¿Salió Chueco?


¿Salió Chueco?
La privatización del primer paquete de Petroperú no es para causar euforia pero tampoco se puede hablar de fracaso.

Armando Echeandía, presidente de Petroperú , y Guillermo Seminario, coordinador del CEPRI, analizan los sobres de los postores (izquierda).Para La Pampilla se presentaron únicamente dos: una empresa privada y otra estatal.No resultó todo lo atractiva del caso. El ministro de Energía y Minas, Daniel Hokama, siguió atentamente los pormenores de la entrega de sobres y, por la pose, podría decirse que con comprensible preocupación. Sin embargo, el gobierno cree que salvó la cara.

EL día viernes 31 de mayo, a las 11 de la mañana, empezó la subasta de La Pampilla y el Lote 8/8X en el auditorio de Petroperú.
Por más que el gobierno intentó presentar este hecho como un espectáculo, (incluso la COPRI lanzó una cortina publicitaria de amplio espectro), ha quedado un cierto sabor agridulce.
El gobierno no puede negar que la privatización por partes de Petroperú ha resultado una cuestión ardua y prolongada. La operación se intentó desde 1993, con una corte de marchas y contramarchas y un desfile de funcionarios, ministros y primeros ministros.
Alberto Pandolfi y Jorge González Izquierdo , pese a las críticas que les han llovido, pueden ufanarse de haber acelerado el proceso y cumplir con el último cronograma.
En realidad, el gobierno quería voltear la página de un tema cargado con dinamita política que ya estaba consignado en la Carta de Intención con el FMI.
Por eso es que ese viernes, el ambiente estaba particularmente electrizado. La sala estaba repleta. Nadie quería perderse detalle ( filmación de por medio). Había ex funcionarios de COPRI ( hoy ejecutivos de un banco de inversión británico, reclutados por el anterior martillero Emilio Zúñiga). Abogados y asesores de muchas empresas petroleras, incluso de las que no participaron (aunque compraron las bases y participaron de sendas "due diligence"). Naturalmente, los nerviosos ministros Daniel Hokama, de Energía y Minas y González Izquierdo, de Trabajo y presidente de la COPRI.
Guillermo Seminario, secretario del Cepri-Petroperú, empezó a llamar a las empresas interesadas en el Lote 8/8x, cuyo precio base es de US$ 75 millones ( un tercio en papeles de la deuda) más un compromiso de inversión de US$ 25 millones. Ninguna de las grandes empresas subió al estrado.
Ya por la mañana, en los pasillos del CEPRI que preside Armando Echeandía, se comentaba que Amocco, Chevron, Repsol, Murphy, Coastal iban a evitar la confrontación. La única esperanza era que la Occidental engalanara la serie. Sin embargo, cuando la llamaron desde la mesa dijo paso.
En síntesis, entraron a la pelea 4 empresas de mediano trapío. Todas de alguna manera han querido trabajar o trabajan en el Perú. De éstas, la más destacada es Yacimientos Petroleros Fiscales de Argentina ( cuyo representante es nada menos que Jaime Quijandría, ex presidente de Petroperú) y que viene instalando grifos por doquier.
Le siguen otras dos connacionales: Consorcio Naviero Pérez Companc, que intentó asumir las operaciones de Petromar, y Plus Petrol, que trabaja con la Oxy en el lote 54 de la selva y que para esta operación se ha asociado con los coreanos de Daewoo y Petko y con los chinos de Shougang.
La auténtica sorpresa fue la presencia de SAPET, consorcio estatal chino, que explota ya los lotes 6 y 7 de Talara, pero que no provoca mucho entusiasmo, en las actuales circunstancias, en las esferas del gobierno. Por lo bajo, se comentaba que si esta competidora gana el martes 11 (a las once) , no sería precisamente un día de gloria para Hokama o González Izquierdo.
Luego, la sonora voz de Seminario invitó a los postores para La Pampilla, la famosa perita en dulce según algunos entendidos( precio base US$ 108 millones más US$ 50 millones de inversión). Tampoco es que las grandes empresas se hayan entusiasmado. Bajo el rótulo de Refinadores del Perú S.A., la española Repsol , bajo la batuta asesora de J.P. Morgan, convenció a MOBIL y a YPF de Argentina para unir fuerzas y cartel. Se considera que es el grupo con mayores opciones dados los pergaminos de los socios.
La otra postora es la empresa estatal venezolana Maraven, dispuesta a entrar con todo y cuya expansión mundial se las trae.
No se puede decir que al término de la sesión había euforia entre los privatizadores del gobierno. Pero sería exagerado hablar de fracaso. En general, es prematuro ver consecuencias políticas de un solo lado, no obstante que aquellos que en las afueras del auditorio desfilaban en raleada marcha se atribuyen haber desalentado a probables inversionistas de gran calado.
El gobierno esperaba más. La oposición también. Ambos han perdido el sentido de las proporciones. El erróneo trámite de la privatización puede suscitar dudas en los inversionistas, pero el motivo del relativo interés de éstos en el lote 8 y en La Pampilla no es político sino económico. Las grandes compañías si el negocio es bueno no le corren a la política. Ni Khadafi ni la guerra del medio Oriente, ni Saddam Hussein han asustado a las grandes siete hermanas del petróleo.
Aun en el supuesto que un futuro gobierno intentara desconocer los términos de la privatización y de los contratos, no podría hacerlo sin que le cueste un ojo de la cara y el ostracismo internacional, pues el Perú desde 199l ha firmado el MIGA y el OPIC, dos estatutos internacionales que preservan las inversiones extranjeras y que son hoy moneda diaria en las grandes transacciones mundiales.
Lo que es objetivo es que el gobierno ha llevado las cosas de Petroperú muy mal. Tanto, como señala Alejandro Indacochea de la ESAN, que el debate se descaminó, pues en principio el país aceptaba la privatización pero dudaba entre una venta como un todo por acciones o la venta fraccionada. Los errores dieron espacio a que luego la opinión pública fuera mayoritariamente favorable a que se realizara un referéndum sobre la privatización en sí. En general, el problema de la transparencia y de los usos democráticos termina dañando la imagen del régimen.
Otro elemento distorsionador en el debate ha sido la real dimensión de lo que el Perú está vendiendo. No es que se trate de los diamantes de la Corona. La Pampilla es interesante para quienes tienen una red de grifos, pero así y todo es un negocio que implica un riesgo. Ahora es negocio refinar porque uno se defiende con el arancel del 15% al combustible importado. Pero los rumbos varían, el Presidente puede cambiar ese arancel, es su potestad constitucional. Por eso no hay contrato que establezca que el arancel es inamovible.

Con guitarra y con contrato, Alberto Bruce, presidente de Perú Petro y Bill G. Underwood Jr., presidente de Olympic Oil, & Gas celebraron el viernes 31 en el restaurante Costa Verde la suscripción del convenio por el Lote XIII ubicado en el desierto de Sechura cantando a dúo "Acucurrucú Paloma". La empresa norteamericana invertirá US$ 12.5 millones en exploración.

Los atractivos de La Pampilla no sólo son los refineros, tiene grandes tanques para el almacenaje y un muelle de descarga eventualmente útiles para la importación de diésel y gasolina. Para evitar el peligro que se vaya desestimando el uso de la refinería -por obsolescencia- se establece el compromiso de inversión con penalidad de incumplimiento para evitar los ingratos excesos de Shougang en Hierroperú.
El lote 8, por su parte, se vio envuelto en un lío de cifras sobre las reservas probadas. De 73 millones de barriles que mencionó Alberto Pandolfi , cuando aún era sólo presidente de Petroperú, a los 43 millones que ahora menciona Jorge González Izquierdo, hay una diferencia apreciable que, sin embargo, no ha servido como panal de rica miel para atraer inversionistas, toda vez que su precio sería un regalo.

Mientras se abrían los sobres, una pequeña manifestación en las afueras reivindicaba los fueros nacionalistas.

¿Qué pasa? Algunos técnicos mencionan que se trata de un lote declinante. En él están los pozos históricos de Capirona, Trompeteros y Pavayacu que tuvieron tanto que iluminaron el período velasquista, pero desde entonces ha corrido ya mucho oro negro. Ahora se dice que sólo hay petróleo pesado. El fracaso en el pozo de Chambira hace unos pocos meses, por parte de Petroperú, bajó las expectativas.
Otro factor no menos importante es el porcentaje de las regalías (25.5%), considerado alto según las modalidades del mercado.Una cosa es que Petroperú pueda llegar a ello negociando con Perúpetro y otra que eso lo acepte un duro exano. En el mercado mundial se considera que un 20% de regalías es más que prudente.