Las chicas de "Obsesión". Un medio a su medida.
En el mundo de la ficción hay una realidad aún más cruda. Iguana Films ha llevado la desproporción al tope encontrando en sus novelas pretextos argumentales para exigir 90% de buena presencia en sus castings. Sus héroes son los "caras bonitas" y la cantera para encontrar quien los interprete son las escuelas de modelaje antes que los grupos teatrales. En la Tv de mentira descrita por "Obsesión" la compulsión del buen ver resulta más enfermiza de lo que en verdad es y afecta a sus productos vecinos: "Pisco sour" nos ha endilgado una actriz limitada como Susan León y a otros más experimentados como Leslie Stewart, Paul Martin o Julián Legaspi se les exige más pose que oficio. Cuchillo y Malú, con sus torpes pero empeñosos esfuerzos actorales, lucen entonces más desamparados y marginales de lo que en verdad son. La misma sensación amenaza a las "Tribus de la calle" pese a que el éxito de "Los de arriba y los de abajo" demostró que el público de toda condición era hincha de aquellos que, como Chamochumbi, sí llevaban el estigma de vivir en la fea Lima.
Mientras, en las pasarelas y otros lobbys de la Tv, varios jóvenes con nariz tarrajeada, miles de horas de gimnasio, lentes y hasta ojos de contacto, esperan que caigan las cabezas de los viejos de veintitantos para que les llegue el turno anticipado. Apuesto por aquellos, feos o bonitos, que buscan, antes que la pinta, explotar el capital que han desarrollado por preparación y por oficio.

Carlos Bonavides
Profesor Lancaster
Burt Lancaster
Gonzalo Quijandría en "Contrapunto".