Club de París
¿Alguien Dijo
Guillotina?
Misión peruana inicia hoy delicada misión con acreedores privados.
El ministro de Economía Jorge Camet y el presidente del BCR Germán Suárez arribaron el martes 16 a París dispuestos a una misión imposible y por lo mismo de pronóstico reservado: conseguir en julio de 1996 lo que el propio Camet no logró conseguir tres años atrás.
La deuda externa, en los 6 años del gobierno del presidente Fujimori, se ha elevado en US$ 13,215 millones, pese a que en el mismo período se ha pagado por deuda externa la friolera de US$ 6,555 millones (Ver Cuadro). Si se suma lo pagado y lo que ha crecido la deuda en las negociaciones de Jorge Camet, se tiene como saldo de la gestión en deuda externa US$ 19,770 millones. Una suma similar al monto de la deuda que encontró.
Que a algunos afortunados proveedores también se les haya reconocido multas y moras, debilita aún más la posición de partida del ministro Camet porque es poco probable que los representantes de los países agrupados en el Club de París estén dispuestos a pasar por hijos de cura.
En las actuales circunstancias la palabra condonación puede resultar impronunciable frente a los anfitriones.
El propio embajador de Francia en el Perú, Camille Rohou, ha señalado en cuanta oportunidad ha tenido, que los acuerdos que se puedan obtener no serán mejores que los que alcanzó el propio Camet el 4 de mayo de 1993. (Gestión 17/6/96).
Su posición negociadora está debilitada.
Lo que hace más difícil la situación es que en 1993, como lo recordó Roberto Abusada, el asesor de Camet, un año después (4/4/94) el ministro y su equipo tuvieron que negociar con las rodilleras puestas y no consiguieron nada especial, como corroboró el ex negociador de la deuda, Raymundo Morales en su libro Del Aislamiento a la Reinserción.
Morales, que acompañó al ex ministro Carlos Boloña en las negociaciones del 11 de setiembre de 1991, señala que los ejemplos de Egipto y Polonia son comparables con lo que el Perú pudo haber buscado negociar en la reprogramación de deuda de 1993. Pero no se hizo. En 1993 Camet sólo consiguió los famosos Términos de Houston, que se aplican a los países de ingreso medio bajo y que permiten pagar la deuda concesional en 20 años (10 de gracia) y la deuda comercial en 15 años (8 de gracia).
El embajador Rohou precisó que inclusive las magras concesiones de los Términos de Houston corrían el peligro de no poder ser aplicadas y que de los US$ 1,819 millones que se deben a Francia sólo US$ 94 millones pueden recibir un trato concesional. Lo demás hay que pagarlo en contante y sonante.
Christian Noyer, director del tesoro francés
El director del Tesoro de Francia, Christian Noyer, que dirige la reunión del Club de París y Jerome Haas, quien oficia de secretario de la cita, quizás no dejen de recordar que la deuda de su país es la más grande de los US$ 9,638 millones al conjunto de países agrupados en este foro informal, que no es un organismo internacional ni cuenta con un aparato burocrático.
Lo que endurece más el tradicionalmente rígido codo francés, es que gran parte de la deuda la representa la compra de los aviones Mirage. La firma proveedora Marcel Dassault ya se cobró mediante un seguro del gobierno y ahora Noyer quiere sus francos de regreso.
Si bien el jueves 18 es el día central de la negociación, éstas se han iniciado desde las cinco de la tarde del día anterior.
La delegación en esta octava negociación en que interviene el Perú la completan Roberto Abusada, Eduardo Valdivia, Renzo Rossini y Gladys Choy.
La fecha de la cita es inusual, ya que luego del día nacional de Francia (14 de julio), casi toda la burocracia parisina empaca maletas rumbo al sol del Mediterráneo. Sin embargo, el apoyo del secretario del Tesoro, Lawrence Summers, resultó vital para concretar el encuentro. El jueves 18 es el día central y de no suceder nada inesperado, mañana viernes Camet y Noyer volverán al escenario de las negociaciones en el Centro de Conferencias Internacionales (a pocos metros de la embajada del Perú en la Avenida Kleber) para firmar la minuta del acta de consolidación de la deuda). La deuda del Perú a los gobiernos y a sus agencias gubernamentales asciende a US$ 9,638 millones. (Ver Tabla).
El impresionante periplo previo de Camet, que lo llevó a dar una vuelta al mundo pasando por Roma, París, Fráncfort, Londres, Washington y Tokio, fue conseguir luz verde para reestructurar la totalidad de la deuda. Se trata de graduarse según la jerga del Club de París, y no regresar nuevamente a la mesa de negociaciones. Para ello los pagos en los próximos 25 años no deberían superar los US$ 500 millones anuales.
Dos problemas enfrenta el equipo negociador: el primero es que los vencimientos de deuda contraída con posterioridad a la fecha de corte (pos cut off), no se puede reprogramar ni refinanciar. El segundo obstáculo es que en 1991 Carlos Boloña y en 1993 Jorge Camet, al patear los vencimientos hacia adelante aceptaron que el costo financiero de esta reprogramación se pague en estos años y no se pueda volver a diferir. Una sola vez capan al gato y en París igual que en cualquier rincón del mundo.