Cine-TV


Ojos de Contacto
El remate de las caras bonitas.

Por Fernando Vivas

  • Un comunicador de carácter vale diez modelitos. Bajo su ceño tal vez irregular, los pómulos salidos y la nariz seguramente tosca, el texto gana significados y aún queda tiempo para que el espectador juegue a encontrar guiños y matices. Lástima que en nuestro medio aquella sea una especie acomplejada por el racismo de los castings. Sin embargo, la industria audiovisual necesita actores de oficio para dar vida a sus ficciones y los noticieros precisan de rostros confiables y seguros de sí, semblantes con una armonía que no sólo la dé la estética de moda sino la personalidad y la experiencia.
    Otros medios llegan a cierto equilibrio entre la pinta y el talento; aquí se agrava la desproporción. La compulsión de ofrecer rostros juveniles, superpuesta al prejuicio de la cara bonita, ha hecho estragos en el periodismo televisivo. Casi ningún veterano reporta y ninguna veterana lee; la lozanía se busca por sobre cualquier otra virtud. El estamento juvenil maquilla los programas y empobrece sus contenidos. Hay ya demasiados chicos y chicas guapas intentando compensar su poca chispa y destreza con poses telegénicas y simple coquetería. Y como les cuesta resignarse a la condición de objetos por la que han sido contratados, el desajuste los empuja a la pedantería y al exhibicionismo desesperado. El síndrome de Carla Barzotti no es ajeno a otros chicos que intentan hacer méritos en los fines de semana.

    Las chicas de "Obsesión". Un medio a su medida.

    En el mundo de la ficción hay una realidad aún más cruda. Iguana Films ha llevado la desproporción al tope encontrando en sus novelas pretextos argumentales para exigir 90% de buena presencia en sus castings. Sus héroes son los "caras bonitas" y la cantera para encontrar quien los interprete son las escuelas de modelaje antes que los grupos teatrales. En la Tv de mentira descrita por "Obsesión" la compulsión del buen ver resulta más enfermiza de lo que en verdad es y afecta a sus productos vecinos: "Pisco sour" nos ha endilgado una actriz limitada como Susan León y a otros más experimentados como Leslie Stewart, Paul Martin o Julián Legaspi se les exige más pose que oficio. Cuchillo y Malú, con sus torpes pero empeñosos esfuerzos actorales, lucen entonces más desamparados y marginales de lo que en verdad son. La misma sensación amenaza a las "Tribus de la calle" pese a que el éxito de "Los de arriba y los de abajo" demostró que el público de toda condición era hincha de aquellos que, como Chamochumbi, sí llevaban el estigma de vivir en la fea Lima.
    Mientras, en las pasarelas y otros lobbys de la Tv, varios jóvenes con nariz tarrajeada, miles de horas de gimnasio, lentes y hasta ojos de contacto, esperan que caigan las cabezas de los viejos de veintitantos para que les llegue el turno anticipado. Apuesto por aquellos, feos o bonitos, que buscan, antes que la pinta, explotar el capital que han desarrollado por preparación y por oficio.


    Hierba Mala
    Carlos Bonavides

  • Como la mala hierba, Huicho no muere. El antigalán de "El premio mayor", acercándose a la recta final de la novela, ha montado una mascarada que sería intragable si hubiera que tomársela en serio. Ha decidido morirse de mentira para engañar a mujer, amantes, prole y toda la danza de lambiscones que bailan alrededor suyo mientras lo desprecian. Sólo sus amigos íntimos conocen la artimaña; cosas de hombres en este folletín esperpéntico que bajo sus humoradas esconde la más astuta y simpática reivindicación del vapuleado macho mexicano. La creación de Carlos Bonavides, con panza que desafía estética al uso, con aspecto lúdico y deportivo que hablan de su asimilación a todas las modas y moldes, le dan un no se qué de interesante a esta novela adefesiera.

    Profesor Lancaster
    Burt Lancaster

  • Fue saltimbanqui antes de que lo pille Hollywood y en un inicio su carrera parecía una prolongación del circo: Aventuras de piratas y espadachines que lo tuvieron columpiándose entre los mástiles y haciendo piruetas en las torres medievales. Pero, en dramas negros y atmosféricos, había revelado miradas y contracciones faciales propias de héroes existenciales. Con el tiempo, su rostro agarró cierto aire de viejo sabio y un gigante como Luchino Visconti quien le dio el puesto de honor en varias de sus obras maestras. No lo pierdan en "Grupo de familia" (Viernes a las 11.30 p.m. en Canal 13).


    Malú Triste
  • Cuchillo se agita y, cual gallito de pelea ciego, se hiere a sí mismo. Tiene que mantenerse con vida y además tiene que salvar a su doncella Malú de las garras del oscurantismo religioso. El director Aldo Salvini se regodea en la opresión más que en las ansias libertarias de sus chicos. Por eso su estilo es agónico y aberrante y llega a parecer monótono en su desmesura porque las actuaciones y los diálogos no le hacen juego. Su melodrama está más chapado a la antigua que las novelas vecinas: el full-contact puede tomarse por justa de caballero medieval y la troupé adolescente explotada por la harpía evoca a la zarrapastrosa banda del Fagin dickensiano. Iguana Films, a pedido del Canal 2, ha tenido que reducir los 120 capítulos originales a 60 y, aunque ello no afecta ni al ritmo ni a la calidad del producto, sí puede bajar la moral de los productores. Ojalá se mantenga en alto para acabar los 100 capítulos mínimos de "Pisco sour" y arrancar pronto la grabación de la telenovela "La noche". Mientras, Malú sufre al pie de la higuera.


    Picotazos
    "Saludos a la FAP por su aniversario... pero no se olviden de los narcoaviones".

    Gonzalo Quijandría en "Contrapunto".