
Escopetazo Final
En la mañana del domingo 2 de julio de 1961, Ernest Hemingway puso fin a sus días.
Un minuto de silencio por la memoria de Ernest Hemingway, hombre que a decir de Gabriel García Márquez, vivió azorado por la incertidumbre y brevedad de la vida, y logró como pocos, descifrar los misterios del oficio más solitario del mundo.
Rostro curtido y mirada escrutadora de quien amó los toros, la pesca y el periodismo.
¿Cuál es la razón por la que un hombre se quita la vida? Ernest Hemingway el formidable creador de La Breve vida feliz de Francis Macomber optó por el suicidio. Mucho se ha especulado acerca de los motivos que lo llevaron a esa determinación fatal. Se ha dicho que el hombre no funcionaba; vale decir sufría de impotencia sexual. También se afirma que el viejo He' padecía de una aguda paranoia, consecuencia de sus delirantes veladas alcohólicas. Lo concreto es que nuestro personaje era un gran aficionado a las tomas espirituosas. Es fama, por ejemplo, que el periodista peruano Manuel Jesús Orbegozo subrepticiamente inmiscuido en el yate de Hemingway acoderado en Cabo Blanco lo sorprendió con una damajuana de pisco y le dijo: "Para usted" y citó a Domingo Martínez Luján: Mientras las parras lloren/yo beberé de sus lágrimas. Al día siguiente y luego de la entrevista concedida, Hemingway lo despertó con estas frases: "Señor Orbegozo, ya me bebí todas sus lágrimas". A la sazón quien después escribiría esa obra maestra de la narrativa corta El viejo y el mar se hallaba frente a las costas del Perú en travesía de pesca a la busca del merlín que colmara sus sueños. El Fishing Club que lo alojó está hoy en día reestructurado y muy cerca de allí existe la picantería de doña Flora cuyo menú ostenta el plato favorito de los turistas el cebiche Hemingway. Por El viejo y el mar Hemingway obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Esa fue su consagración en todo el orbe. Ya desde 1923 empieza a hacerse conocido con Three Stories and Ten Poems (Tres historias y diez poemas) editado en París durante la bohemia de la Generación Perdida; esa promoción de norteamericanos para quienes la Ciudad Luz era una fiesta
Un día de pesca cualquiera en la caleta de Cabo Blanco, Perú. (Abril, 1956).
La vida literaria de Hemingway había empezado en su natal América como reportero -entre otros- del Toronto Star, periódico que lo haría luego corresponsal en Europa. El autor de la Muerte en la tarde, siempre reconocio que su juvenil oficio de periodista le permitió no sólo conocer la realidad y los vericuetos del alma humana sino el dominio de la escritura. Este es el momento en el que nace Nick Adams, alter ego que protagonizará una buena parte de sus ficciones; la más famosa de ellas Los asesinos, extraordinario relato en el que un par de sicarios apoyados en la barra de una cantina preparan un crimen para esa noche. Llevado por su temperamento proclive a la acción Hemingway viajó como voluntario a defender a Occidente de la agresión del Kaiser alemán durante la primera conflagración mundial; fue chofer de ambulancias militares en el campo de batalla. Y antes del fin de la guerra está en el frente enviando a su país de origen las últimas noticias del conflicto. Adiós a las Armas brotó allí.
Estando en Europa descubre la tauromaquia y viaja a España donde se hace amigo de los grandes matadores, principalmente de Ordóñez; es así como escribe The sun also rises (una línea tomada del Ecleciastés) novela también titulada Fiesta cuyo tema es la brava ceremonia. Gozando del enfrentamiento entre el burel y el diestro, Hemingway formaliza su ars poética. El hombre encara la vida y el riesgo de la muerte con grace under pression -gracia bajo presión- así como el torero a su enemigo sobre la arena. In our time (En nuestro tiempo) con una tirada de 170 ejemplares reúne la colección de sus viñetas. Esto es en 1924. Boni and Liveright publica con el mismo título, al año siguiente una edición que incluye quince cuentos y todas sus viñetas. El tiraje fue de 1,300 ejemplares y pasó desapercibido. Torrentes de primavera, pastiche al estilo de Sherwood Anderson logró lo que Hemingway deseaba: romper su contrato con esta firma, de forma que Scott Fitzgerald pudiera conectarlo con Scribners de Nueva York, editorial que a partir de entonces publicaría todas sus obras. Al estallar la guerra civil española nuestro autor se enrola al lado de la República y combate junto a los milicianos integrando las Brigadas Internacionales. El resultado de esta experiencia es la novela Por quién doblan las campanas, singular historia protagonizada por Robert Jordan. Aquí nos habla de la imposibilidad del amor en un mundo dominado por la violencia; contrato social en el que todos participan porque las campanas que tocan a rebato no sólo suenan por el cadáver que se lleva en un cortejo fúnebre sino por quienes las están escuchando. El título del libro está tomado de un famoso verso del eximio poeta metafísico inglés John Donne.
Trofeos de caza en Museo Hemingway de Cuba.
Safaris al Africa para cazar leones, excursiones al techo del mundo llenan la vida del gran escritor yanqui. Fruto de estos años son los libros Las nieves del Kilimanjaro y Las verdes colinas del Africa. Algo anecdótico: Hemingway adrede, desaparece en el negro continente y hace creer a todo el mundo que había muerto. Los críticos que hacían añicos sus novelas, acusándolo de ser un croniquer y no un artista de la palabra (como en realidad lo era) se desgarraron las vestiduras lanzándole incuestionables elogios post-mortem. Cuando "volvio a la vida" se encargó persona por persona de arreglar cuentas; norma que a partir de allí lo hizo temible ante los críticos ya que él resolvía sus diferencias con un par de golpes. Gran cultor de la fortaleza física el hombre no pudo con su delicada siquis. De regreso a los Estados Unidos escribe The old man an the sea (El viejo y el mar) entregándola para su publicación tras larga espera y distintas versiones. En el pináculo de la gloria alquila la Finca Vigía en Cuba; y cuando triunfa la revolución de Fidel Castro el genio de A través del río y bajo los árboles es intocado.
Herido de gravedad en el alma, Ernest Hemingway es sucesivamente internado en clínicas siquiátricas de los Estados Unidos de las cuales huía para tomarse un par de tragos en la primera bodega que encontraba. En uno de esos escapes el poeta y narrador no pudo más, cogió su fusil favorito y se disparó un tiro en la boca. Corría el año 1961. Oremos por él.
EXPOSICIONES
GRAFIKA
AMERICA
COCA CORAZON
El corazón de Claudia Coca.
CONCURSO
SOUTHERN/ICPNA
MUSICA
FOLCLORE
CONFERENCIA
REALIDAD/UTOPIA
Los Hijos se Rebelan
La Noche de los Asesinos bajo la dirección de Roberto Angeles.
Los niños terribles: Carlos Alberto Carlín y Carmen Aída Febres.
NO bien acallados los aplausos por Eqqus, el director Roberto Angeles vuelve a la carga con otro drama sicológico surgido de la pluma del cubano José Triana (1933). La noche de los asesinos, obra cumbre de este autor que mereció el Premio Casa de las Américas en 1965, trata de un drama interno donde Lalo y sus hermanas Cuca y Beba quieren asesinar a sus tiránicos padres. "La ambivalencia, la pluralidad de significados, la muerte como exorcismo liberador, personajes perseguidos por la culpa y el remordimiento, y la preferencia por los antihéroes, son las constantes en el teatro de Triana", dice Angeles, quien siguiendo una constante en sus trabajos anteriores aborda, desde diversas perspectivas, los conflictos de la adolescencia.
Si bien la obra es aparente y concretamente una denuncia contra los padres castradores que llevan a la frustración a sus hijos, también lleva implícita una dura crítica a la mediocridad de los hijos incapaces de liberarse, que prefieren abandonar su libertad para sojuzgarse ante la autoridad antes que ejercitar su capacidad de decidir.
Los conflictos se suceden con rapidez y es muy probable que el espectador cambie continuamente de paradigma porque la confrontación abarca también al individuo contra el Estado, lo nuevo contra lo viejo, los hijos contra los padres, y viceversa.
"La obra requiere un gran nivel de inteligencia por parte del espectador, para entender los intercambios de roles y actitudes de los personajes que hacen enigmático el sentido de lo que se dice y permite una dinámica con el lenguaje no verbal del actor".
El estreno es hoy jueves 27 a las 8 p.m. en el Teatro Británico. Actúan Carlos Alberto Carlín (Lalo), Carmen Aída Febres (Beba) y Nadine Vallejo (Cuca), con la asistencia de dirección de Miguel Iza.
Mal Menor
EL mundo era plano, y vertical: La Enciclopedia Ilustrada Espasa Calpe encabritaba océanos, rehacía historias, y descubría continentes desde la biblioteca perfumada de don Augusto, abuelo pequeño, dulce y sabio.
Un reloj de pie daba música propia a cada hora. Un pájaro amarillo y negro comprendía el idioma humano. La ensalada de frutas era permanente. Y el abuelo, siempre cerca de una escopeta para matar gatos que nunca le vi empuñar, elegía arbitrariamente tomo y tema. Tomo VI, La Torre de Pisa, por ejemplo. Así se conoció el mundo. Un mundo, en el que ahora desconfío de quien prescinda de cierta tendencia natural anacrónica en estos míseros tiempos sin nombre de enseñarle algo a alguien.
Cuando Augusto y sus libros ya no estuvieron, las lecciones continuaron, sin embargo, a través de uno de sus hijos, Gonzalo. Con una vocación personal por la fineza plasmada en la carrera diplomática, empezaron a llegar postales, cartas y extrañas estampillas coloreadas que confirmaban la existencia de las tierras antes sólo escuchadas. El tío Embajador corroboraba los dictados de la Espasa.
Luego él mismo, en persona, recapitulaba con preciso y sutil estilo la crónica familiar de ultramar: Extraños ponchos usaban en Honduras. La papa frita era una delicia belga. Los primos peruanos pensaban en idiomas. El Sol definía Australia, en donde aparecía y se recuperaba a través de la embajada un espléndido manto Paracas que, a la fuerza y en secreto, también había dado la vuelta al globo. Cerrando el círculo, el Embajador lo interceptaba en impecable geometría.
Serán inviernos como éste los que se llevaron, irrecuperable, la inocencia. Entonces se supo del verdadero sacrificio que supone el servicio diplomático peruano. Y como jamás Gonzalo dejó de lado la elegancia y disposición a la hora de compartir con los demás su mayor tesoro, su persona.
Gonzalo Bedoya Delboy, 1935 - 1996.
Hace unos años conversábamos tarde, de noche, horas antes de que se sometiera a una delicada operación. Había algo de nervios y la sucesión de temas se me escapa. En un momento nos quedamos, me quedé, sin más que decir. Fue un largo rato en silencio,mayor al que se soporta frente a otra persona, pero durante el cual lo seguí oyendo: Su mirada era la misma que iluminaba aquella biblioteca ya ida. Estuve cómodo y agradecido, y cuando eso pasa no hay vocabulario para describirlo. Sigue no habiéndolo. Especialmente ahora que él, Embajador del Perú en la República Checa, ha partido para siempre.
La familia no se elige, se dice a veces con amargura. A Gonzalo Bedoya Delboy lo vuelvo a elegir. Esta y todas las veces que sean necesarias.
Mariotti de Peso
Esculturas multimedia en el Museo de Arte.
El retorno de las luciérnagas de Francisco Mariotti.
Después de una década Francisco Mariotti vuelve al Perú para exponer esculturas al aire libre en el patio central del Museo de Arte de Lima. Mariotti (Berna, 1943) vivió en Lima durante su adolescencia retornando a Suiza para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Hamburgo. En el '68 realiza la obra Proyecto Goldmascher-Mariotti en la 4 Documenta de Kassel. Un año después representa a su país en la X Bienal de Sao Paulo con la escultura "El movimiento circular de la luz" que presenta en Lima en 1970, radicándose entonces en el Perú. Aquí participa en varios proyectos innovadores, apoya la creación del grupo Huayco y radicaliza su propuesta. De regreso a Europa en 1981, Mariotti emprendió otra vez trabajos realizados con base en elementos industriales en los que el público participa con una propuesta interactiva. "Retorno a las luciérnagas", la muestra que expone desde ayer en el patio del Museo de Arte es una aproximación al talento creativo y siempre innovador de este artista.
OLOR A TINTA
Un Tigre sin Garra
Delito por bailar el chachachá
Guillermo Cabrera Infante Alfaguara
Orquídeas del Paraíso.
Enrique Planas.
Ediciones Los Olivos.
La Cuerda Floja.
Gonzalo
Mariátegui.
Jaime Campodónico/Editor.
Cuentos Infantiles.
CEP Nuestra Señora de la Merced.
Edita Provincia Mercedaria del Perú.