culturales


Tributo a la Memoria
Cuatrotablas festeja sus Bodas de Plata con tres grandes funciones de gala y un retorno a los orígenes.

Cuarteto fundador: Mario Delgado, "Chino" Chávez, Pilar Núñez y Fernando Fernández.

LA aventura teatral de Mario Delgado empezó mucho antes de fundar Cuatrotablas. Quizás desde que estaba en el colegio y más lo atraían las funciones de fin de año y los periódicos murales que las asignaturas escolares. Cuando ingresó a la universidad a estudiar Psicología, el bichito histriónico lo siguió persiguiendo, tanto que optó por matricularse en el Instituto Nacional Superior de Arte Dramático (Insad).
Si bien estaba en lo suyo, su espíritu aventurero no se conformaba con la enseñanza solemnemente académica ni la actuación acartonada que seguía el esquema del teatro isabelino tan en boga en esa época. No fue entonces disparatado que eligiera enrolarse con un par de argentinos de "El Juglar" de Córdoba que recalaron en estas tierras con un espectáculo fresco, irreverente y lúdico, que hablaba a los jóvenes desde la perspectiva de la juventud.
"Había que esclarecerse y crecer en un teatro que era capaz de cambiarte la vida", resume Mario Delgado 25 años después. Tres años estuvo dando vueltas por Latinoamérica. Trabajó duro, conoció a grandes maestros como Atahualpa del Cioppo, vio puestas experimentales en salas abarrotadas de público joven y descubrió que el teatro podía ser también un modo de vida que requería una actitud innovadora y paciente.
Al regresar al Perú tenía absolutamente claro lo que quería hacer. Y lo hizo, pese a las primeras decepciones que lo llevaron a desistir de sus colegas actores y optar por adolescentes sin estudios teatrales pero con ganas locas de hacer algo. El "Chino" Chávez con la guitarra en ristre y su uniforme plomo-rata del colegio y un puñado de voluntarios (Soledad Mujica, Ana Gorriti, Nora Curonisy, Hilda Collantes, Aurora Mendieta, Enrique Avilés, Walker Cooper, Miguel Cervantes, Rafael Morey, Douglas Tarnawiecki) formaron el elenco. "Tu país está feliz" fue la primera obra que marcó la línea por la que transitarían montajes posteriores. El éxito fue inmediato y sorpresivo. Se estrenó el 16 de setiembre de 1971 en "El Corral de Comedias" que dirigía Gaby Burneo y las funciones continuaron a sala repleta por todo el mes. De allí pasaron a la AAA, a la Alianza Francesa, al Olivar de San Isidro, a la margen izquierda del río Rímac y no pararon hasta llegar al I Festival Internacional de Teatro de Venezuela en una vorágine impresionante que los envolvió sin digestión. Cuando se formó el "Club de fans de tu país está feliz" se detuvieron a pensar que no tenían nombre, ni método, ni siquiera grupo aunque las expectativas eran inmensas.

Actores de la última generación de la Escuela Cuatrotablas en la puesta de "Oye nuevamente".

Al plantearse un segundo montaje, el bautizo se hizo perentorio. Mario Delgado no recuerda exactamente el origen del nombre, aunque seguramente confluyeron varias circunstancias. Como la necesidad de echar mano a cuatro tablas para una función en un pueblo joven o hacerse eco de una frase de Lope de Vega: "Para hacer teatro bastan cuatro tablas, un actor y una pasión".
"Oye" fue el segundo montaje y uno de los más exitosos de su trayectoria, como que lleva 5 versiones. Con él, realizaron una gira por Europa y la revista cubana Casa de las Américas les dedicó un número entero. Después de esta experiencia, entraron a una etapa hermética, simbólica e intelectual que plasmaron en "El sol bajo las patas de los caballos".

Pilar Núñez en uno de los montajes experimentales en los primeros años de la década pasada.

En 1975 vieron la necesidad de crear una escuela que sistematizara sus experiencias y profundizara el estudio de los maestros: Grotowski, Brecht y Shakespeare. Empezó el laboratorio y las muestras que siguieron fueron dando el derrotero de esa búsqueda primero y de la consolidación de un estilo más tarde.
Veinticinco años después, Cuatrotablas celebra el acontecimiento con tres funciones de gala en el Teatro Peruano Japonés, tres elencos de actores y tres homenajes. El primero es "Tributo a los '70", esto es, un viaje a través de la utopía socialista y el sueño hippie con la banda de rock de Alberto "Chino" Chávez y la puesta de "Oye nuevamente" (28 de agosto a las 8 p.m.). El segundo homenaje es a las "Raíces", siempre con rock en fusión con el estreno de "Las tres Marías" (25 de setiembre), y el tercer tributo es a "Los clásicos", un encuentro entre "Prometeo" de Esquilo y una ópera rock de fin de siglo (30 de octubre).
Cuatrotablas regresa a los orígenes con un sólido y coherente camino recorrido. Alegrémonos con ellos. (María Elena Cornejo).


EXPOSICIONES


Piura en Fotos
Cien años en la historia de la norteña ciudad.

Lobitos en fotografía de Montero. Abajo, Eduardo Reusche Castro, foto Moral fechada el 1 de enero de 1902.

JAIME León Olavarría es un fotógrafo piurano que desde hace buen tiempo viene husmeando en tiendas de anticuarios y colecciones fotográficas particulares para detectar imágenes singulares del Perú contemporáneo. Su interés, obviamente, se centró en la costa norte del país y específicamente en su natal Piura, recolectando varias centenas de fotografías que van desde 1860 hasta nuestros días.

Después de un riguroso proceso de selección, eligió 200 imágenes que ahora expone en la Galería del Centro Cultural de la Católica (tercer piso) y que permanecerán a la vista del público durante un mes.
León Olavarría curador de la muestra y expositor él mismo, ha clasificado todo este material, identificando tanto al autor de la foto como al personaje retratado y el lugar de los hechos.
Hay fotografías de Eliot, Mauriet Brookses, Smorthawaite, Disderi, Richarson, Courret, Maunoury, Pease, C.D.Falla, Moral, Fotografía Minera y Americana. También de los piuranos Palma Coronado, Pedro y Luis Montero y Calixto Pozo.


Mal Menor

Por Jaime Bedoya

Elvis Vive

UNA anciana de Baltimore falleció de la impresión el mes pasado. Visitaba un museo y distinguió la cara de Elvis en un sarcófago romano del siglo 3. La autopsia determinó cólico nefrítico, la difunta no conocía la eliminación de líquidos desde hacía cinco noches, pero el sentimiento familiar se inclinó mayoritariamente hacia el impacto del rock and roll. Más aún teniendo en cuenta que apenas 48 horas antes otro avistamiento de Elvis, esta vez como acomodador de cine de una pequeña sala en Montevideo, había sido reportado en los cables como causante del parto prematuro de una espectadora soltera y sin compromiso, ahora delatada en sus pasiones. Ambas manifestaciones, sin embargo, entraban en total contradicción con situaciones simultáneas, pues al mismo tiempo que su rostro aparecía en el mármol funerario romano, una nube con su forma bailaba Heartbreak Hotel ante 322 testigos que observaban el despejado cielo paquistaní; y al mismo momento que supuestamente Elvis acomodaba gente en una película de artes marciales, también era visto degustando un yogur de ciruelas en un restaurante vegetariano de Vstersund, Suiza, acompañado de un viejo pastor alemán. Luego ambos intercambiaron algunas palabras y subieron a un brillante platillo volador para desaparecer con rumbo al polo norte.
Si estas historias son ciertas, entonces el hombre que vive en Jesús María diciendo que es Elvis no es sino un impostor. Un notable impostor, en todo caso.
Tiene acento, vasto abdomen y largas patillas. Usa gafas de sol y un gorrito grasoso de Castrol que nadie le ha visto sacarse de la cabeza, de donde asoman varias canas color cucaracha, como de pelo alguna vez teñido. Le han visto comer hasta cuatro sánguches seguidos de pollo con mayonesa en un quiosco a la puerta del mercado, y se cuida de no entablar conversaciones demasiado largas. Los pocos que le han escuchado hablar refieren de anécdotas sobre "esos días", en las que apenas una sutil nostalgia yanqui aparece, inmediatamente sobreviene feroz paranoia en la que incluye, anacrónicamente, a la PIP (?). No se le conoce vida social, familiar, ni la posesión de televisor o radio, a pesar de lo cual tararea permanentemente, aun cuando come. El grueso de las sospechas de su identidad se centra justamente en la comida. Todas las tardes come choros a solas en el viejo bar Toni, cerca de donde vive, y dice que sí, que él es Elvis, cada vez que precisa una nueva porción. El domingo pasado en el Toni mostró ligero interés y extraña locuacidad acerca de las carreras en el hipódromo, aunque se estima que evitaba le recordasen los tres meses que lleva comiendo fiado.


El Perú colonial

Historiador británico Johm Hemming en conferencia magistral.

EN setiembre de 1513, un puñado de cansados exploradores españoles atravesó las selvas de Panamá y descubrió un océano: la Mar del Sur u Océano Pacífico. Seis años más tarde ya habían establecido un poblado en ese lado de Panamá de donde partirían las expediciones que acrecentarían el dominio español a un territorio más vasto y rico que el de aquellas tierras tropicales. En 1529, el Rey otorga a Francisco Pizarro su permiso para conquistar el Perú, un reino casi mítico en el que ningún europeo había estado. Cien años después, en ese mismo Perú, las dos culturas se hallaban ya entremezcladas en una unión difícil y no exenta de desequilibrios aunque no por eso menos permanente. Europa estaba aquí para quedarse.

El historiador John Hemming el martes 20 en el Británico.

En 1970 el inglés John Hemming escribió un libro sobre esa época crucial de nuestra historia. No era el primer autor de habla inglesa en ocuparse del período de la conquista y él mismo reconoce en su prefacio la influencia seminal de William Prescott, el abogado invidente de Boston cuyo libro es probablemente el más conocido sobre el tema fuera del Perú. Hemming dice que escribió La conquista de los Incas para "satisfacer su curiosidad personal", pero al hacerlo logró una obra que es al mismo tiempo rigurosa en su acercamiento a las fuentes y amena en su lectura. La última edición es de 1993 y su bibliografía, de por sí amplia en la primera edición, incorpora nuevas lecturas que lo convierten en un libro sumamente actualizado.
John Hemming ha viajado por casi todo el Perú. Es autor de doce libros y casi un centenar de documentos y artículos, todos ellos sobre Sudamérica.
Con motivo de su visita al Perú, el Consejo Británico ha organizado una conferencia magistral que se llevará a cabo el martes 20 a las 19.30 horas en el Centro Cultural de la Asociación Peruano- Británica (Bellavista 527, Miraflores), así como una exposición de arte y objetos titulada "El Perú de la Conquista", cuyas piezas provienen del Museo Nacional de Arqueología e Historia, Museo de Arte, Colección Liébana, Museo del Real Felipe, Museo Amano, Museo del BCR y colecciones particulares (del 12 al 30 de agosto). Ingreso libre. (J.S.)