Un reducto de la oposición -los municipios del país- acaba de caer en una justa democrática es cierto pero manipulada desde tiempo atrás por el régimen que no cede el mínimo resquicio. Los alcaldes de provincias están sujetos a la dádiva y el toma y daca que impone el gobierno. Alberto Fujimori sabe, por su parte, que si quiere una nueva reelección, los gobiernos locales deben ser suyos. Esas son las sombras detrás del tinglado de la AMPE. Por lo pronto, ya nadie quiere reclamar la suspensión del DL 776.
Alexander Kouri del Callao y Luis Guerrero: la contienda favoreció al segundo mas sin pelea.
NO cabe duda de que la elección de Luis Guerrero a la presidencia del AMPE fue diligentemente preparada por el oficialismo.
Si el hecho de que un alcalde obtenga una cita con el presidente Fujimori es un indicio, el mensaje no pudo ser más claro.
A tan sólo 48 horas de resultar electo, Guerrero ingresó a Palacio de Gobierno con bombos y platillos.
Al frente de una pluralista delegación de burgomaestres, el presidente del AMPE se entrevistó con Fujimori, quien ofreció bocadillos de jamonada y gaseosas "porque falta presupuesto".
Guerrero había logrado así lo que el alcalde de Lima, y vecino, Alberto Andrade, no ha podido en cinco meses de gestión.
Guerrero se hizo del AMPE capitalizando el voto de sus colegas provincianos, y el hecho es que es una de las pocas autoridades locales a quien el Presidente le presta oído.
Sale de Palacio el numeroso contingente de alcaldes de todo el Perú. La plataforma estuvo planeada por Jaime Yoshiyama.
Por eso, Guerrero se ofreció hacer de bisagra entre los alcaldes del país y Palacio. De ser elegido Kouri, fue el mensaje solapado, difícil imaginar se pudieran tender los muy necesarios puentes.
Ingeniero agrónomo y contemporáneo de Fujimori, es claro que el Primer Mandatario le tiene un particular camote a Guerrero.
Tres veces alcalde de Cajamarca, primero como aprista, luego como independiente, y en 1995, claramente oficialista, fue voceado como candidato a la vicepresidencia antes de que Paredes Canto, rector de la U. de Cajamarca obtuviera el cargo.
En los últimos meses, a su vez, el ministerio de la Presidencia se ocupó de tender la camita de una candidatura oficialista organizando diligentemente cursos de adiestramiento de burgomaestres en provincias.
La frustrada candidatura de Alex Kouri, el alcalde del Callao, se habría visto perjudicada según algunos observadores por el desprestigio de los partidos en la gestión del AMPE.
Más específicamente por el paso de Kurt Woll, también alcalde del Callao, por el ANPE, quien se encumbró desde una plataforma partidarista (PPC), antes de pasarse a las filas del oficialismo.
En esas elecciones Guerrero integró la lista de Woll, y Kouri tentó una candidatura alternativa e independiente.
Ahora, se habría volteado la tortilla, con un Guerrero presentándose como un independiente oficialista y oficioso, y Kouri, como partidarista.
De cualquier forma, la elección de Guerrero ya habría rendido sus primeros frutos de una larga lista de petitorios (69 puntos) previamente acordados por los alcaldes del Perú, antes de la elección.
El primero y más significativo es el compromiso del gobierno de pagar el canon minero a las provincias a partir de junio, que tiene a Cajamarca, emporio del oro, como uno de los beneficiados.
Otros puntos de la agenda municipal reclaman asumir ciertas tareas que el ministerio de la Presidencia actualmente ha asumido como propias.
Y mayor coordinación del Foncodes con las autoridades locales.
En teoría, por lo tanto, la posición del AMPE -aún con Guerrero a la cabeza- es de mayor autonomía y descentralizacion en la gestión de gobierno.
Y echarle finalmente tierrita al debate sobre el polémico DL 776, que recortó drásticamente rentas de Lima y algunas capitales provinciales para distribuirlas en distritos.
La lectura en las filas de Andrade: las provincias están de acuerdo con el 776, y el burgomaestre de Lima no insistirá en el tema. Más bien reclamará un régimen especial para Lima.