CHINA TE CUENTA QUE... Pucha, me Distraigo una Semanita...

Escribe LORENA TUDELA LOVEDAY

ASI es, o sea, me voy una semana a Milán a ver la colección de verano de Trolliciullo, hija, y qué crees que me encuentro, enumerado sin ningún criterio de prioridad: que el tal Pandolfi, la última chochera de El Oriental Horroroso, pucha, se presentó en el Congreso y, o sea, dijo tanta cantidad de monguerías que hasta los cuatro congresistas coqueros que hay (pagarías porque te diga quiénes son), pucha, se quedaron secos, lo cual ya es decir bastante tratándose de las narices en las que estoy pensando.
Y por si fuera poco, o sea, que Susy Díaz ha vuelto a las pantallas a raíz de que el pobre oligofrénico doble tectónico congénito ese de "Vaticano", o sea, al que le han puesto tanto electroshock que hasta su Prestobarba ahora es eléctrica, o sea, bueno, ése ha contado que un par de las coimas que entregaba diariamente a la cachacada allí en Campanilla, ese pueblo que tiene nombre de cuento de García Márquez, o sea, pucha, las envió con el tamal mal envuelto de la congresista en mención.
Y nada te cuento de la noche en la que la vi a Susy con Hildebrandt, hija, que te juro, o sea, yo pensé que mi colega Hild se había pasado al rubro de los monsters talk shows y estaba entrevistando poco menos que a la Jamonada Humana del circo de Guanajuato pero no, o sea, se trataba ni más ni menos que de una de las madres de tu patria, o sea, que encomendaba todo el rollete de las mencionadas coimas al mero Dios y declaraba que no tenía ni siquiera un carro como para que sospechen de ella y yo, o sea, pucha, pensé, claro, o sea, lo que tú no quieres decir, hijita, es que en este mundo cada quien es libre, o sea, de hacer con su plata lo que le dé la gana y te garantizo que toda esa chafalonía que llevas encima, o sea, pucha, mal mirada puede costarte al peso lo que cobra un general por autorizar el vuelo de una avioneta full de coca hasta en los ceniceros, con el perdón de tu investidura, ¿no?
Bueno, qué más. Ah, casi me rayo del todo cuando hija, o sea, buscando periódicos viejos para secar la alfombra donde se había hecho pila Siura, el based bound que me regaló el verano pasado Pepón Ortiz de Zevallos (ojo que ya venía con el nombre puesto, ah- me refiero al perro), bueno, me encuentro con la primera plana de no sé qué diario donde el mismo día, pucha, o sea, el porongo Andrade anunciaba que acababa de contratar a "Frejolito" Barrantes para no sé qué cholería de la Municipalidad.
Pero además, o sea, el mismo periódico decía que la noche anterior, o sea, pucha, horrores de gente súper antropológica, o sea, había salido a las calles en mitin stafe of mind, pucha, o sea, con banderolas, pancartas y toda esa parafernalia que te juro, o sea, yo en los setentas cosía con estas mis propias manitas, pucha, a protestar por el alza del costo de vida, el desempleo, el imperialismo yanqui, la represión, el pueblo unido y el chuchón de la cucaracha Martina, hija, y te juro, o sea, me puse a pensar que en este país, o sea, sin siquiera saberlo, pucha, sí que estamos a la vanguardia de la moda y te voy a explicar por qué.
Resulta, hija, que si vas a Italia, pucha, como fui yo la semana pasada, a ver las últimas tendencias en el diseño, en la ropa y en todo lo que vale la pena y que, o sea, en este país de mal hechos no encuentras así pagues, bueno, te darás cuenta de que lo máximo este año es la vuelta a la protesta de los setentas, no te imaginas.
O sea, vas a una fiesta en Rispoli y tooodo el mundo está con pantalón pata de elefante, polito de hilo a rayas sobre el ombligo, peinado gato suave, delineador de Cleopatra y sin sostén. Eso en el caso de los chicos porque las chicas, o sea, por su parte, están regias con unos suspensores de lona en colores etnológicos que te puedes morir. Y se baila, o sea, por lo menos, pucha, `Born to be Wild', de Stepenwolf, para no mencionarte, pucha, el auge del Santana de esa época que te juro, o sea, es épico. Y bueno, o sea, todos hablan del Che, de Allende, de Fidel Castro y de Viet Cong, que como sabes, o sea, son los nombres de unos software regios que han salido sobre la cultura de hace treinta años, hija, y que en la pantalla de tu computadora te juro que te parecen de verdad.
Bueno pues, o sea, lo que quería decirte es que mientras en Europa, pucha, se desgañitan por volver a los diecisiete después de vivir un siglo, pues nada, que acá la lorchería te arma unos desfiles de moda en la pasarela de las calles que te juro, o sea, serían la envidia de Gaultier, para no hablar, hija, de Barrantes, que te juro, o sea, imprimes su cara de chancay del día anterior en un polo blanco, lo ofreces en una tienda de Piazza Spagna y ganas plata, o sea, hasta para pagar lo que de ahora en adelante te va a costar estar afiliada al IPSS, ¿no te parece? A mí sí. Y te prometo que sigo con el tema el próximo jueves, luego que me reponga un poquito, ¿sí? Chau, chau. (Rafo León)