Las Noches a Secas


Las Noches a Secas
Drásticas sanciones imponen alcaldes distritales para frenar el consumo callejero de alcohol. Barranco, Miraflores, Chorrillos y Lince bajo "Ley Húmeda".

Cansados del bullicio y el desorden que provocan las juergas callejeras, ciertos distritos de Lima han prohibido el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública durante todo el día, así como la venta de las mismas a partir de las once de la noche. Para los jóvenes, las noches limeñas serán desde ahora sobrias o bajo techo. O con multa.

Fotos GILMAR PEREZ

Arriba, alcalde Fernando Andrade diluyendo sospechas sobre el destino del licor decomisado ante las mismas narices de los involucrados. Sin embargo, en zonas de Miraflores -como frente al Bizarro, en el parque Kennedy- persiste la libación pública. Derecha, alarmante precocidad en la iniciación de consumo alcohólico.

VIERNES10:40 p.m.:
"La gente no va a dejar de tomar en la calle porque el alcalde lo diga. Además la calle es para todos", dice un muchacho mientras levanta su botella para brindar bajo la fina garúa miraflorina. En la misma onda, otro agrega: "Si quieres divertirte y no tienes plata, ¿a dónde vas?". La pregunta queda en el aire.
A la misma hora "leones, zorros y pumas" -códigos de identificación de los "serenos" barranquinos- parten en recorrido por el distrito provistos con cajas de cartón, lampas y linternas.
"Por aquí ocurrió lo del hermano de Chemo del Solar", comenta uno de los leones mientras el carro avanza raudo por la húmeda pista que serpentea hacia la playa Los Pavos. Ahí mismo meses atrás en una de sus primeras intervenciones, tres "zorros" resultaron heridos luego de enfrentarse a más de cien jóvenes que armados con palos y piedras y acorazados con la dudosa valentía que produce la embriaguez se negaron a dar por terminado su acostumbrado festín playero.
"Fue una batalla campal" -recuerda Luis Barrenechea, presidente de la Comisión de Seguridad Ciudadana de Barranco- "eran pandillas de jóvenes de Surco y Villa El Salvador que frecuentaban estas playas y que nunca habían visto una sola autoridad en la zona. Mientras nosotros éramos 30, ellos eran más de cien".

Hecha la ley, hecho el entierro. Cervezas bajo la arena al filo de la madrugada.

Es así que para frenar el consumo desmedido de bebidas alcohólicas en lugares públicos de Barranco, la actual gestión de Mario Zolezzi emitió una ordenanza el pasado 11 de enero prohibiendo el consumo de licor en las calles, así como la venta del mismo a partir de las once de la noche, con excepción de los locales que cuenten con permiso.
Para hacer cumplir la ordenanza, 30 efectivos entre los que se cuentan policías nacionales, personal de Serenazgo y hasta policías municipales, buscan controlar el orden en el distrito. Sólo en cinco meses estos operativos han logrado desbaratar diversos escondites donde algunos vendedores de licor desoyendo la ordenanza municipal habían almacenado más de 200 botellas de cerveza.
Mientras tanto, el resultado de las intervenciones efectuadas hasta el momento a quienes consumen licor en las calles se traduce en el decomiso de más de 1,600 botellas de cerveza, whisky, ron, vodka y cognac que serán rematados en los próximos días.
Junto al susto y la vergüenza, las multas que para el bebedor van desde los 110 soles son otra de las razones que han terminado de ahuyentar a los jóvenes que hacía un tiempo invadían el Parque Municipal de Barranco entre risas, música estridente y botellas de cerveza no retornable que traían a la memoria las juergas en los balnearios de Punta Hermosa.
"En Barranco no existía principio de autoridad, era centro de drogas y prostitución. Hoy podemos decir que el problema ha sido reducido enormemente", explica César Martínez Uribe, director de Seguridad Ciudadana y jefe del Serenazgo barranquino.
Para combatir la venta de alcohol y provistos de binoculares, los "serenos" vigilan la zona de las playas donde una botella de cerveza llega a costar hasta 6 soles.
Y es que tal es el negocio nocturno que los vendedores no sólo entierran la cerveza en la arena, sino que la esconden en las cuevas de los acantilados y hasta en los basurales envueltos en costalillos que sólo ellos identifican.

"Nosotros no armamos líos, estamos aquí un rato y luego nos vamos a bailar" dicen ellas.

Ante el mismo problema el municipio de Miraflores emitió también una ordenanza que está siendo difundida en el distrito antes de ser puesta en práctica aunque ya se procede al decomiso de ciertos licores que son consumidos en áreas públicas del distrito.
Quienes se embriaguen dentro de vehículos parqueados en la vía pública deberán pagar una multa de 660 soles, mientras quienes lo hagan en parques o calles deberán cubrir una sanción de 220 soles.
Bajo la tutela de Erwin Pickling Zolezzi, presidente de la Comisión de Seguridad Comunal y serenazgo de Miraflores, las 14 zonas y 39 subzonas del distrito son resguardadas por más de 120 efectivos que recorren diariamente todos los rincones de la ciudad heroica.
Con el gobierno municipal de Fernando Andrade Carmona, los efectivos de serenazgo han realizado 19 mil intervenciones y han devuelto el orden a calles como Lima, Porta, Los Pinos y la zona del puente Villena. Sin embargo, y a pesar de las advertencias, grupos de jóvenes siguen consumiendo licor alrededor del parque Kennedy a vista y paciencia de ciertos efectivos de serenazgo.
"Estamos de acuerdo con el desarrollo natural de la juventud y sus expresiones, incluso acabamos de organizar un concurso de música rock, pero hay que canalizar gustos y diversiones. Por eso, estamos preparando eventos que congreguen jóvenes donde el licor no sea requisito indispensable", comenta Andrade, quien sostiene además que es más saludable no beber licor.

En Miraflores ya se prohibio hasta el consumo dentro del vehiculo. Multa: 660 soles.

Mientras tanto en Chorrillos, Pablo Gutiérrez libra su propia batalla. "En el caso de mi distrito no caben advertencias. Si encontramos que están bebiendo en un automóvil o en plena vía pública son detenidos inmediatamente. Y los locales que venden licor pasadas las once de la noche son clausurados o sancionados con 440 soles".
Así, y perseguidos por la sombra del orden, los jóvenes amantes de la tertulia callejera deberán conformarse con resguardarse en juergas bajo un techo o pagar una multa que es bastante mayor que una resaca.