El Alcalde ya
Duerme
en el Centro
Desde la semana pasada Alberto Andrade se ha instalado en la
antigua casona de Gildemeister.
PARA realizar una mejor gestión edilicia no hay nada mejor que vivir en el mismo corazón de su jurisdicción. Así lo ha entendido desde un comienzo el actual alcalde de Lima, y así lo está haciendo. Igual que en los albores de la Colonia, con Nicolás de Ribera El Viejo, primer alcalde de Lima, cuyo solar estaba en las inmediaciones de la Plaza de Armas, y la multitud de alcaldes que lo siguieron promediando el siglo, una tradición que se fue perdiendo con el crecimiento de la ciudad.
El alcalde Andrade inaugura su nueva casa, ubicada en la segunda cuadra del limeñísimo jirón Ucayali, precisamente hoy jueves, en horas de la tarde. Acompañado de su esposa Ana Botteri, el alcalde recibirá a la prensa para mostrarle la hermosa casona que perteneciera a la familia Gildemeister. Construida en 1855 y refaccionada hace diez años, esta casona de estilo republicano permaneció durante un año cerrada.
Es una de las casas antiguas mejor conservadas que, por su belleza y tradición, podría compararse con la Casa Goyoneche, entre otras. Tiene 20 habitaciones, en dos plantas, un gran patio con piso de mármol y con columnas de madera y amplios ventanales con rejas de hierro forjado. En la fachada destacan dos balcones de cajón con vidrio ornamentado al estilo vitral y un balcón de baranda al centro.
La casa, que tiene cinco grandes salas, ahora luce con hermosos muebles, pinturas y biombos del siglo pasado primorosamente tallados. Parte de ese mobiliario ha sido prestado por el Museo de Arte de Lima del Paseo Colón.
La familia en pleno, en el patio principal de la casa. De izquierda a derecha, Viviana, cargando a Valeria, Anita, la señora
Botteri, el alcalde, Rocío, Ursula Diez Canseco y su esposo Alberto.
El alcalde se muestra feliz en su nueva casa y su esposa Anita está fascinada. Formalmente Andrade ya vive en el Centro Histórico de la ciudad. En algunas noches, después de un arduo trabajo, ha dormido allí. El último domingo estuvo con toda la familia, que extasiados recorrían sus ambientes y corredores.
Para no pocos las declaraciones de Andrade de que viviría en el centro no pasaban de ser un mero formalismo. Pero, andando los meses, que no era broma que se iba a venir a vivir en el mismo corazón de la ciudad, donde -como reconocerán, eso sí muchos- vivir demanda una férrea convicción. Pero Andrade ha apostado por la recuperación del Centro Histórico y ese empeño él mismo, personalmente, está dando el ejemplo de que eso es factible. Sus esfuerzos por hacer más respirable la vida en la Lima Monumental están a la vista.
El alcalde, a poco de salir de su dormitorio, no precisamente llevando un kimono sino una de sus batas preferidas. Derecha, la familia balconeando, y a la derecha, Nicolás de Ribera El Viejo, primer alcalde de Lima.
Claro, falta mucho por hacer. Pero lo que no se hizo en tantos años, no puede ser flor de unos meses ni de dos y tres años. La limpieza de la ciudad es evidente que ha mejorado sustancialmente, y la implantación del serenazgo que ya está en acción ha comenzado a rendir satisfacciones. Lo mismo se puede decir en cuanto al ordenamiento del comercio informal. La erradicación de los ferreteros de Lampa, es uno de los logros que saltan a la vista. Esto, desde luego, es una parte de largo recorrido, o más propiamente el duro desafío que le espera al alcalde Andrade.
En este informe especial, que pretende recoger el trabajo de Andrade y su equipo, en sus primeros seis meses de gobierno comunal, resume en parte los esfuerzos de la Municipalidad de Lima, también de otros concejos como el del Rímac y Villa El Salvador, para hacer de Lima Metropolitana una ciudad más respirable.
Anita Botteri con la engreída de la familia.
Fácil hubiera sido para el alcalde Andrade seguir viviendo en Miraflores. Y a nadie se le hubiera ocurrido pedirle o exigirle que se venga a vivir al centro de la ciudad. El mismo lo decidió así. Y de buena guisa ahora está de vecino de un "damero" que hasta hace poco era como "la tierra de nadie". Y eso tienen que aquilatarlo debidamente tirios y troyanos.
El domingo último, que estuvo la familia en pleno en su nueva casa, pues no faltó ni su nieta Valeria, unánimemente todos sintieron que una nueva vida empezaba para ellos. Y la verdad que sí, porque vivir en el centro no será de ninguna manera como en Miraflores. Y ellos bien que lo saben. Sin embargo, cuando manda el corazón cualquier problema es superable.
Que así sea.(D.T.L.)