Pelotas en Suspenso
Lío de personas en la Tv. Deportiva
Gol de Reynoso en encuentro Perú-Colombia.
Hay otro lío de personas que se agudiza con la modernidad. Los comentaristas deportivos, en alarde de objetividad y tecnicismo, omiten la primera persona, plural o singular, cuando más la sienten. ¿Qué hacía Micky Rospigliosi, el domingo pasado, felicitando a la prensa por "obviar críticas de última hora y apoyar incondicionalmente a los muchachos"? Además de ser tan discutible ese mérito periodístico, lo curioso es que Rospigliosi lo aludía en tercera persona, poniéndose al margen del zafarrancho emocional del cual él forma parte desde que acompañaba a su padre al estadio. Este síndrome de la seudo-objetividad del periodista deportivo que pretende comerse sus celos de hincha patriotero, está cundiendo en el gremio pelotero. Hay un fino equilibrio entre la pasión y el análisis que pocos lo logran y casi nunca a la hora del gran partido. Las arengas, señores narradores, no se hacen en tercera persona sino en primera o en segunda. No se las den de objetivos, que se les nota la hinchada en cada queja al árbitro y en cada foul peruano que no vieron. Pero he de reconocer, lego en la materia, que la narración de Rospigliosi fue ilustrativa y comedida, clara en lenguaje y poco interrumpida por un par de comentaristas de apoyo que se sentían acomplejados frente al apellido y al ímpetu de este gordito pasional. Que pula sus sentimientos y que siga narrando.

Lola Vilar.
La Sra. Vilar quiere volver a la Tv. de cualquier forma, como cabeza de elefante o como cola de vaca. Las "Utilísimas" la han recibido, como reciben a la cocinera, al maquillador o a la amiga de las mascotas, para que se encargue de una secuencia interior, del único segmento del programa que es en sí mismo una representación. Pero lástima que esa sana incursión de espacio tan convencional en la ficción sea tan naif y tan retórica como lo que vimos hace unos días (la continuidad de la secuencia, interrumpida esta semana, peligra). Doña Lola, sentada frente a un televisor apagado o incursionando en la cocina, lanza un texto fluido, correctamente escrito y mejor pronunciado pero con un humor verboso y conservador que remite a Alfonso Paso y otros dramaturgos trasnochados. Lola simpatiza pero no empatiza con el medio. Ojalá sepa cambiar de libretos y de tono.
Ultimadamente, María
Thalia
Cantinflas usaba adverbios raros para decir que no sabía de que estaba hablando. Era su retórica de pobre y su manera de evitar el silencio, aunque también, pronunciados con cierto engolamiento, eran como una salvaje tarjeta de presentación. "Ultimadamente" equivale a decir "aquí esta esta simpleza, y me importa un rábano lo que ud. piense de ella". El adverbio cae bien a "María la del Barrio", punto final al tríptico populachero que Thalía de Televisa empezó con "MaríaMercedes" y prosiguió con "Marimar". Como en las otras,
el cuento rosa y la protagonista dicharachera se alian para producir una novela-fábula, naif y frescota. En las anteriores les ligó a medias, nada indica que ahora logren el cometido. También como en las predecesoras, Thalía se rodea de nobles veteranos que la apapachen. Entre ellos el legendario Tito Guízar, René Muñoz, Iran Eory y, nuestro compatriota Ricardo Blume, 25 años después de protagonizar un adverbio y una novela más transparentes: "Simplemente María".
El Joven
Phoenix
En "Cuenta conmigo" el buen Rob Reiner reunió a un grupo de mocosos en una expedición macabra -descubrir un cadáver- que resultó en gran aventura sentimental. El más sensible de los críos y el más notable de los jóvenes actores fue River Phoenix, a pocos años de caer víctima del sueño eterno en una discoteca.
Picotazos
-"No te muevas que me excito".
Petipán sentado en el regazo de un compañero de
"Risas y salsa".
-"Sabes que los rostros orientales son muy difíciles de maquillar, así que he venido con muchas expectativas de aprender.
-¡Qué lindo!"
Susie Sato a maquillador de "Utilísima".