CHINA TE CUENTA QUE...


Pucha, Industrialicemos el Perú...

Escribe LORENA TUDELA LOVEDAY

AY te juro, o sea, algo que ya te voy a contar más adelante, pucha, fue lo que produjo la semana pasada que desde el fondo de mi inconsciente surgiera, pucha, una propuesta integral para el desarrollo económico de nuestro país que te lo juro, o sea, deja como chalona vieja al marxismo, como cagarruta total a "El Perú Como Doctrina" y, o sea, como la chola de la casa a esa especie de ay no sé, o sea, langoy intragable que El Chino Malsano nos quiere arrimar como si fuera liberalismo y que a mi gusto, o sea, como ya dije aquí la semana pasada, no es sino una bronca entre mafias de jalados, con el perdón de Venancio Shinki y de Pepe Watanabe, que los ojos del alma sí que los tienen bien redondos.
Sí, o sea, en mi propuesta de desarrollo se trata de dejarnos de idioteces y establecer de una buena vez dos polos prioritarios, ¿ya? Uno, o sea, dado que ya probó que pucha, o sea, podía producir, aunque haya sido a pequeña escala, o sea, gente súper inteligente, cosmopolita, políglota y competitiva, estaría formado por el sector agrícola, pero no tanto entendido en su sentido agropecuario porque ag, el ganado y todo eso, sino, ay no sé, o sea, tal como yo me acuerdo que, pucha, pasaba en la hacienda de mi nonita en Arequipa, hija, donde tú podías tocar preludios de Chopin mirando el Ampato mientras horrores de gente sembraba choclos para luego venderlos en el mercado y si tú querías almorzar tu choclo con queso, regio pero si no, pucha, o sea, te podían hacer un boeuf a la bourgignon y nadie se escandalizaba, mira la modernidad implícita en el concepto de elección.
Y el otro polo, o sea, donde probadamente también lidera la GCU (Gente Como Uno, por si eres de los otros), pucha, es el ámbito de los académicos y los intelectuales, porque ahí sí que no nos gana nadie en calidad y productividad y bueno, por último, o sea, el día que algo sale mal, pucha, nadie se da cuenta porque como hablan tanto y sólo de lo suyo, qué quieres que te diga, y por último, a nadie le interesa, qué horror.
Te juro, o sea, me parece regio estar elaborando este modelo de desarrollo para nuestro querido país y soy capaz de, pucha, una vez que lo tenga escrito, o sea, faxeárselo a Camdessus, que dicho sea de paso, o sea, me han chismeado que cada vez que tiene que venir al Perú pregunta a sus asesores, "¿Perú, todavía no lo han anexado a Singapur; pero para qué habla uno?"
Bueno hija, todo lo anterior viene a que fui a almorzar a la Sociedad Nacional de Industrias, pucha, o sea, el día que se celebraban sus cien años (y de paso, o sea, quiero felicitar a Miky Vega por la organización, estaba regia y él no tiene la culpa de que haya tanto cholo en el gremio), yo como accionista de dos cerveceras, cuatro empresas mineras y una textil que me dejó mi tiíta Carmela y ya no la aguanto. Y bueno, hija, ahí estaba un poco de la gente de toda la vida, o sea, tú ya sabes, pucha, a lo que me refiero y me senté en la misma mesa con los Díaz Ufano, los Cepa de la Tudela, los Candamo, los Van Ginghoven y un par de cholos que se arrimaron porque ya no había sitio, que creo que tenían panadería porque incluso olían un poco a levadura.
Pero hija, o sea, déjame decirte el terror que sentí cuando me di cuenta de que no solamente éramos minoría nosotros sino que estábamos en una isla, pucha, o sea, rodeados de unos seres que te juro, o sea, si a mí no me cuentan antes que son industriales, pucha, me hubiera imaginado que estaba en una yunsa en la chacra de mi Mama Aurelia, en Cotabambas, pucha, y te juro, o sea, mi sensación de desconcierto era de tal magnitud que decidí no probar ni un pisco sour, no fuera a ser que perdiera la chaveta y terminaba iniciando el cortamonte donde se estaba celebrando evento tan moderno.
Y encima, qué crees, como si fuera poco haber caído a almorzar a esa especie de colección de ceramios chimú pero en movimiento (¡qué miedo¡¡¡), pucha, o sea, a la mitad se presenta El Que Ya Te Imaginas, pucha, con una sonrisa de triunfo que te juro, o sea, yo lo miraba y decía para mí misma, "Sartre, Camus, Witgenstein, Marcuse, Hawkins, Simone... ¿cómo puede ser posible que a mentes tan lúcidas se nos haya escapado, o sea, la posibilidad de que un país que pucha, o sea, mal que bien iba a la búsqueda de sí mismo, pucha, o sea, haya terminado tan gobernado por un chinete alzado, como sus industrias conducidas por esos ollucos con corbata que estoy viendo en este momento devorar la crepe de pato y guindas que Marisa Guiulfo ha preparado con sus propias manos, agachados sobre el plato como sajinos tomando agua a orillas del Saposoa?"
Pero en fin, hija, como de la plasta de la vaca sale la penicilina, ya tengo este modelo de desarrollo y regio, o sea, estoy segura que a todos nos va a ir súper si alguien se atreve a aplicarlo, ¿no te parece? Ay, qué complicado es todo, ¿no? Chau, chau. (Rafo León).