Paredes al Canto


Paredes al Canto
El segundo vicepresidente se presentó como cándido de capirote. Todo indica, sin embargo, que eligió mal el vuelo, el destino y los compañeros de ruta.

Lo hicieron esperar, pese a su alta investidura, diez minutos en la dura banca. César Paredes Canto, sin embargo, entró y salió con aire confiado. Para él, la carta a favor de Export Air forma parte de una rutina, así de generoso es su espíritu "servicial". Chivo expiatorio o santo ingenuón, lo que parece improbable es que ignorara con quiénes se metía. Tal vez aún no desentrañe por qué el gobierno se le echa encima con furor y prisa inéditos, ni se reponga del tremendo susto. El coletazo argentino terminará por afectarlo.

Facsímil de la carta de César Paredes dirigida al ministro Manuel Vara. Según hizo notar Harold Forsyth, ésta podría haberse entregado por vía informal, pues hay 10 días de diferencia entre su firma y el sello de recepción, que además no fue el del despacho ministerial sino el del Viceministerio.

"Fue una sesión surrealista" exclama la congresista de UPP Anel Townsend al recordar la presentación del segundo vicepresidente César Paredes Canto en la Comisión de Fiscalización el pasado martes 7 de mayo.
"No hay derecho que se le trate de esa forma. Nunca ha habido tanta prensa para esta presentación", sostuvo Carmen Lozada de Gamboa, tal vez la única parlamentaria del oficialismo que se atreve a defender ahora a Paredes Canto.
El show se realizó en parte. Si la estrategia del presidente de la Asamblea Nacional de Rectores era presentarse como un ingenuo libre de culpa, lo consiguió. Sostuvo que ya era un mérito presentarse motu proprio y no previa citación. Que no había cometido ningún delito y que desde que ocupaba el alto sitial de vicepresidente se preocupaba porque las "inquietudes" tuvieran una solución, que era su carácter ser "servicial" con todos aquellos que requerían soluciones ante los diversos organismos estatales.

Ufano César Paredes Canto y preocupado Miguel Velit, el fiscalizador. Comedia o tragedia de equivocaciones.

Foto OSCAR MEDRANO

Poco faltó, como sostuviera el congresista Carlos Chipoco, para que sus solícitas cartas de recomendación de casos fueran presentadas como una "acción cívica" o como "una solidaridad patriótica".
Logró Paredes Canto desesperar a sus acusadores. Recordaba poco, no sabía nada, parecía el aprovechado lector de la novísima obra de Carlos Montaner y Alvaro Vargas Llosa "Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano".
La historia parece poco verosímil, aunque tiene parte de verdad. Paredes Canto pertenece a la sufrida corte de los vicepresidentes sin despacho propio ni función definida. Dice que atiende en el Hotel Plaza donde vive, que no tiene cuaderno de cargo (pero sí papel membretado), que no sabe el número de cartas ni los tópicos de las mismas que ha cursado interesándose porque los expedientes marchen a ritmo de salsa. No cobra sueldo de vicepresidente (incluso no sabe el monto exacto de lo que gana un ministro). En síntesis, una existencia marginal, incógnita, a la espera de los mendrugos del poder.
Si ésta es la situación, ¿cómo explicar sus cartas? ¿Sabía que surtirían efecto? ¿Se engañaba a sí mismo o engañaba a quienes solicitaban su misionera solidaridad?
Inverosímil asimismo el apoyo a los Camacho, "paisanos" que lo fueron enterando poco a poco de las dificultades de la empresa Export Air. Primero sostuvo que conoció a Luis Camacho, esposo de Mirtha, la que sería accionista de la empresa. Luego que sólo había tenido dos entrevistas, una en julio del año pasado y otra cuya fecha no recuerda. Que la carta que cursó a Manuel Vara Ochoa, por ese entonces titular de Transportes, la hizo señalando que su pedido se enmarcaba dentro de la ley y para "favorecer al turismo".

Para Javier Diez Canseco el vicepresidente Paredes Canto debería ser sometido a un proceso penal por el delito de "tráfico de influencias". El vicepresidente, sin embargo, no pareció inmutarse. Muy por el contrario, y suelto de huesos, admitió haber procedido de igual forma en muchos otros casos "que no recuerda", durante el interrogatorio al que fue sometido en el Congreso.

Lo real es que César Paredes Canto con sus declaraciones se está convirtiendo en un personaje de novela. ¿Es el desavisado provinciano que finge ser? Ahora proliferan las versiones que le atribuyen talante taimado bajo ese aire de provinciano que no mata mosca alguna. No estuvo exento de acusaciones cuando Rector en Cajamarca.Se le reprocha inconductas en la ANR y hasta simpatías exageradas por algunas causas (como la Universidad San Martín de Porres, según Ernesto Gamarra, congresista del FIM). La oposición ha afilado las garras con Paredes Canto. El oficialismo también, salvo Martha Chávez que da muestras de su amistad con el cajamarquino. Se coincide en ambos bandos que el gobierno ha encontrado un "chivo expiatorio" de lujo en Paredes Canto.Así se acaba con los comentarios que el oficialismo parlamentario no fiscaliza. Daniel Espichán y Miguel Velit sacan pecho. Gilberto Siura es el Catón criollo.
¿Nunca supo César Paredes Canto en lo que se metía?¿Ignoraba las conexiones de Export Air y la también piratesca Fine Air, y el tráfico de armas en el que ésta última estuvo metida? ¿Desconocía que la Export Air tenía denuncias previas por tráfico de influencias, como lo ha sostenido Xavier Barrón?
El Ministerio Público debe actuar, pese a la última estratagema de Martha Chávez que ha sostenido -sin contar con la anuencia de sus colegas oficialistas- que mientras no exista un dictamen final de la Comisión de Fiscalización no deberían intervenir los magistrados.
En la sesión del martes, el oficialismo se dividió. Pero esperaba la voz del amo, que es la que determinará si se le acusa a César Paredes y pasa su infortunado caso al Poder Judicial. Su suerte parece estar echada, salvo que el presidente Alberto Fujimori se apiade y piense lo contrario. Paredes Canto, finalmente, se ha convertido en una útil cortina de humo que oculta la mansedumbre del gobierno frente al caso del desvío de armas argentinas a Ecuador para no afectar a Carlos Menem. El folclore y los leones sustituyen, una vez más, el tratamiento a fondo de las causas que afectan profundamente al país.


La Mafia Riojana
Aunque Camilión está en la cuerda floja, las investigaciones apuntan a los paisanos del presidente Carlos Menem.

MIENTRAS justicialistas (gobierno) y radicales (oposición) negocian si interpelan o simplemente invitan al Parlamento al ministro de Defensa Oscar Camilión, todo indica que la mafia que traficaba con armas en Argentina tiene vinculaciones muy directas con la Casa Rosada, el Palacio Presidencial.
Un dato clave es que cuando Oscar Camilión asumió el cargo de ministro de Defensa, en abril de 1993, trató de formar su propio equipo y lo hizo, con una sola excepción: no pudo despedir al presidente de Fabricaciones Militares Luis Sarlenga, pues le hicieron saber que tenía el respaldo directo del Presidente de la República.

Sonrisas y secretos en Lima,
noviembre de 1994, dos
meses antes de la venta ilegal.

Sarlenga es riojano igual que Menem. Rioja es una provincia pobre y lejana de la capital, que ha proporcionado una cantidad espectacular de funcionarios al gobierno. Sarlenga tenía contacto directo con el presidente Carlos Menem, y fue nombrado por el ministro de Defensa anterior a Camilión, Erman Gonzales, que también es riojano.

LARGA TRAYECTORIA

En los corrillos políticos y periodísticos de Buenos Aires, muchos dudan que Camilión se haya beneficiado personalmente con el negociado, aunque es muy probable que "mirara para otro lado" para no ver lo que estaba ocurriendo a su alrededor.

Muchos FAL eran usados, desechados por el ejército argentino y no de los nuevos que hace la fábrica.

"Resulta difícil creer que Camilión, que tiene una larga trayectoria política y diplomática haya entrado a este juego", comentó a CARETAS un experimentado político bonaerense, que prefirió no ser identificado. "No es la persona que uno diría se va a meter en una cosa así", agregó.
Camilión fue viceministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Arturo Frondizi, a principios de los años sesenta, y Canciller al final de la dictadura militar, con el general Viola. En tres oportunidades participó representando a la Argentina, en su papel de garante del Protocolo de Rio de Janeiro: en 1960, 1981 y 1995, y según los que lo conocen no se le podría acusar de tener animadversión al Perú. Camilión, un político especializado en relaciones internacionales, intervino en el intento de mediación entre Cuba y EE.UU. en 1961.
Sin embargo, la presión periodística y política sobre Camilión es muy fuerte, incluyendo al bloque de diputados justicialistas (gobiernistas), probablemente por apetencias de ocupar el cargo.
El presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, Miguel Angel Toma, es un eterno candidato al ministerio de Defensa y no le disgustaría que cayera Camilión para tentar la oportunidad de reemplazarlo.
En los últimos días se discute si el ministro debe acudir ante los diputados a ser interpelado o sólo como invitado. En cualquier caso, se descarta una censura. Pero Camilión podría quedar mal parado si los diputados de la mayoría gobiernista no lo respaldan decididamente.

Ministro Oscar Camilión: responsabilidad política pero al parecer sin relación con el negociado.

La interpelación -o la invitación- son distintas del juicio político, que podría realizarse si el juez de la causa, Jorge Urso, lo solicita. Sólo si el juez lo pide, y la Cámara accede a levantarle la inmunidad, Camilión podría ser procesado. De lo contrario, solamente podrá ser citado como testigo.

¿JUSTICIA INDEPENDIENTE?

En Argentina los jueces son designados por el Ejecutivo con la aprobación del Senado. El gobierno se las ha arreglado para designar en los 8 juzgados de la Capital Federal a gente de su confianza. Jorge Urso no escapa a ese patrón.
Es más, Urso tiene una relación estrechísima con el diputado gobiernista Miguel Angel Toma, aspirante al puesto de Camilión. Urso fue abogado de Toma -antes de ser designado juez- cuando el periodista Horacio Verbitsky le inició un juicio. Verbitsky, uno de los hombres de prensa más importantes de Argentina, es autor de libros como "Robo para la Corona" -frase de un ministro de Menem que, cuestionado por un negociado en el cual había participado dijo "yo robo para la Corona"-, y "El Vuelo", en el que un oficial retirado de la Marina contó por primera vez cómo arrojaban a los prisioneros al mar durante la dictadura militar.
De Urso se dice que es insospechable de cualquier atisbo de independencia.
Hasta ahora el único procesado es Sarlenga -que está en libertad-, pues tres funcionarios menores, de los ministerios de Economía, Defensa y Relaciones Exteriores, quedaron excluidos.

NEGOCIO REDONDO

El escándalo de la venta de armas saltó nuevamente a las primeras planas hace menos de un mes, cuando se conoció el reclamo ecuatoriano por los 3,000 fusiles faltantes y la munición en mal estado que les entregaron.
"En el fondo los argentinos nos hicieron un favor", comentó con sorna un parlamentario peruano.
El asunto es que quienes hicieron el negocio obtuvieron beneficios fabulosos. Los ecuatorianos pagaron US$ 8'000,000 de los que sólo US$ 1´500,000 llegaron a Fabricaciones Militares.
Además, es posible que parte de la munición que les vendieron era la que el ejército argentino devuelve a Fabricaciones cuando su vida útil expiró, es decir, munición que debe ser desechada o reciclada. Y también que parte de los FAL sean los que las FF.AA. argentinas entregan a Fabricaciones Militares para ser reparados o que simplemente ya no sirven por viejos.
El hecho que muchos fusiles tuvieran el distintivo del ejército argentino borrado, indicaría que no eran armas nuevas, fabricadas para Ecuador, sino un lote viejo, usado por el Ejército.
Este trasiego poco claro de armas y municiones entre la empresa, que depende del ministerio de Defensa, y las FF.AA., ha dado pie para que se produzcan las ventas ilegales a Ecuador y Croacia. En suma, mientras el nudo empieza a apretar en el cuello de Oscar Camilión, las investigaciones apuntan más alto, a la "mafia riojana", al entorno presidencial.