La Crisis de Semana Santa
Cuando menos se esperaba, Alberto Fujimori resolvió darle todo el apoyo a Jorge Camet y desbrozar el terreno. Dante Córdova y Sandro Fuentes son las primeras bajas.
El ministro Jorge Camet se encamina al podio
empresarial, el lunes por la noche. La crisis ya
había estallado y, por eso, lanzó un discurso
que habla de un horizonte económico de
tres años. Buenos Aires, los contactos con el FMI
y el BID, tal vez el tango y el asado, le dieron nuevos
bríos. Derecha, saliente Primer Ministro Dante Córdova:
la fatiga de la sobrecarga laboral.
Semana Santa y abril son dos hitos que para los gobiernos de Alberto Fujimori tienen un especial sortilegio. En fechas similares, hace 4 años, se produjo el autogolpe. También fue el ingreso, a los pocos días de Jorge Camet, en reemplazo del titular de Industria Víctor Joy Way, cuando Carlos Boloña logró imponer como condición para continuar en el MEF que rodaran cabezas. Ahora se cierra la etapa del Gabinete Córdova, el de la apertura y el diálogo. En la ardua coyuntura económica, había que optar. Y Fujimori ha preferido continuar la ruta de Camet. Es posible que la poda sea más amplia. Que, el Gabinete lo presida Jaime Yoshiyama. Pero los designios presidenciales sólo se esclarecerán, al parecer, después del Sábado de Gloria. Reflexión pero con urgentes demandas y riesgos.
EL lunes 1, el presidente Alberto Fujimori citó a su despacho al Primer Ministro Dante Córdova. Lacónico y directo, le señaló las dificultades económicas del gobierno y la necesidad de mantener el rumbo trazado por Jorge Camet. Córdova entrevió lo que se venía.
En la noche del mismo lunes tenía redactada su renuncia. Se acordó que la presentaría al Gabinete en su conjunto el martes a mediodía. En otra oficina de Lima, Sandro Fuentes confesaba a su grupo íntimo que dejaba el despacho de Trabajo.

Sandro
Fuentes:
presentó
su renuncia
antes que todos.
Y así
se adelantó
a los
acontecimientos.
La crisis ministerial ha sido precipitada por el presidente Fujimori para lanzar simultáneamente varios mensajes. Afuera, se
trata de decir que el Perú no varía su programa económico.
El rumbo liberal sigue su
curso. Las heterodoxias no vienen al caso. En lo interno, endurecimiento y disciplina. No es una casualidad que el mismo día
en que Dante Córdova renuncia, en el Congreso se
presente un proyecto de ley que impide
el referéndum
sobre la privatización de Petroperú.
Ese lunes sobrecargado, Jorge Camet daba un discurso con bríos inusitados en la ceremonia de trasmisión de cargos de la Confiep.
El presidente Alberto Fujimori ha tenido frente a la división de criterios que dominaba al Gabinete una actitud que parecía de vacilación. Dejó que las fuerzas se decantaran por sí solas, pero al mismo tiempo sondeaba hasta qué punto había posibilidades de modificar la posición del FMI. Buenos Aires ha sido una carta hábilmente manejada por Camet. Su anuncio que tenía en cartera el arreglo con el FMI, le ha permitido hacer valer sus puntos de vista y exigir -como en su momento lo hiciera Carlos Boloña en abril de 1992- que el terreno se despejara y que prevaleciera la unidad de mando y de políticas. La rápida carrera de Dante Córdova se puso en el tapete de las negociaciones.
Como se recordará, los apremios presidenciales se centraban en el déficit de la cuenta corriente y cómo bajarlo.
Surgieron iniciativas desordenadas como la de la supresión de las importaciones de autos usados y el recorte de la Zotac que no venían exactamente del MEF.
Luego proliferaron críticas en el Gabinete acerca del equipo económico de Jorge Camet. Al MEF le arrancaron la reforma del Estado, y la reorganización de la COPRI arrancó de Camet comentarios despectivos. Lo cierto es que ya no asistía a sus convocatorias.
Dante Córdova reunió en torno suyo multiplicidad de poderes. "Una forma de hacer que un ministro se equivoque es llenarlo de tareas", sentenció un observador cuando se anunció que asumía también el diálogo con los empresarios para encontrar salidas al debate económico.
La crisis de las guías de educación sexual fue más que un síntoma que las relaciones entre el Presidente y el Premier estaban ya enrarecidas. Así no más no se le llama la atención públicamente a un Premier y se permite al obispo de Ayacucho, Luis Cipriani, que se despache a su gusto y procazmente.
El presidente Alberto Fujimori podría optar por un Primer Ministro que, como Jaime Yoshiyama, ha guardado prudente distancia de las posiciones en pugna. La incógnita se cierne sobre otros ministerios.
El Gabinete Córdova inició el 28 de julio del año pasado una etapa que parecía de apertura política. Sin embargo, su estrella empezó a opacarse al surgir el "premio" que Fujimori concedió en compensación al candidato perdedor Jaime Yoshiyama. Esa fue la crisis de noviembre. Se dio por descontado que Córdova renunciaría, y algo hubo en Palacio que no ha trascendido. Según algunas versiones, Córdova habría expresado su preocupación sobre el Premierato. Fujimori lo mantuvo e incluso le encargó la COPRI, para dar una señal de su fortaleza.
El enfriamiento de la economía hizo mella en los ministros de los sectores sociales. Empezaron a sentir que no podían realizar sus planes y que la férula del MEF se dejó sentir incluso en detalles menores. Esa, por ejemplo, habría sido una de las razones de la renuncia de Sandro Fuentes. En los nueve meses de gestión procuró que salieran adelante programas para abatir el desempleo, atender a los sectores juveniles y lograr que los compromisos de inversión incluyeran la generación de puestos de trabajo.
En Educación, Córdova en efecto, realizó una amplia tarea de diálogo y consulta con los maestros, superando barreras burocráticas. Pero este esfuerzo no tenía una contraparte económica. Nunca pudo definir en qué fecha realmente se producirían los aumentos para los maestros.
Igual cosa ha venido ocurriendo en Salud. El ministro Alfredo Yong Motta, según versiones, se encuentra incómodo porque además se avecina una reforma del sector que dejaría al Ministerio como un cascarón vacío.
El criticado Jorge Camet ha sabido trazarse una línea de defensa que ahora se muestra particularmente hábil. Primero soportó el cargamontón en el Gabinete. La filtración de la carta de Michel Camdessus del FMI que parecía serle contraria le resultó positiva al final. Y cuando se daba por descontada su partida del MEF, en Arequipa lanzó un paquete de reformas estructurales que mellaba a Córdova, Fuentes y Yong , pero que además obligó al Presidente Fujimori a definirse. En la Cumbre Andina de Trujillo, Camet fue explícitamente ratificado, pero sin que se le presentara todavía la posibilidad de ver desfilar disminuidos a sus contrincantes.
Después de Buenos Aires, de conseguir el aval del FMI y la cita para el Club de París en junio, Camet ha anunciado ante los empresarios un programa para los próximos 3 años , prometiendo que el crecimiento promedio en el trienio sería de 5% y que la inflación en ese período bajará hasta 7.5%. Es decir, Camet y el país de las maravillas. A los exportadores los ha endulzado con el alumbramiento de Prompex -en la incubadora durante 9 inquietantes meses- y con la reducción de los sobrecostos esbozados en el plan del Instituto Peruano de Economía y que se ha convertido en el pliego de los empresarios.
El único gesto de modestia de Camet ha sido el reconocer que el déficit de cuenta corriente que ha llegado al 8% del PBI, se reduciría a 6% hacia fin de año.
El fortalecimiento de Camet , con todo, no parece llevarlo al Premierato. Desde que Juan Carlos Hurtado ocupara ambos puestos, Fujimori se prometió a sí mismo nunca más volver a darle tanto poder a un solo hombre. "En el corral sólo canta un gallo", habría dicho. Las miradas se dirigen a Jaime Yoshiyama. Por lo pronto, las relaciones de éste con Camet siempre han sido fluidas. Y en el trámite de esta crisis ha tenido la habilidad de guardar perfil bajo. En los corrillos políticos, se sostuvo siempre que había una enemistad latente entre Yoshiyama y Córdova. Razones todas que abonan ahora en pro de su ascenso.
Con el fin del Gabinete Córdova se abre una nueva etapa, aún difusa. Si algún cargo se le hará a la gestión de Dante Córdova es que el debate de la privatización de Petroperú y la reestructuración de la Copri dilató el ritmo. Se abre también trocha para las reformas estructurales, dentro de un diseño marcadamente liberal. Educación, Salud y Trabajo están en la mira del FMI. El ajuste fiscal comienza por casa. Antes que ceder a la tentación de nuevos impuestos, se preferirá ajustar el gasto fiscal. Jaime Yoshiyama ya lo anunció en Ayacucho con ocasión de la visita del ministro alemán de cooperación económica, Karl Dieter Spranger.