¿Te imaginas que Regrese Alan?
Escribe LORENA TUDELA LOVEDAY
AY la otra noche fui a comer donde Maripí Pinillos que, hija, o sea, como tú sabes, pucha, ella se casó a los quince años con un idiota lleno de plata que le resultó siendo enfermito sexual y cuando, o sea, pucha, ella averiguó que eso de hacer el amor en la misma cama y a la vez, o sea, con su señor esposo, el gasfitero, una vedette argentina, el sacristán de la parroquia y el gato de la vecina, todos encuerados y con púas hasta en los codos, o sea, no es lo que estadísticamente hacen las parejas jóvenes cuando se casan, pucha, decidió divorciarse y tratar de rehacer su vida, que es lo que acaba de lograr, con un vejete viudo que bueno, o sea, sí le va a garantizar la paz que nunca tuvo con el primer marido pero ojalá non troppo, y para oficializar su noviazgo es que nos invitó a comer y estábamos toooodos, no te imaginas.
La cosa es que, pucha como a las once, justo cuando nos íbamos a sentar a la mesa, no sabes, llegó Pim Pim Díaz Ufano, que es casado con mi prima Maricé Cebrián Cepa de la Tudela,pucha, o sea, los dos en una agitación y con un malhumor horribles y te juro, o sea, nadie se explicaba qué estaba pasando hasta que a mí, o sea, de puro savoir faire y para distender el ambiente, pucha, se me ocurre decir una bobada: "¡Qué caras las de mis amigos!...¿no habrán escuchado por ahí que, o sea, Alan está por regresar?"
Bueno, o sea, qué crees: los dos, pucha, Pim Pim y Maricé, que parecían los muertos vivientes, me contestaron a la misma vez, "¡Síiiii, nos queremos morir!", mientras ay, como en una tragedia griega, o sea, unas sirenas de Policía, bomberos y ambulancias empezaron a llenar el aire de las calles, todos sentimos un leve temblor de tierra, en la cocina se cortó la crema de centollas que reposaba en un bol esperando las tostaditas de pan negro, el canario de Maripí cayó fulminado por un rayo que salió desde dentro de su cuerpecito y, pucha, o sea, a todas las mujeres que estábamos allí, pucha, o sea, al margen de la edad que tuviéramos, guaj, nos vino la regla, y ya te puedes imaginar las colas en los baños, el tráfico de Tampax y el desconcierto.
La cosa, hija, es que la comida se fue al agua y cada cual regresó a su casa, pucha, o sea, un par de Dormex con su Black Label y hasta el día siguiente, que es cuando había que averiguar bien qué había de cierto en anuncio tan horrible, que fue lo que yo hice y en efecto, o sea, me enteré de que el galifardo-cabrón-estraperlista-cutrero-ínfimo-impotente-injerto-destructor-sinvergüenza-asaltante-monrero-patizambo-chologordo-culo de pavo-orador de plaza-estafador-desfalcador-adúltero-cínico-sádico-bajo-enano moral-mamerto-bellaco, de tu ex Presidente, o sea, tendría patente de pirata el año próximo para regresar al Perú como si fuera, ay no sé, o sea, la virgen Bernardita que regresa después de haber hecho sus estudios de charm en el La Belle Damiselle de Lausanne.
Y todo porque en nuestras pinches leyes existe la potestad de que un sujeto como ése, pucha, o sea, haga lo que la ambición depositada en su intestino grueso le dicte y regio, o sea a los cinco años todo esté perdonado por el recurso incomprensible de la prescripción de los delitos, ¿te puedes imaginar?
Pero lo peor de todo, hija, es que me enteré de que el cholo ese venía con la pata en alto, pucha, para formar una cosa llamada el Frente Social Demócrata, para lo cual, o sea, sus pongos de acá le habían hecho una lista de los más importantes, serios y respetables opositores al régimen actual...¡y quién crees que figuraba en esa lista, o sea, como la próxima Secretaria General del Partido Social Demócrata! Nunca adivinarás: YO.
Pucha, o sea, cuando me enteré de semejante kafkaneada que me estaba jugando la vida, pucha, y para no ahorcarme de una viga, decidí seguir un razonamiento muy simple: si he llegado a esa inmunda lista, o sea, por mi oposición a El Chinito Precioso, qué error el mío, qué ciega debo haber estado para haber visto sólo a un Facineroso Oriental ahí donde actuaba con modestia de violeta africana, un estadista riguroso, preciso y visionario como sólo lo pudo haber sido De Gaulle, o Churchill y ni siquiera la Reina Isabel.
Así que, hija, acá me tienes, o sea, estrenando nuevo political profile, de lo más convencida de lo que estoy haciendo, con decirte que el sábado próximo me voy a Caminos del Inca con Martucha de shopping, a ver si me enseña un poco de su buen gusto al vestir. El Perú por fin tiene su oportunidad, ¿no? Chau, chau.
(Rafo León).