Los Peruanos
y la Industria
El capital humano y el futuro de la industria: la educación como arma para el desarrollo.
Miguel Vega Alvear: "La formación profesional deberá ser moderna, flexible y polivalente, de forma de permitir al trabajador adaptarse con agilidad a los cambios que deba enfrentar durante su vida laboral".
EL Perú se caracteriza por ser un país con ingentes recursos naturales y por su enorme potencial aún no aprovechado. Es decir, es un país de múltiples posibilidades y oportunidades. Presenta un potencial apreciable, en sus recursos hídricos y energéticos, en su minería polimetálica y en hidrocarburos. En su comprobada riqueza ictiológica, producto del extraordinario fenómeno natural producido por las frías aguas, ricas en plancton y con abundante recurso mineral en los fondos marinos.
Asimismo, dispone de posibilidades agroexportadoras con productos de contraestación con respecto al hemisferio norte, gracias al gigantesco invernadero natural conformado por su amplia faja costera, que permite de dos a tres cosechas al año de hortalizas, así como en la exótica variedad de sus frutas tropicales, o en la reconocida calidad de su algodón de fibra extralarga y en la fina lana de camélidos sudamericanos, que aunados a su ancestral tradición textil permite una producción de óptima calidad, amén de otras actividades igualmente atractivas.
Pero como contrapartida, su población aunque laboriosa y hábil en un amplio espectro de actividades, presenta en general un bajo índice de productividad, con niveles de vida que dejan mucho que desear por las condiciones de pobreza existentes, lo que evidencia la necesidad de priorizar la inversión en educación y en especial la de índole técnica y la relativa al desarrollo.
Un país puede tener abundantes recursos naturales y las mejores condiciones climáticas y geográficas en general, pero siempre será la gente su principal riqueza. Existen muchos países prósperos y en constante progreso que carecen casi totalmente de recursos naturales, así como hay otros que se levantaron rápidamente luego de devastadoras conflagraciones; pero todos tienen en común su valioso capital humano. En nuestro país, sin embargo, la realidad que debe enfrentar la mayoría de nuestra población requiere de una especial atención, dada la globalización existente en la economía y el comercio, lo que exige ser competitivos internacionalmente.
CERRAR LA BRECHA
Salvo casos excepcionales, hay un divorcio entre la empresa y los centros de formación profesional. Como resultado de ello la
formación impartida está desfasada de los requerimientos exigidos por las empresas. Se presentan casos de atraso tecnológico y falta de una formación de la calidad requerida.
Se debe cerrar la brecha entre la demanda del sector productivo de profesionales, técnicos y operarios, y la oferta que el sistema educativo pone a disposición del mercado laboral. Es decir, existe una brecha entre lo que el sector productivo requiere y lo que está disponible en el mercado laboral.
La formación profesional deberá ser moderna, flexible y polivalente, de forma de permitir al trabajador adaptarse con agilidad a los cambios que deba enfrentar durante su vida laboral. Por lo tanto, se debe poner mayor énfasis en un contenido de tipo formativo para así desarrollar actitudes, habilidades y valores, tanto en los aspectos personales, como en los sociales, profesionales y empresariales.
Cuando nos planteamos cuál será el futuro de la industria nacional, debemos reflexionar sobre cuál será la industria del futuro. Lo que equivale a preguntarse por las características del capital humano que será requerido. En tal sentido hay que tomar en cuenta que: