Milonga y Resaca


Milonga y Resaca
Buenos Aires marcó tímido avance. Las elecciones en Ecuador -Abdalá Bucaram o Jaime Nebot- decidirán los siguientes pasos en Santiago.

"El Presidente Clinton personalmente se ha involucrado en este tema en días recientes. Ha observado que somos afortunados en contar con el Protocolo de Río de 1942, un instrumento legal que goza de un reconocimiento internacional y de la flexibilidad necesaria para sentar las bases para resolver esta disputa de una vez por todas". Palabras de Strobe Talbott, subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos, en la Asamblea General de la OEA, Panamá, 7 de junio de 1996.

Importante variación de la posición norteamericana en manos de un diplomático realista.

NO fue una despedida que diera señales de tal. Un apretón de manos, una sonrisa formal, en fin, el ritual del protocolo. El escenario: la gran ciudad de Buenos Aires.
Pero lo real es que probablemente no se reúnan más Francisco Tudela y Galo Leoro, los cancilleres de Perú y Ecuador que han librado por espacio de casi un año una sorda batalla diplomática, en condiciones tales que si bien han podido valorar sus respectivas dotes no han culminado con una amistad expresiva.
La última reunión sostenida en Buenos Aires los días 18 y 19 de junio para finiquitar los procedimientos, a partir de los cuales se discutiría la lista de los impases subsistentes, es la culminación de un exquisito repertorio de sutilezas que, cuando menos, han alejado el fantasma del enfrentamiento bélico, aunque no siempre ofrecen frutos ponderables por la opinión pública.
Según Torre Tagle, la sede de la cancillería peruana, Buenos Aires ha sido un triunfo más: ha permitido encuadrar el papel de los garantes y se ha evitado que Ecuador patee el tablero, cosa que se temía porque el saliente gobierno de Sixto Durán Ballén si algo quiere es evitar que se le acuse de haberle dejado un pesado fardo a su sucesor.

Un candidato que multiplica populismo, fanfarria y populismo. Abdalá Bucaram se quejó de CARETAS y envió delegación aclaratoria al Perú.

Un signo que valora ahora la cancillería ecuatoriana es el anuncio de Abdalá Bucaram, en caso de resultar elegido este 7 de julio, mantendría a Galo Leoro al frente del portafolio de RR.EE.
El comunicado de prensa suscrito por los cancilleres señala, entre los acuerdos, que la cooperación y la asistencia a las partes brindadas por los países garantes se realizará "en el marco del referido Protocolo (de Río), con especial atención a lo previsto en sus artículos 7° y 9°".

En la cita de Argentina, el canciller Francisco Tudela precisó que el Perú reclama que "todos los responsables de la venta de armas de Argentina a Ecuador sean sancionados". Dijo también "El Perú espera pacientemente pero no fatalistamente".

Esto implica un tácito reconocimiento del Protocolo, de la función dirimente de los países garantes y el carácter demarcatorio del proceso diplomático en curso por parte del Ecuador.
Todo esto tiene -según Torre Tagle- una importancia central, equivalente a la suscripción del Protocolo mismo en 1942 y al pronunciamiento de los garantes en 1960, cuando le indicaron a Ecuador que su tesis de nulidad del Protocolo era insostenible por tratarse de un instrumento jurídico suscrito con todas las de la ley.
Algunas voces, sin embargo, han indicado que Ecuador también obtuvo lo suyo al haber vuelto a insertar su pretensión de un arbitraje fuera del marco del Protocolo, si es que no se llegaba a ningún acuerdo entre las partes ni se aceptaban las propuestas de los garantes. Claro que ahora el fraseo es más tenue y vago: se habla del recurso a "la decisión global y obligatoria de una eminente personalidad designada por los garantes, previa aprobación de las partes".
En realidad, el comunicado consigna la posición ecuatoriana y la peruana, que recusa cualquier otro arbitraje, pues para ello está el fallo de Braz Días de Aguiar.
Otro elemento de primer orden ha sido el cambio de temperamento de Estados Unidos. Se ha prestado atención al requerimiento de Einaudi -"esto debe terminar este año"- destinado más al público interno en plena campaña electoral norteamericana, y no se ha remarcado el alcance de las palabras de Strobe Talbott, nuevo subsecretario de Estados para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado en la OEA. La lectura de lo que ocurrió en Buenos Aires tiene algunos elementos estratégicos importantes:
* Ecuador no pudo zafarse de los términos del Protocolo.
* En las conversaciones a solas de cada delegación con los garantes que preceden a las sesiones conjuntas se vio claro que éstos no estaban dispuestos a que se escamotee la ocasión de avanzar en Buenos Aires y que se proyectaran dudas sobre la validez y vigencia del marco del Protocolo.
(Por eso, se dice que la delegación ecuatoriana no salió con buena cara del diálogo reservado con los garantes).


Loco Retrato

  • Abdalá Bucaram se ha referido airadamente a CARETAS en reciente presentación dominical en la televisión ecuatoriana. No ha sido, como podía esperarse, ni coherente ni veraz. La reseña sobre su paradojal personalidad de nuestro número anterior la atribuye a una de las maniobras de su contendor Jaime Nebot para desacreditarlo, de modo que CARETAS resulta inmersa en el tropical clima de ataques que hoy recorre al hermano país y que son habituales preludios de las elecciones presidenciales.
    No le ha sido posible a Bucaram sacudirse del cargo que cuenta con el apoyo oficial del actual gobierno. Y como para confirmar la presunción, ha anunciado antes de tiempo que continuará contando con los servicios del actual Canciller Galo Leoro. Esa es una demostración de que camina, canta y bebe como Sixto Durán Ballén pero no es Durán Ballén.
    Algunos señalan que Bucaram no se ha excedido durante su campaña contra el Perú. Incluso ha enviado una misión "amistosa" a nuestro país, ganándose de inmediato críticas candentes. Igual cosa parece haber ocurrido con Jaime Nebot.Y la razón para cuidarse de extremar las cosas con el Perú es comprensible. Mientras no cuenten con precisas indicaciones del alto mando castrense, prefieren la prudencia.
    Pero Bucaram ha sido intemperante respecto al Perú en el pasado. Así como anunció la era del látigo para la oligarquía, pidió declarar traidor a la patria al presidente Rodrigo Borja por haber recibido a Alberto Fujimori ("el invasor peruano") en Quito en 1992. "Esto es inconcebible e infame y propio de bastardos", dijo entonces.
    Entre los muchos adjetivos que ha recibido, Bucaram se queda con el de "Loco"."En política he sido siempre un poco folclórico -confiesa. He hecho cosas graciosas, en ocasiones programadas, lo admito.Pero detrás de ese mote no existe desprecio sino cariño. Me siento feliz de que me llamen loco".