Ojo, Pestaña y Coco

Agresivo programa de subsidios a la ciencia y tecnología pone al descubierto alianza Estado-empresa para ganar competitividad en Chile. Nada parecido está ocurriendo en el Perú.

Alvaro Díaz, secretario ejecutivo de Ciencia y Tecnología del ministerio de Economía de Chile, fue uno de los principales expositores del simposio Desarrollo y Financiamiento de Tecnología: Experimentos y Perspectivas que organizó COFIDE para celebrar su XXV aniversario. Tema espinoso, en nuestros medios, debido al magro nivel del gasto gubernamental. En el mismo foro el investigador Francisco Sagasti al mencionar las cifras que el Perú asigna a esta área vital, dejó en claro el abismo que nos separa de la experiencia chilena.

¿ Cuánto se gasta en Chile en ciencia y tecnología?
-Se ha pasado en 1988, de un gasto del 0.5% del producto bruto interno (PBI) al 0.8 % (US$ 480 millones) que se gastó en 1995. Antes, durante tres décadas el gasto se estancó en 0.4 %. Si se proyecta este ritmo de crecimiento, esperamos destinar en el año 2000 el 1.2% del PBI al gasto en investigación y desarrollo, que es bajo, pero se acerca a los niveles de países como Dinamarca, Australia y Nueva Zelanda.
-¿Cómo se materializa esta inversión?
-Hay dos componentes: una participación pública y otra que es privada. La privada ha ido creciendo pero aún es menor. El 80% depende de recursos públicos que van a través de universidades, institutos tecnológicos, fondos públicos. Se espera que esta proporción se revierta en 5 años.
-¿Cómo acceder a estos recursos?
-Todo forma parte del Sistema de Innovación Nacional (SIN). Para las empresas existe un fondo que se llama FONTEC, donde se presentan proyectos de investigación y desarrollo, que implican innovación tecnológica. El proyecto es sometido a una evaluación que determina si tecnológicamente representa una innovación para Chile. No una innovación tecnológica mundial. Puede ser que la tecnología exista en otras partes, pero lo importante es que sea nueva en Chile. Como segundo punto, analizamos la solidez de la empresa y luego vemos la solidez del equipo que va a hacer el desarrollo del producto.

Alvaro Díaz: ya no basta con copiar y adaptar, hay que producir desarrollando tecnología.

-¿Tienen que ser productos dirigidos al mercado externo?
-Si quiere exportar, exporta. Si quiere para el mercado interno, es para éste. Nosotros no seleccionamos el sector, la empresa puede ser una empresa de biotecnología, una empresa de informática, una empresa de alimentos.
-Por ejemplo, ¿si se presentan los fabricantes de pastas Lucchetti?
-Si Lucchetti quiere presentar una modificación en el proceso o un nuevo tipo de fideos, puede hacerlo.
-¿Y, luego tiene la obligación de devolver ese dinero?
-No. Ellos se presentan y señalan su compromiso de desarrollar el nuevo producto o el nuevo proceso, en un año o 18 meses. Nosotros les decimos muy bien y les financiamos el 50% del gasto que van a realizar con un tope de US$ 100,000.
-¿Qué impacto tienen estas inversiones tecnológicas?
-La evaluación del año pasado es que de cada peso que da el Estado a través de FONTEC va a recibir en el transcurso de los próximos 10 años en impuestos pagados al Estado cinco pesos. Esa es la rentabilidad.
-¿No le asusta la palabra subsidio?
-No, para nada. Porque hay subsidios malos y subsidios buenos ¿Por qué es importante subsidiar la capacitación? Porque si usted es un empresario y tiene que gastar US$ 10,000 en un trabajador para que sea un trabajador calificado, usted puede tener problemas en gastarlos porque nadie puede asegurarle el retorno. No se puede apropiar completamente de la inversión. Así le diga a ese trabajador te pago después de la capacitación 700 dólares en lugar de los 500 que venías recibiendo, puede ocurrir que el empresario de al lado le ofrezca más.
Lo mismo pasa con la tecnología. El beneficio privado es menor que el beneficio social. Hay una brecha. Eso se llama en lenguaje económico externalidad. Usted invierte en un trabajador y ese trabajador no sólo le va a servir a la empresa sino también a la sociedad. El Estado subsidia para que usted como empresario invierta en capacitación, así se apropia del beneficio de un trabajador más calificado y la sociedad en su conjunto gana con todo esto.
-¿Los subsidios se han reiniciado recién con los gobiernos democráticos?
-No. La capacitación en Chile se aplica desde hace muchos años atrás y se desarrolló durante el gobierno militar, en el marco de una política neoliberal que no impidió mecanismos de subsidios. Por ejemplo, también hay un reintegro simplificado de tributos a las exportaciones, que es una especie de drawback que en su momento sustentó a las exportaciones directamente.
-¿Existe hasta ahora?
-Sí, pero se va a tener que desmantelar con el nuevo acuerdo de la Orga-nización Mundial de Comercio (OMC).
-¿El subsidio a la innovación tecnológica esta vetado por la OMC?
-Al contrario, la OMC señala que los subsidios u otro mecanismo de las exportaciones ya no van a poder ser mantenidos después del año 2002, pero los subsidios tecnológicos sí van a poder financiar hasta en un 75 % la investigación industrial a nivel de empresa y en un 50% la investigación científico tecnológica, realizada por la universidad, que tenga impacto productivo.
-¿Qué diferencia encuentra con los programas de investigación de décadas anteriores?
-Lo que procuramos es que el liderazgo sea desarrollado con las empresas privadas y que crecientemente el gasto en ciencia y tecnología y, en particular, en investigación y desarrollo sea realizado en mayor proporción por la empresa privada.
Del total que se gasta en Chile (que es alrededor de US$ 480 millones) un 20% corresponde a la empresa privada y el 80% al sector público. Queremos que en el transcurso de esta década la proporción se invierta para llegar al nivel de Corea o Canadá, con un 80% de gasto del sector privado y un 20% el sector público.

En 1970 Corea del Sur invertía en ciencia y tecnología tanto como el Perú.

-¿Cómo convencer a los empresarios que gasten en investigación tecnológica?
-Chile está creciendo. A sus empresas les interesa gastar más en investigación y desarrollo para ser más competitivas y tener más incentivos, pagando bien a sus profesionales porque Chile ya no puede competir barato como lo hacen los chinos. Si quiere comprar en Chile un paraguas, no encontrará uno nacional. Todos son chinos, pues son muy baratos y nadie puede competir con esos precios.
-¿Y en la industria textil?
-Se puede producir cierto tipo de confecciones de lana donde tenemos alguna competitividad. En el caso de la manufactura, no basamos nuestras posibilidades en competir con mano de obra barata. No estamos como México al lado de los EE.UU. Lo único que nos queda es competir con inversión y tecnología en el Mercosur, Perú, el Sudeste Asiático y Europa.
-¿En qué otro campo incursionar?
-En servicios, Chile exporta US$ 3,000 millones.
-¿Qué tipo de servicios?
-El turismo representa US$ 1,000 millones. También exporta servicio productivo, en transporte, y en servicios tecnológicos, que van a los países vecinos. Por ejemplo, las inversiones en energía eléctrica, siderurgia, metal mecánica, en el campo financiero.
En fin, para seguir creciendo al ritmo que lo estamos haciendo nuestra única posibilidad es hacer crecer la productividad. Ya no basta con copiar y adaptar, hay que producir desarrollando tecnología.
-¿Cómo diseñan los incentivos para promover el cambio tecnológico?
-Con mucha flexibilidad y con la suficiente holgura como para poder dar marcha atrás en ciertos instrumentos. Estamos aprendiendo de otros países. El hecho de que el país haya crecido en estos últimos años no quiere decir que se ha llegado a un límite. Siempre se tiene que enfrentar nuevos desafíos. Aprender a producir con más tecnología, con más inteligencia, innovar nuestra cultura, en nuestra gente, nuestra idiosincrasia y nuestros comportamientos políticos.
-En buena cuenta, ¿inversión a futuro?
-Creemos que hoy tenemos una gran oportunidad y hay que aprovecharla. Las oportunidades no se presentan en todos los momentos de la historia. Si lo hacemos en esta década que viene, y lo sabemos hacer bien, habremos dado un paso adelante, importante. Hay que estar atentos a los desafíos de nuestra política de desarrollo general. En el futuro habrá un periodo de ajuste con el debido crecimiento en algunas ramas.
-¿Augura un nuevo período de ajuste productivo en Chile?
-Nuestra integración con el Mercosur presentará oportunidades para algunas ramas, pero, habrá otras que tendrán que ajustarse. Somos un país que crecemos al 8%, pero hay sectores que se caen porque como somos una economía abierta hay sectores que no logran mantener competitividad. Por ejemplo el carbón de la VIII Región ha perdido en los últimos 5 años 15,000 trabajadores, porque no pudo competir con el carbón colombiano, que es más barato, está a ras del suelo y es más limpio. Otro sector ha sido el sector textil y de confecciones, ya que China se ha impuesto. Se tuvo que hacer un ajuste ahí. En el futuro, cuando nos reintegremos y asociemos al Mercosur, habrá ajuste en los cultivos tradicionales del sector agrícola, mientras que otros cultivos y otros sectores se van expandir porque van a encontrar mercado en Brasil, Uruguay y Argentina. El crecimiento no es para todos igual, no es lineal.


CARETAS 1407