Los Pasillos del Poder
Llegaría a su fin el maltrato a los inculpados en el PJ.
Manuel Rodríguez López, llamado "el amigo" por Mariano Querol, en uno de los humillantes y peligrosos traslados por los corredores del Palacio de Justicia. Esta situación está a punto de terminar con la habilitación de una sala especial en la Carceleta. El único momento en que los reos quedarían expuestos sería en el tránsito del ómnibus a la Carceleta, unos pocos metros.
Respondiendo a la demanda de varios medios de prensa, CARETAS, incluida la Comisión Ejecutiva del Poder Judicial y el presidente de la Corte Superior de Lima, Marcos Ibazeta, han habilitado una sala especial en la Carceleta del Palacio de Justicia, ubicada en el sótano, para realizar las diligencias de ciertos casos que concitan la atención de los medios de comunicación. Y que traen aparejadas correteaderas, empellones y una situación denigrante para el inculpado.
Sin embargo, el martes pasado, Gonzalo Higueras, precisamente uno de los acusados más buscados por la prensa, rindió su manifestación ante la jueza Laura Luccho del 40° Juzgado Penal en su despacho habitual. Sólo que esta vez los periodistas lo esperaban en la Carceleta. El hecho es que no se produjo la trifulca habitual.
Higueras declaró a la jueza que estaba obsesionado con el secuestro. Al final estalló en llanto.
Higueras, que estaba citado a las l0 de la mañana, salió a formar a las 6.30 a.m. al patio del penal Miguel Castro Castro, de Cantogrande. Con otros presos fue trasladado en un ómnibus del Instituto Nacional Penitenciario al Palacio de Justicia.
Allí se reunió con su abogado Ricardo Váscones. Higueras reiteró la versión que dio a la Policía, e insistió en que se encontraba arrepentido.
"Tuve una idea obsesiva sobre el secuestro. Las deudas, la situación en que me encontraba me empujaron. Pero igual me sentía consciente del grave problema en que me había metido. Porque tres días después de haberse producido el secuestro de Mariano Querol, salió publicada la nueva ley que penaliza con cadena perpetua este delito", refirió Higueras.
Con el rector de la U. Ricardo Palma hubo golpes de los matones y robos de carteristas.
"Lo conversé con Escobar, si las cosas no salían como se había planificado, teníamos que liberar a Querol. Inicialmente se pidió 350 mil dólares. Sólo nos entregaron 150 mil. Quisiera pedir disculpas a todos, quisiera que me perdonen. No puedo más, doctora" y por tercera vez Higueras se echó a llorar.
La próxima semana el abogado de Higueras pedirá al juzgado que se le realice un examen sicológico y un perfil de personalidad. Higueras, por los múltiples problemas de salud, económicos y familiares, habría tenido una alteración síquica y sufrido una patología en el sentido moral.