Lugar Comun


Por AUGUSTO ELMORE
UNA iniciativa del regidor David Quintana, que es conocido dirigente gremial del más desordenado de los gremios -el de los transportistas públicos-, propone obligar a su competencia, es decir a los choferes de taxi, a empadronarse. Como ya he comentado en ocasión anterior, esa medida servirá tan sólo para ocupar el tiempo de la burocracia municipal, hacer que se falsifiquen las autorizaciones y, por último, obligará a efectuar larguísimas colas a los taxistas, que en gran mayoría son ingenieros, profesores, arquitectos, que se cachuelean haciendo taxi y no choferes profesionales, como todos sabemos. Y no sé de qué servirá: quizá apenas para que los que no se empadronen le rompan la mano a los policías cada vez que los detecten. Sólo falta que traten de estafar nuevamente a los taxistas vendiéndoles taxímetros, como tantas veces se ha hecho sin resultado alguno. El sistema peruano al que me he convertido- es el mejor que existe, porque el que sube a un taxi conviene antes de tomar la carrera el precio de la misma, cosa que no sucede ni en los países más adelantados del mundo. El regateo forma parte indivisible del sistema peruano, y bien efectivo que es. ¿Cúanto me lleva, maestro?

  • Creo que el regidor de marras bien podría dedicar su tiempo a tratar de educar a los choferes de ómnibus y micro, a quienes ha venido representando creo que desde el siglo pasado, para enseñarles las reglas de tránsito que suelen transgredir a cada rato, proponiendo además las sanciones que ameritan. Todo lo demás, empadronamiento y otros engañamuchachos, son tan sólo un disfraz de la realidad. Embelecos de regidor que no encuentra nada mejor que hacer, digamos.

  • Eso de no permitir que los tesoros precolombinos peruanos salgan al exterior sino de pasadita nomás, con todo lo patriótico que parece, me da la impresión de que resulta un comportamiento como el del perro del hortelano, que no come ni deja comer. Claro que no se trata de que alguien se almuerce nuestro legado histórico, pero teniendo tanto -y estando tan pero tan descuidado- más nos valdría prestar por tiempo determinado algunas de nuestras piezas auténticas, las repetidas y no las únicas, para que países amigos puedan hacer museos dedicados a la cultura peruana, tal como creo que alguna vez propuso, no sé si en forma oficial, Corea (del Sur, por cierto), que ofrecía construir un edificio especial para las piezas de la cultura peruana que se les prestara por un tiempo prudente (y que justificara dicha construcción), ofreciendo en reciprocidad entregar al Perú el íntegro de los ingresos que se recaudaran como entrada a dicho Museo peruano, o Inca, en Seúl. Envolvernos en la bandera patria y negarnos a exhibir en préstamo por algo más de un año en el extranjero las piezas que parecen sobrarnos, y que se destruyen en los sótanos de nuestros museos, me parece todo lo contrario: simplemente un ejemplo de patrioterismo.

  • Qué bueno sería que, con lo que nos sobra, antes de que terminen de robárselo en el país, o arruinándolo, hubiese Museos Peruanos en Berlín, en París, en Seúl, en Tokio, en Nueva York. Y no en los sótanos en donde se pudrieron y destruyeron gran parte de los fardos funerarios que rescató de la tierra Julio C. Tello. En préstamo, eso sí, a plazo determinado. Y con sus chibilines más.

  • En esos museos podríamos mostrar también los últimos ejemplares de políticos que nos quedan. No quiero decir nombres, para que no se den por aludidos, y se ofendan.

  • A uno de ellos no tendríamos ni siquiera que gastar plata en llevarlo al extranjero, porque hace años que vive en París. Sin aguacero, por cierto.

  • Es absolutamente abominable y dañino que el 65% de los recursos públicos se consuma en gastos corrientes, es decir sueldos (bajos) de empleados públicos, y no en inversión de infraestructura, educación, salud, por ejemplo. Así no progresaremos nunca.

  • Yo me pregunto si los directores o periodistas (?) de alguno de los varios diarios amarillos que existen en Lima ser habrán puesto a pensar en la relación que pudiera existir entre las primeras páginas con groseras calatas que publican todos los días y el número creciente de raptos, violaciones y crímenes sexuales que se producen justamente entre sus lectores (?), o más bien mirones (de primeras planas de diarios expuestas en los quioscos).

  • No soy nada puritano (creo haberlo demostrado en esta columna), pero las primeras páginas a las que me refiero me parecen absolutamente groseras, y dirigidas a incitar y estimular los bajos instintos de los sectores más primitivos de la sociedad. El resultado muy bien puede ser aquel al que me refiero en el párrafo anterior. ¡Medítenlo, colegas (?)!

  • El presidente Fujimori sigue esperando que el presidente Menem se manifieste. Paciencia oriental, sin duda.