima en destinatario de uno de sus primeros programas de rescate del patrimonio cultural del continente. Los aportes se iniciarán en cantidades que varían entre los 5 y los 12 millones de dólares -si es que el gobierno central no los frena.
Al respecto, Mayor Zaragoza ofreció con inteligencia y diplomacia su valioso apoyo moral y político al alcalde de Lima al responder con improvisado discurso las palabras de Alberto Andrade en la ceremonia de entrega de las llaves de la ciudad:
"Alcalde, dijo, deriva de Al Caid en árabe, que quiere decir El Jefe, el jefe de la ciudad, el que tiene la misión de dirigir con los demás electos los destinos de la municipalidad de la ciudad.
"Cuando hablamos de ciudadanía, añadió, hablamos de ciudad y de la necesidad de que sean los ciudadanos mismos los que elijan a quienes han de dirigir sus destinos."
Medalla de Picasso con sello de Miró.
Si Mayor Zaragoza llegó sin haberse percatado de la inaceptable mezquindad con que el Palacio de Gobierno del Perú trata al Municipio de la Capital, sus palabras dieron en el clavo por casualidad. Pero esto es obviamente improbable.
Y el director general de la Unesco siguió con otro tema que contraría la doctrina oficialista del momento:
"Debemos darnos cuenta, precisó, de otra dimensión importantísima que es la política. Política viene también de ciudad. Es la forma en que se dirigen y se orientan todos los asuntos relativos a la ciudad. Esta política, que hoy es más importante que nunca, la hemos confundido con frecuencia con estrategias, métodos, tácticas y técnicas. Hemos degradado el nivel de la política y el de la ciudad. No nos hemos dado cuenta que en la medida que esta ciudadanía y esta política existen es que podemos darle a estos valores éticos fundamentales, a estos valores universales de justicia, de igualdad, de libertad, de solidaridad, el preámbulo de la constitución de la Unesco y el derecho a la defensa a todos aquellos que habitan las ciudades."
Andrade, que había hablado con su ordenada precisión de los planes de su gestión, indicando que no pretendía convertir al Centro Histórico de Lima en un museo, y que tomaba muy en cuenta las grandes tareas por realizarse en materia de destugurización y de lucha contra la extrema pobreza urbana, hinchó el pecho con disimulo.
Y el director general de la Unesco siguió en la misma vena:
"Lima ya no es sólo de los limeños. La responsabilidad de su salvaguarda nos corresponde a todos porque es un bien de la Humanidad entera. El Centro Histórico no se convertirá en un museo o en una especie de evocación del pasado. La ciudad Patrimonio de la Humanidad tiene que ser no sólo presente sino futuro."
Y concluyó:
"Me llevo un poco de Lima en el corazón. Sé que ustedes están luchando en favor de la ciudadanía limeña, de una mayor justicia, la única lucha en la que todos debemos alistarnos, contra la pobreza."
La banda de la Guardia Republicana resonó entre los mármoles del Palacio Municipal, Nicolás de Ribera y Simón Bolívar parecieron prestar atención desde sus respectivos óleos, y Federico Mayor entregó al alcalde la Medalla de Picasso de la Unesco, que en realidad es un trabajo en plata realizado al alimón en 1981 entre Pablo Picasso y Joan Miró, una suerte de amuleto que provoca llevar en el bolsillo para siempre.
Siguieron las fotos en el balcón con la Plaza de Armas como telón de fondo en proceso de cobrar nueva vida, mientras que Mayor relataba que hace unos meses un dignatario había enriquecido en una sesión de la Unesco la reflexión cartesiana que dice: "pienso, luego existo". "Sí, había dicho, pero ¿qué hay de `siento'"? Y todos acordaron que de ahora en adelante, tanto al pensar en el futuro de Lima como de cualquier otro lugar en el planeta, será mejor decir "siento y pienso, luego existo."
Al final, cuando Andrade acompañaba a Mayor hacia su auto con el paso de vencedores que marcaba la agenda, alguien resumió la situación:
"Esto marcha".