Rutas de América

México y Buenos Aires. Alberto Fujimori y Jorge Camet defienden salud de la economía peruana.

E. Iglesias del BID: confía en la recuperación de América Latina pero advierte que se debe reposar en el ahorro interno.

COMO para dar la impresión que los nubarrones económicos locales se han superado, el presidente Alberto Fujimori visitó Mexico, mientras el ministro Jorge Camet asistía a la XXXVII Asamblea del BID.
Los últimos viajes presidenciales, especialmente el de Panamá y ahora el de México, no parecen guardar correlación explícita con una política exterior definida. Sin embargo, Fujimori no es una excepción dentro de esta "diplomacia presidencial" que parece dominar a todo el Continente. Salvo Rafael Caldera y Ernesto Samper, que por el hervidero interno deben mantenerse en guardia y en su sitio, todos los otros mandatarios sudamericanos son objeto de bromas por sus continuos periplos que ya no tienen el encanto político de otrora y que se ciñen al pragmatismo de los acuerdos comerciales, las finanzas y los contactos de las cúpulas empresariales.
México es particularmente atractivo para el presidente Fujimori. En el hemisferio, Carlos Salinas de Gortari fue uno de los pocos que apoyó la posición peruana en las Bahamas y el curso de los acontecimientos del 5 de abril de 1992. Aeroméxico fue, por otra parte, la única empresa interesada en la privatización de Aeroperú, en los albores del proceso privatizador peruano.
México es miembro de la APEC, el máximo organismo de los países de la Cuenca del Pacífico, y por lo mismo su apoyo para la petición peruana de ingresar a éste es particularmente valioso. Junto con Chile, por otra parte,México es el país que recibe el mayor porcentaje de la inversión japonesa en la región, fiesta en la que el Perú se siente invitado pero de la cual no es aún feliz copartícipe.
Finalmente, México es el actor y la víctima de las vicisitudes económicas recientes. Vivió, sufrió y supero -en parte- el famoso "efecto tequila". ¿Cómo no auscultar este proceso cuando en el propio patio se oyen pasos?
La mejora de las relaciones bilaterales entre México y Perú son un objetivo preciso que debe verse coronado con la suscripción de un Acuerdo de Libre Comercio que, aun siendo importante, no se compadece con el hecho que el Perú no tiene ningún acuerdo de ese tipo con países de similar contextura económica (como lo son sus socios andinos).

Ministro Jorge Camet: aseguró la cita para el Club de París en junio. ¿Domará en abril al FMI?

La visita del ministro Jorge Camet a Buenos Aires ha rendido sus frutos. Con el BID hay poco que soldar, toda vez que Enrique Iglesias tiene en cartera 67 operaciones con el Perú por un total de US$ 1,366 millones. En cambio, las verdaderas movidas están en los pasillos del Sheraton de Buenos Aires y en algunos de los suntuosos restaurantes bonaerenses.
Consiguió, por lo pronto, que el Club de París le acepte el 20 de junio como fecha para estudiar la renegociación de pagos que presente el Perú. Allí el anfitrión será Jean Arthis, su homólogo en el gobierno de Jacques Chirac. Esta debió realizarse en abril, antes de que entrara Rusia (que no ha salido muy bien parada), pero el ministro Camet se dio maña en la conferencia de prensa para presentar la postergación a junio como algo completamente natural.
También sostuvo que este cambio de fechas de abril a junio no ocasionaría mayores gastos porque todavía tendría margen para renegociar la deuda contraída antes de la fecha de corte.
El talante del ministro en Buenos Aires (acompañado de sus cinco escuderos, incluyendo "al amigo" Roberto Abusada) ha sorprendido a propios y extraños. En esta cuarta vez que asiste al cónclave anual del BID, ha hecho gala de buen humor y, tal como lo ha confesado, ya no lo han perseguido los acreedores sino ha llegado a almorzar con entusiastas inversionistas.
El JP Morgan -léase Susana de la Puente- le ofreció un almuerzo en el Hotel Marriot Plaza con un selecto grupo de 10 empresarios norteamericanos que manejan fondos institucionales. Hablamos de firmas tales como Prudential, Capital, Fidelity, Morgan Stanley, Alliance, TCW, entre otros.
Una de las citas más importantes fue la que sostuvo la mañana del lunes 25 con Larry Summers, Secretario del Tesoro norteamericano. Según algunos observadores, al término del encuentro, Camet lucía particularmente optimista. Después precisó que las negociaciones con el FMI iban por el curso natural y programado. Aseguró que la Carta de Intención con el FMI se prepublicaría el 20 de abril para su discusión interna en los siguientes 10 días. Dijo que la Misión del FMI retornaría a Lima el 8 de abril. El incidente de la carta de Camdessus le permitió hacer algunas chanzas. Dijo que ambos se sorprendieron de la importancia que la prensa le dio a un carteo corriente entre amigos. Y así entre veras y burlas, aseguró que le contestaría la misiva a su amigo. "No tengan dudas que le contestaré", dijo. Fue tal vez la más velada referencia a que la respuesta podría indicar que el Perú no está completamente de acuerdo con la drasticidad del ajuste recomendado.

Alberto Fujimori y Ernesto Zedillo: retomar viejos lazos con tácticas modernas.

El mensaje optimista se cerró con una advertencia severa al problema fiscal, centro de las preocupaciones de Camdessus. Camet aseguró que no elevaría el IGV -cosa que hizo en Argentina, el ministro Domingo Cavallo para domar al potro- pero sí reconoció que era preciso endurecer las sanciones del Código Tributario pues aún la evasión fiscal seguía siendo alta, sobre todo en la recaudación del IGV.
El Perú está muy lejos del promedio latinoamericano de recaudación de este tipo de impuesto. Lo usual es que se recaude la mitad de la tasa: si el IGV es de 18%, la recaudación debería ser del 9% del PBI. El Perú está en 5% del PBI. Esos 4 puntos de diferencia representan 5,600 millones de soles, es decir, un bife descomunal que algunos se comen.
Otras reuniones de Camet en Buenos Aires fueron las organizadas por Banker Trust, Goldman Sachs y Merry Lynch.


Cómo Sacar la Muela

Los desafíos de la economía peruana vistos por Moisés Naim, ex ministro de Industrias de Venezuela (1989) y por Rudolf Hommes, ex ministro de Economía de Colombia, (1990-94).

Moisés Naim: hay problemas, pero lo peligroso es posponerlos, maquillarlos.

¿Qué reflexión les suscita la economía peruana?
-Moisés Naim- La economía peruana es uno de los ejemplos más dramáticos de éxito en los últimos años. Una economía que estaba postrada, el terrorismo, las drogas, etc. se ha transformado en una economía atractiva para los inversionistas y como una gran promesa de prosperidad para los peruanos. Un país que estaba en el cesto de la basura se ha transformado en una joya.
-Rudolf Hommes- Yo me he alegrado mucho de lo que he visto en Perú en los últimos años. Cuando entré al Ministerio de Hacienda en Colombia en el año '90 estuvimos con el entonces Secretario de las Naciones Unidas,Javier Pérez de Cuéllar y mirando la situación de Perú, yo no le veía esperanza en esa época. Perú estaba en la peor situación posible. De modo que cuando uno viene a Lima y encuentra el estado de recuperación de la ciudad, la manera como la economía se ha comportado en estos años, constata que realmente estamos ante un milagro. Pero, los milagros no duran.
-Sin embargo,tres luces rojas se han encendido: persistente déficit comercial, repunte de la inflación, y el crecimiento ha dado paso a la recesión en los primeros meses del año.
-MN-Hay señales de alarma, las ven muy de cerca los inversionistas y la preocupación no es que existan estos problemas, sino que sean atendidos. La atención de esos problemas implica necesariamente una disminución de la tasa de crecimiento. Hacer ajustes puede tener ciertos costos. Los inversionistas y la comunidad financiera internacional saben, sin embargo, que esos costos son mucho menores cuanto antes se hagan los ajustes. El posponerlos, maquillarlos, o tratar de evitarlos, lo único que hace es que aparezcan con más fuerza los costos en el futuro.
-RH-¿Usted cree que uno puede seguir creciendo al 12%? Lo que va a pasar es que ahora van a crecer al 4 o 5%, ojalá al 6%, eso es normal. Hay que ajustar. Subir impuestos y bajar gastos. La guerra es un lujo para un país pobre. Sin embargo, con la información que tengo no me atrevo a decir nada respecto al tipo de cambio. Con un ajuste muy fuerte de las finanzas se resuelve gran parte del déficit de la cuenta corriente. Me sorprende que en Lima que por un departamento de US $ 500 mil se pague US$ 600 de impuesto de propiedad cuando debería pagarse 4 ó 5 veces más.
-¿Pero un ajuste más no puede comprometer al programa económico liberal ante la población?

Rudolf Hommes: La popularidad, antes o después, hay que gastarla.

-MN- Esta es como la situación del dolor de muelas.Frente a él, puede decidir vivir con su dolor pero no se le va a quitar. Puede, también, sacarse la muela, y entonces estará seguro que el dolor desaparecerá. Usted decide. Si lo quiere posponer, pospóngalo, eso no le va a solucionar el problema. Hay realidades que tienen que enfrentarse. Lo que es muy importante es entender que el negarlas, el maquillarlas, el posponerlas o el quejarse de ellas, no las va a resolver.
El crecimiento por sí solo no puede ser la meta única. La calidad del crecimiento es muy importante. Un crecimiento que sea sostenible. No es posible tenerlo cuando uno tiene un déficit de cuenta corriente del 8% del PBI.
-RH- Creo que cuando uno tiene popularidad, la popularidad es para gastarla. No para quedarse sin hacer nada. Tarde o temprano la pierde de todas maneras. Todo depende de cuando uno quiere ser popular: al comienzo o al final de su gobierno. Por ejemplo, el ex ministro Carlos Boloña se quemó, pero rescató buena parte de la economía.
-Pero acá en el Perú está flotando el tipo de cambio, el Perú tiene abierto el mercado de capitales...
-MN- En todos los países cuando hay años electorales el gasto público se hace menos disciplinado. Uds. han tenido la combinación de una campaña electoral con una guerra, a lo que hay que agregar la fatiga de muchos años de recesión, hiperinflación y empobrecimiento. El apetito por el crecimiento -sea por razones electorales, militares, por razones de la necesidad de atender los inmensos problemas sociales que hacen presiones enormes sobre el gasto público- genera muchas de las distorsiones que tiene ahora el Perú. Sin duda alguna tienen una tasa de cambio que está sobrevalorada en el Perú, no hay discusión sobre esto. La discusión que parece existir en Perú es ver cómo se resuelve eso. La complacencia con respecto a eso es el peligro más grande que acecha al Perú. El ser complaciente con no atender el problema del déficit en cuenta corriente y el rezago de la sobrevaloración de la tasa de cambio es un problema, una amenaza.
-Las exportaciones no crecen. Seguimos exportando materias primas principalmente.
-MN- Ese no es un problema de hoy.Hace como 40 años que no han hecho nada para exportar más.
-RH- Hay que fijarse en la cantidad de industrias, de servicios, que han surgido. La cantidad de proyectos nuevos. Los problemas que ahora tienen son los problemas de un país normal pero la ventaja es que no son insolubles.
-¿No hay un exceso liberal en el Perú?
-RH- No soy la persona más indicada para hablar sobre el liberalismo. Estoy de acuerdo con él, pero no hay que casarse con una idea inflexible, hay que modificar lo que se tenga que modificar. Tienen que tener un control.


CARETAS 1407