¿Cómo es Eso?
El panorama económico, tras la pausa que el Congreso y las facultades legislativas propiciaron, vuelve a ser motivo de inquietud al conocerse los inesperados extremos de la deuda externa.
El ministro de Economía y Finanzas
emprendió rápida gira por varios
países europeos. Y en este mes de
julio volverá a París para
negociar la deuda externa. Entretanto
guarda reservadamente papeles que queman.
La Buena Noticia
La colocación de las acciones del Estado en la
Telefónica, tanto en los mercados norteamericano, europeo y asiático. Se colocará probablemente US$ 1,500 millones de dólares.
La Mala Noticia
En menos de lo que canta un gallo, el Banco Central de Reserva aumentó el monto de la deuda externa, limitándose a dar explicaciones genéricas y poco convincentes. Resultado de lo cual es un aumento en nada menos que...
US$ 4,574 millones
Lo cual constituye un capítulo oneroso que contrasta con el optimismo financiero que parece dominar en el panorama peruano. No se explica el porqué de este incremento, que tiene sin duda responsables políticos y económicos. Hasta el momento, el BCR se ha limitado a decir que se trata de "un ajuste contable" y la Comisión de Presupuesto del Congreso, por boca de su presidente, Carlos Blanco, dice que el incremento es una "preactualización" y que en el fondo "la deuda no ha aumentado, sino que ha disminuido". En síntesis, el reino de las explicaciones esotéricas y el asomo de un cierto cinismo en un país que cada día vacila más en expresar sus grandes dudas sobre el actual curso financiero y económico.
Jean Claude Trichet, secretario del Tesoro francés que dirige las reuniones del Club de París. ¿Prestará los mismos oídos a los pedidos de Camet?
ES un viaje relámpago pero con las expectativas propias del próximo fin de fiesta que el presidente Alberto Fujimori cree le permitirá remontar de nuevo en las encuestas.
Efectivamente, el titular de Economía y Finanzas, Jorge Camet, recorrió presuroso París, Roma, La Haya y Bonn. Se trata de remachar el "road show" de venta de acciones de la Telefónica -en reuniones planeadas al milímetro por el JP Morgan, encargado exitoso de la tarea- pero también de preparar el terreno para la cita del Club de París, cuyo inicio será el 15 de julio. Hoy día, mientras su escudero en deuda externa Jorge Peschiera almuerza con un grupo de empresarios franceses, Camet será recibido por Jean D' Arthuis, ministro de Economía del gabinete de Alain Juppe, con la esperanza de que le abra el espíritu y los oídos al secretario del Tesoro Jean Claude Trichet, que es el que dirige las reuniones del famoso club.

El gobierno y el BCR deberán explicar la cruda realidad de la situación de la deuda externa del país. Los negociadores de la misma, que encabeza Jorge Peschiera, han preferido hasta ahora la ruta del complaciente silencio. Se plantean varias pistas para explicar el crecimiento de la deuda. Que el gobierno ha recurrido a mayores préstamos, dejando intocados los fondos de la privatización. Que ha reconocido la deuda soviética, reconvirtiendo rublos, en función de previsiones castrenses.
El panorama de anuncios espectaculares parece pues despejado en la agenda presidencial, que ya delinea un triunfalista discurso para este 28 de julio, hito del primer año de su segundo mandato.
LARGA DISTANCIA
El curso de la venta de acciones del Estado en la Telefónica, tanto internacional como nacionalmente, transforma el ánimo aún del más pesimista. La demanda de los compradores ha sobrepasado todos los cálculos. Una semana antes del lunes 1°, en el que se fijará el precio de la acción, se tenía ya la certeza de que se había colocado el íntegro de las acciones del tramo internacional.
Estas suman US$ 1,000 millones, divididas en US$ 700 millones para los Estados Unidos y US$ 300 millones para Asia y Europa.
A cuatro días de que se cierre el libro de registro de solicitudes de compra, la demanda en ambos mercados había superado en 10% las acciones ofertadas. Como es obvio, las sonrisas se multiplican. El día martes, en el Hotel Plaza, en el gran salón Ball Room, celebraban Rafael Hernández e Ignacio "Nacho" Santillana de la Telefónica, Javier Tovar del CEPRI y numerosos inversionistas institucionales. Todos ellos convocados por Susana de la Puente de JP Morgan.
Un tecnicismo curioso ("After market support") frente a esta avalancha de pedidos es que un gran número de los solicitantes corresponden a grandes empresas que operan minuto a minuto en la ruleta de la bolsa. Figuran, por ejemplo IDS/American Express, TCW, Alliance Capital, Morgan Grenfell, entre otras. Este detalle no es anecdótico y puede representar un pequeño dolor de cabeza.
¿Por qué? Si alguna de estas empresas, por obtener una rápida ganancia, pone a la venta un importante paquete accionario podría alentar una tendencia a la baja de la cotización bursátil, lo cual complota contra el principio de que las acciones vendidas sea una inversión a mediano plazo. Por eso es que en operaciones de este tipo se alienta la masiva participación del pequeño ahorrista norteamericano o europeo. De modo que desde el martes 2 de julio, cuando se sueltan las acciones a la ronda de la Bolsa de Nueva York, el gobierno peruano debe buscar que los líderes de la colocación rebajen los pedidos de los grandes para que ingrese un mayor número de pequeños.
Lima, por su parte, no se ha quedado chica. Hasta el cierre, se preveía que 190,000 peruanos habrían realizado una inversión de alrededor de US$ 250 millones.

Para el Presidente de la Comisión de Presupuesto
del Congreso, Carlos Blanco Oropeza, dice
que el haber aumentado más de 4 mil millones
de la deuda externa "no es un ajuste sino una
preactualización y que la deuda no ha
aumentado sino que ha disminuido.
Así las cosas, está claro que el paquete ha quedado chico. El Estado sólo sacó a la venta 23.6% del total de 28.6%, reservándose una fracción, tal vez recordando el efecto "Zapato verde" (Green Shoe) que consiste en vender las reservas para satisfacer un mayor número de pedidos.
No todo es color de rosa, pese a los acentos parisinos.
¿Qué ha sucedido en las cuentas del BCR para que en el transcurso de siete días la deuda externa se dispare en US$ 4,574 millones?
El vicepresidente del BCR Mario Tovar ha causado una trocatinta de ribetes espectaculares al revelar que la deuda extema asciende a US$ 32,061 millones según la Nota Semanal No. 22 publicada el día de la Jura de la Bandera.
Una semana antes, la Nota Semanal del BCR No. 21 (31/5/96) consignaba como deuda externa la suma de US$ 27,487 millones.
Tovar atinó a explicar, sin embargo, que este abrupto incremento se debe a las moras que el gobierno ha reconocido a la banca comercial.
No obstante USS$ 4,574 millones es un monto demasiado grande como para limitarse a señalar escuetamente que se trata de moras reconocidas.
Sobre todo porque el ministro Camet cada vez que pudo prometió que "el gobierno no reconocería ni moras ni multas con la banca acreedora" (8/7/95). Incluso su asesor principal Roberto Abusada señalaba "que a lo sumo las moras que reclama la banca comercial llegan a US$ 1,000 millones" (4/4/94, Alianza Francesa).
Hace poco, cuando el ministro Camet mencionó que la deuda negociada en el Plan Brady era de US$ 10,560 millones, el ex ministro Carlos Boloña recordó que la deuda con la banca comercial no pasaba de US$ 8,000 millones acotando "es muy fácil subir la deuda para luego decir que hemos ahorrado bastante".
De esta manera, Boloña desautorizaba los US$ 5,000 millones de ahorro que asiduamente menciona el presidente Alberto Fujimori y también la pregonada reducción de 53.9% que señaló el ministro Camet ante la Comisión de Presupuesto del Congreso.
Mario Tovar, para aquietar las aguas, ha señalado que el brusco incremento de las moras no tendría un efecto económico real, ya que para el BCR publicar que la deuda externa no es de US$ 27,487 millones sino de US$ 32,061 no tiene más que un efecto contable. Eso es lo que en el argot de la banca central se llama "pintar las deudas".
Acudiendo en su ayuda el presidente de la Comisión de Presupuesto, Carlos Blanco Oropeza, ha creado una nueva metáfora y un imposible estilístico: declara que "no es un ajuste sino una preactualización y que la deuda no ha aumentado sino que ha disminuido".
Curiosa lógica. Sobre todo porque el monto de la deuda no es cualquier cifra que se pueda variar alegremente porque representa el pasivo que tarde o temprano los peruanos debemos honrar a través del pago de impuestos.
Además, el monto de la deuda es el único parámetro cierto que sirve para poder contrastar la bondades de la actual estrategia de reinserción en el sistema financiero internacional.
Cuando el presidente Fujimori inició su mandato (28/7/90), para el BCR la deuda externa ascendía a US$ 19,164 millones y hoy, según la misma fuente, la deuda es de US$ 32,061 millones.
Durante los 5 años 10 meses (70 meses) que lleva Fujimori en el po-der la deuda externa ha crecido en US$ 12,897 millones.
Es decir, que pese a las virtudes negociadoras del ministro Camet que el presidente no se cansa de elogiar, la deuda crece a un ritmo promedio de ¡US $ 185 millones mensuales!
Si a esto se añade que Alfredo Jalilie, el viceministro de Hacienda,
religiosamente cada mes abre sus alforjas para cancelar un promedio de US$ 100 millones, se puede concluir que la actual estrategia de reinserción consiste en avanzar un paso para retroceder dos. La más cruel procesión o una versión moderna del Mito de Sísifo, aquel rey de Corinto que, según la mitología griega, fue condenado en los infiernos, luego de su muerte, a subir una enorme piedra a la cima de una montaña de la que volvía a caer sin cesar.
Estas cuentas del BCR han colocado al Perú como el país que tiene la más alta proporción entre el volumen de su deuda versus sus exportaciones (casi cinco veces). (Ver cuadro 1).
En los medios económicos y financieros especializados, antes de que el BCR eleve la deuda a US$ 32,061 millones, el monto de la deuda externa que se reconocía era de alrededor de US$ 23,100 millones.
Rafael Hernández, de la Telefónica: se apresta a las celebraciones por la buena acogida de las acciones en los mercados de Nueva York, Europa y Asia.
En números bastante gruesos se acostumbraba desagregar la deuda en:
-US$ 8,000 millones a la banca comercial,
-USS 8,000 millones al Club de París,
-US$ 3,500 millones a los organismos multilaterales (FMI, BID).
-US$ 1,500 millones a proveedores,
-US$ 1,300 millones a los ex países socialistas, y
-US$ 800 millones a los países latinoamericanos.
Fritz Dubois, otro de los asesores de Camet, señaló en un foro en la Alianza Francesa que mientras en el gobierno de Fujimori la deuda crecía en 3% al año, en los dos gobiernos democráticos anteriores la deuda se incrementó anualmente en 14% y 12%, respectivamente.
De ser cierta esa la tasa de crecimiento anual de 3% que menciona el equipo económico, la deuda debería ser significativamente menor (US$ 22,549.5).
Germán Suárez, presidente del BCR acudirá en fecha por designar ante la Comisión Permanente del Congreso ante un pedido del congresita Ernesto Gamarra para explicar por qué consigna en sus notas semanales como deuda la cifra de US$ 32,061 millones, que implican una tasa de crecimiento anual de 9.22%.
Estamos frente a un asunto sumamene grave, de innegables efectos políticos. Pero antes de continuar en un juicio mayor, se precisa escuchar aclaraciones puntuales y transparentes del Instituto Emisor. Es en base a esa prudencia que CARETAS propone, por el momento, un ejercicio hipotético que consiste en identificar por lo menos cinco pistas para intentar comprender -no justificar- el abultado crecimiento de las cifras lanzadas alegremente por el BCR.