La Guerra de la Mala Leche


La Guerra de la Mala Leche
El reciente zarpazo contra Lima Metropolitana y una organización como el Vaso de Leche divide estérilmente a autoridades y sectores populares para satisfacer desbordado apetito presidencial.

Documento: el martes en la noche, la "espontánea" marcha de los alcaldes de Cambio 90/Nueva Mayoría, con acarreo, funcionarios y carros policiales. Así no vale.

Foto OSCAR MEDRANO

6:05 a.m. domingo 16 de junio. Exhausta, Martha Chávez, presidenta del Congreso, clausuró la segunda legislatura. Sus partidarios, tratando de animarla, presentaron una moción de felicitación, pero se adivinaba en el ambiente que sobre ella se cernía el desaliento de la derrota.
¿Por qué tanto pesimismo?
Los tres últimos días del Congreso fueron una sucesión de excesos jurídicos que, a la postre dañaron la imagen de Martha Chávez.

Presidenta Martha Chávez en el tormentoso madrugón del sábado: cerró legislatura con pírricas victorias.

Si algo bueno hubo fue la elección de los miembros del Tribunal Constitucional. Pero éste fue, para muchos, el factor que contribuyó eficazmente a que la reelección de Martha Chávez se esfumara. El triunfador de esa noche ingrata fue Carlos Torres y Torres Lara.
Cuando éste planteó modificar la metodología para la elección de los miembros del TC y que la votación se realizara con lista cerrada, Martha Chávez se opuso. Se paró airada, dejó la presidencia y salió del hemiciclo tirando la puerta.

LA NEGOCIACION

Desde la mañana del jueves, Torres y Torres Lara intentó por última vez constituir el TC. Conversó con algunos miembros de la oposición, y les planteó una fórmula ingeniosa: incluir a dos miembros del JNE entre los candidatos al TC y lograr un consenso ( oposición-mayoría) que les diera confianza a los otros candidatos baloteados anteriormente.
Estaba descontado el apoyo de Renovación. El FIM, el PPC, el Grupo Perú, y parte de UPP eran el objetivo inmediato de Torres. Lo logró. Y se dice que en Palacio, esto ha sido tan celebrado que ya tiene en el bolsillo la presidencia del Congreso para este 28 de julio.
El Apra, la IU, y un sector de UPP se opusieron. Pasadas las tres de la mañana del día viernes, se puso a votación el proyecto de Torres . La congresista Carmen Lozada se abstuvo, al igual que Carlos Ferrero, quien diría que votó así porque "no me consultaron nada".
Después de aprobada la norma, restaba la coordinación con Palacio para su publicación en `El Peruano' y que la elección pudiera realizarse el sábado.
Sorpresa. Martha Chávez no firmó la ley. Torres y Torres Lara y Víctor Joy Way tuvieron que poner su autógrafa.
El viernes por la mañana, se mandaban las invitaciones con las firmas de más de 80 congresistas. Los cinco candidatos aceptaron en escuetas cartas de respuesta, pese a que tres de ellos habían sido dos veces baloteados.
Se especuló entonces que se elegiría a los miembros del TC en la madrugada del sábado, y esa misma mañana se clausuraría la legislatura.
Nada de eso ocurrió. La sesión del viernes se cerró a las siete de la noche y se convocó para el sábado a las nueve y media de la mañana. Nadie presintió entonces que ese sábado se haría trizas el clima de relativa concordancia y que el oficialismo volvería a las andadas: desconocer la organización del Vaso de Leche e imponer una aberrante reforma del Poder Judicial.

MALA LECHE

El jueves pasado, la Comisión de Presupuesto tuvo una reunión de emergencia. Tenía que aprobar el proyecto de ley Chávez-Lozada de Gamboa, que traslada a los distritos el dinero del Vaso de Leche, hasta la fecha entregado por Economía y Finanzas a Lima Metropolitana y el Callao. El argumento: la necesidad de descentralizar el programa. El propósito de fondo: un golpe al plexo de Alexander Kouri y Alberto Andrade, dos alcaldes que el gobierno quiere ver en la lona.
Según otros, hasta ese momento Martha Chávez no contaba con una ley propia que la identificara. Y no encontró mejor manera para tratar de asirse a la historia.
Días atrás, Andrade se había pronunciado públicamente en contra de la norma. Con esta ley, Martha Chávez creyó congraciarse con Yoshiyama ( la había dejado plantada en la inauguración de su retrato en el Congreso) y abonar el terreno de su reelección. Hay rumores, sin embargo, que la iniciativa no le ha gustado al ministro.
El proyecto se puso en debate en la mañana del sábado. La oposición se batió. Los de la mayoría cerraron filas, mencionando además que Alex Kouri , Mario Ocharán, regidor de Andrade, y Julio Díaz Palacios del MDI propusieron lo mismo en el CCD. Lo cual es, una verdad a medias.
De pronto, la presidencia, contra el reglamento, dio por agotado el tema -los autores del dictamen en minoría, Manuel Lajo y Javier Diez Canseco, no pudieron fundamentarlo- y sometió a votación su proyecto. La ley se aprobó.
Los silenciados Lajo y Diez Canseco presentaron entonces una moción de censura a la presidencia.

ENCUENTRO EN LA GALERIA

Una treintena de madres dirigentes del Vaso de Leche observaban atónitas desde las galerías. Habían puesto sus esperanzas en que no se aprobara el proyecto. Después de todo, Antero Flores había sido muy explícito al señalar que el proyecto era inconstitucional. Además, el mismo José Chlimper, regidor de la mayoría en la alcaldía de Lima, había hablado sobre las bondades de la licitación para la compra de la leche en polvo.
Cuando luego de unos minutos se dieron cuenta que la ley había sido aprobada, expresaron su rechazo a viva voz. Gritaban a Carmen Lozada de Gamboa "Córpac, Córpac".

Ufano Carlos Torres consiguió el Tribunal Constitucional. Parlamentarios oficialistas consultan, escuchan, obedecen.

El personal de seguridad del Congreso ingresó a la galería a desalojarlas. Ellas se resistieron. ¿Las que el propio presidente de la República había llamado "autoras del milagro económico" iban a amilanarse ahora?
Las congresistas Anel Townsend, Beatriz Merino y Susy Díaz decidieron subir a las galerías en defensa de las mujeres. Martha Chávez, se dio cuenta y raudamente las siguió.
Al llegar, la puerta de ingreso a la galería estaba cerrada. Beatriz Merino exigió a un guardia que la abra. Se negó. "Es una orden de la presidencia",dijo. "Soy una congresista y se lo exijo", replicó. Justo entonces llegó Martha Chávez, acompañada de edecanes y más personal de seguridad.
"Compórtate y da el ejemplo". -le dijo a Beatriz Merino. "Yo no voy a permitir los desórdenes que se daban en el pasado, ni las bufaladas". Anel reclamaba,Susy Díaz miraba asombrada. Martha Chávez cedió y pidió las llaves.
En el hemiciclo, la mayoría rechazó la moción de censura y Martha regresó a la presidencia entre aplausos de sus colegas de bancada. Poco después, suspendía la sesión hasta las seis de la tarde. Durante el almuerzo, la oposición hizo llegar el siguiente mensaje a Torres y Torres Lara: si no se ponía a reconsideración el proyecto anti Vaso de Leche, ellos retiraban su firma de las invitaciones a los candidatos del TC. Una vez más, la cosa se ponía color de hormiga. Cuando en la tarde se reinició la sesión, los ánimos estaban más calmados. Se llegó a un acuerdo entre mayoría y oposición: se pasaría a elegir los miembros para el TC y luego se vería la reconsideración de la ley aprobada.
Sin más trámite empezó la votación. Fue nominal. Cosas del Congreso. En plena votación, la mayoría aplaudía cada vez que un congresista de la oposición votaba por el "sí". Los más aplaudidos fueron Alfonso Grados, Henry Pease, Jorge Avendaño, Lourdes Flores, Manuel Lajo y Beatriz Merino, entre otros.

"NO VOTES ASI"

Cuando la oposición se aprestaba ya a pelear la reconsideración del Vaso de Leche, la presidenta nuevamente transgredió lo acordado y puso a discusión la delegación de facultades al Ejecutivo. Reacción inmediata: Lourdes Flores pidió una cuestión de orden, señalando que la oposición cumplió su compromiso, y que la palabra de la mayoría estaba empeñada y tenía que cumplirse.
Martha Chávez puso al voto la cuestión de orden y, cuál sería su sorpresa cuando la mayoría votó a favor. En un descuido, todos escucharon por los parlantes que le decía a Hermoza, sentado a su lado y votando también a favor: "No votes así".
La reconsideración se puso sobre el tapete. Pero todo estaba calculado. La mayoría no retrocedería en su propósito. Las madres estaban otra vez en las galerías. Y otra vez se equivocaron. Pensaron que todo cambiaría, que los congresistas habían reflexionado. Nada de eso ocurrió.
Entonces vino la indignación. Nuevos gritos. Algunas lloraban, mientras otras no dejaban de gritar "y va a caer, Martha Chávez va a caer".

LA "REFORMA" DEL
PODER JUDICIAL

En el hemiciclo, Muñiz empezó la sustentación de los proyectos que delegan facultades legislativas al Ejecutivo para la reforma del Poder Judicial y el Ministerio Público.
El verdadero autor de los proyectos había sido el comandante José Dellepiane Massa, secretario de la Comisión Ejecutiva del Poder Judicial. Muñiz enfatizó el hecho de que las reformas que se proponían se referían al ámbito administrativo. Jorge Avendaño, Antero Flores Aráoz y Javier Alva Orlandini retrucaron de inmediato. Carlos Ferrero Costa también estuvo en contra.
En ese momento se discutían cinco puntos menores y realmente administrativos. Nada que preocupara a la oposición, salvo que no debían darse facultades al Ejecutivo para ello.
Respecto al Ministerio Público, sólo se pedía su modernización. Nadie habló de modificar leyes orgánicas.
Muñiz pidió una postergación de la votación para coordinar con la oposición. Nadie imaginaba el terremoto que se venía.
En el ínterin, se había desempolvado el proyecto de Antero Flores Aráoz, que proponía la creación de un Consejo de Coordinación Judicial.
Pasadas las tres de la mañana, Muñiz presentó otra propuesta, totalmente distinta a la que se vio inicialmente. En ésta no se delegaba nada al Ejecutivo, era el Congreso el que asumía una norma que viola el principio de autonomía del Poder Judicial y le resta funciones constitucionales al Consejo Nacional de la Magistratura. La oposición se opuso tenazmente y en la mayoría se notaban algunas fisuras. El proyecto pasó a votación.
En la primera votación, no se alcanzó los 61 votos necesarios. Amurús y Ferrero Costa se abstuvieron. En la rectificación, puestos todos de pie, tampoco alcanzaron los 61 votos. Amurús dejó de abstenerse y Ferrero se trasladó a la cafetería. Xavier Barrón votó con la mayoría.
Martha Chávez, antirreglamentariamente, pues la votación ya se había efectuado, propuso votación nominal. La oposición protestó.
Y en esta tercera votación, la mayoría obtuvo 63 votos. Ferrero Costa votó a favor esta vez.
Pero, para que el resultado no tuviera ningún vicio de nulidad, el Oficial Mayor propuso a una congresista que presentara una reconsideración. Se votó entonces por cuarta vez y la mayoría logró nuevamente su objetivo.
La ley había sido aprobada. Eran más de las cuatro de la madrugada del domingo. No todos tenían el proyecto de ley aprobado en sus escaños, el relator no había leído la ley aprobada. Es decir, los propios congresistas no sabían lo que habían aprobado. Habían derribado un poder del Estado.
Cerca de las seis de la mañana, Martha Chávez leyó su discurso de clausura, que no tenía nada que ver con los abusos de los últimos tres días. El recinto quedó vacío, mudo testigo de una de las sesiones más turbias de los últimos tiempos.