Le Tocó al IPSS


Le Tocó al IPSS

La salida de Luis Castañeda Lossio marca el inicio de la decidida reforma privatizadora en el sector Salud.

La renuncia de Luis Castañeda Lossio estaba cantada. Y también que se la aceptaran. Son muchos los lobos que están al acecho. Abajo, la transformación del IPSS ha sido notoria: mejoró el servicio y se amplió a nivel nacional.

ELmartes 30, Luis Castañeda Lossio recibió una amable llamada de Alberto Pandolfi. Ambos chiclayanos, sus familias cultivan una antigua amistad. Le pedía la dirección del IPSS para visitarlo de inmediato. Castañeda le retrucó la cortesía diciéndole que él iría al despacho del primer ministro. Sabía de qué se trataba.
El sábado 26, el presidente del IPSS había llamado al despacho presidencial. Se cumplía su compromiso con la institución y quería agradecerle a Alberto Fujimori su confianza. En todas partes, él reconocía que mientras estuvo en el IPSS nunca tuvo una presión del Presidente.
Estuvo en el IPSS desde el 7 de setiembre de 1990. Casi 6 años. Era probablemente el funcionario de alto rango que más había durado en este régimen.
El Presidente no estaba en Palacio. Su edecán le dijo a Castañeda que le daría noticia de su llamada. No se habló más.
Ahora, frente a Pandolfi, era cosa de aliviarle el peso al primer ministro. En efecto, el Presidente le agradecía los servicios prestados, lo llamaría para otra misión -"no tan difícil como la del IPSS"-, en fin, las cosas de la política.

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"No hay de qué preocuparse, Alberto. Los tiempos cambian. El Presidente me llamó muchas veces cuando me propuso lo del IPSS, ahora ya no siente que tiene que hacerlo. No hay que pensar en otro encargo. La verdad es que no acostumbro hacer algo en lo que no creo".
Pandolfi estuvo, seguramente, incómodo. Castañeda respiró aliviado. Tenía en mente ya las frases de la carta que le dirigiría al Primer Mandatario.
En sentido estricto, el Presidente tenía todo el derecho de cambiar de colaborador, lo otro era una cuestión de maneras. Y en ese punto, Alberto Fujimori es con toda certeza, heterodoxo.
¿El destino del IPSS? No es muy halagüeño. La perspectiva de la privatización de los servicios de salud -sea porque lo quiere el FMI o porque los intereses privados locales ya le han echado el ojo a un ente que como el IPSS es poderoso y tiene una economía saneada (1,200 millones de presupuesto y 300 millones de soles de reservas)- encuentra en él una muralla difícil de vencer.
"Atrás quedó aquel Seguro Social en ruinas -dice en su carta Castañeda-; gran transformación estructural hemos logrado, pero no soy yo quien deba evaluarla, la distancia del tiempo y de la población será quien juzgue".
Castañeda se opuso claramente a la privatización del Seguro Social, desde que empezó a plantearse el asunto hace tres años. Pisó callos e intereses. Seguramente también lo hizo al imponer una moralización sin tregua, al fiscalizar compras, cobranzas, depósitos. Cualquier decisión en el IPSS implica muchos millones de soles y, por lo mismo, la ronda de los intereses y los favoritismos.
Conoció de grandezas y de pequeñeces. El IPSS ha sido un colchón social del Fujishock y un actor esforzado en el conflicto del Cenepa. La Marina le reconoció ese mérito a Luis Castañeda. El Ejército lo condecoró, es verdad, pero regateándole el rango. Es probable que ahora saquen a relucir errores y defectos. Inspectorías y revisión de cuentas. Es la manera de volver dóciles a los que se van.
Pocas veces alguien podrá decir, con orgullo, que ha cumplido a plenitud con su tarea como Luis Castañeda Lossio. El presidente Fujimori podrá -como lo hizo en Moquegua- ponerse el gorro del IPSS e inaugurar una lista de obras (cerca de 18 en todo el país). Paradoja: todo ello pasará al final al sector privado.


CARETAS 1412