El Triángulo de las Dudas
Si el nuevo mandatario Abdalá Bucaram no ha sido explícito, ¿qué buscaron Estados Unidos y Argentina al venir a Lima?
Las movidas en Washington, Buenos Aires, Quito y Lima han dado la impresión que había nuevos elementos para augurar un arreglo inminente en la cuestión peruano-ecuatoriana. Han sido señales que sin embargo hay que tomar con pinzas. La administración Clinton quiere ceñirse la corona de la paz. Abdalá Bucaram se presenta amigable pero con vaguedad que reserva sorpresas. Buenos Aires cree que lo de la venta de armas puede quedar en el olvido judicial. Torre Tagle previene que no está para ilusiones ni ruedas de molinos.
Paso de polka y tango de presidentes Carlos Menem y Alberto Fujimori. Amigos distantes mientras no haya resultados judiciales.
Presidente Abdalá Bucaram: tumultuosas ceremonias en el Congreso y en el Hotel, un populismo de viejos tiempos, un discurso de 80 páginas. Derecha: La visita relámpago de la asesora Nancy Soderberg, junto con el General Wesley Clark y Luigi Einaudi, fue un sondeo que pareció un apremio.
"Agradezco a Dios, a mi familia, a los pobres del Ecuador y... a la demás gente".
Con esta frase desconcertante cerró el presidente Abdalá Bucaram su discurso de asunción del mando el pasado diez de agosto.
Fue una pieza oratoria larga, deslavazada, interrumpida por aplausos y gritos de las galerías, con sorprendidas delegaciones extranjeras que no alcanzaban a comprender el batiburrillo político y una teatralidad poco protocolar.
El nuevo gobierno se instaló suscitando de inmediato encontradas reacciones internas. Bucaram ha continuado con un populismo que no mide las palabras, ha entronizado un sólido equipo de amigos en el Gabinete y ha lanzado señales de política económica que no se sabe hacia dónde conducirán a Ecuador.
Habló poco de política exterior y las referencias al Perú tuvieron dos niveles: remarcó que el Perú, como Argentina y Colombia, ha aplicado una línea económica positiva, que quizá sea la que emprenda también el país del Guayas. Luego, evitó referencias agresivas en lo referente al diferendo limítrofe, tampoco mencionó el proceso de negociación, constriñéndose a pedir paz, sustitución de gastos militares por libros y escuelas.
Sin embargo, Bucaram había despertado expectativas en algunas cancillerías. En su visita a Nueva York, una vez electo, convenció al Departamento de Estado norteamericano que estaba particularmente dispuesto a negociar con el Perú. Tanto así, que Luigi Einaudi, el embajador encargado de las negociaciones Perú-Ecuador, aconsejó una rápida acción que simultáneamente llevara a dos importantes consejeros presidenciales de Seguridad -Anthony Lake y Nancy Soderberg- a Quito y Lima con una misiva del Presidente Bill Clinton urgiendo a que se aceleren los pasos de las negociaciones.
La delegación norteamericana en Lima estuvo compuesta de tres personalidades: la consejera Soderberg, el general Wesley Clark, Comandante en Jefe del Comando Sur con sede en Panamá, y el embajador Einaudi.
La delegación peruana a la trasmisión de mando de Ecuador estuvo presidida por el Primer Ministro Alberto Pandolfi. Cordialidad, cortesía, una entrevista breve y protocolar con el nuevo mandatario. Abajo, saludo de cocinero chino que preparó el banquete para Carlos Menem y Fujimori.
En algunos medios se creyó que incluso portaban una fórmula nueva, de la que se viene hablando insistentemente. Para la administración Clinton es particularmente interesante poder anunciar en el desarrollo de la campaña electoral interna que Estados Unidos ha contribuido a despejar el camino y lograr una paz duradera en América del Sur, superando la larga controversia peruano-ecuatoriana. Pero su percepción del tema es, pese a todo, genérica y por lo mismo no tiene un plan específico bajo la manga. No le ha sido fácil en el pasado comprender que el Tratado de Río de Janeiro es un instrumento jurídico que tiene la peculiaridad de comprometer en el tema a varias cancillerías, además de los dos países en pugna, y que no basta proponer pragmatismo y celeridad saltándose una maciza armazón diplomática que dura décadas y tiene ritmo peculiar, con marchas y contramarchas. Ahora, Washington parece estar mucho más claro en que la trama gira en torno del Tratado de 1942, del cual es difícil salirse, y que el acuerdo de Itamaraty ha abierto un camino pero que Ecuador no quiere recorrer con velocidad porque el contraste entre sus impases y los que el Perú propone salta a la vista. Es desproporcionada la veleidad amazónica, que no se deriva en ningún caso del tratado y menos de la objeción sobre el divortium aquarum del Zamora-Santiago.
En concreto, Estados Unidos ha planteado que hay que definir los procedimientos lo más pronto posible (reunión de Santiago de Chile) para arribar antes de fin de año a la discusión en Brasilia sobre los impases subsistentes.
El Perú ha respondido que por parte de Torre Tagle no hay inconveniente para que la cita de Santiago se realice si es posible en setiembre. La pelota está en cancha ecuatoriana. Bucaram y Galo Leoro son los que tienen que definirse.
Arriba, General Frank Vargas Pazos, ministro del Interior: un aviso no muy democrático. A la derecha,mapa con principales vías terrestres del Ecuador. Si, en efecto, se tratara de utilizar las rutas fluviales más importantes, por donde se envíe el petróleo ecuatoriano, lo lógico es que la zona del Putumayo tuviera un mayor desarrollo carretero. Sin embargo, la red caminera más importante se amplía en los alrededores de la Cordillera del Cóndor y el Yaupi-Santiago, donde la conexión con ríos navegables al Marañón y el Amazonas se encuentran con la insalvable dificultad del Pongo de Manseriche.
La intervención argentina, también apremiada, tiene con todo menos significación que las fintas norteamericanas. El Presidente Carlos Menem necesitaba a todas luces dar la idea a sus conciudadanos que el enfriamiento peruano había terminado, que el asunto de las armas quedaba en el terreno judicial y que el Perú con ello se daba por satisfecho. El Perú no ha querido dramatizar sobre el punto. Incluso Javier Pérez de Cuéllar ha señalado que ésa es la mejor vía para no enturbiar relaciones de larga y entrañable data.
Pero eso no significa que la perturbación por la venta de armas a Ecuador se haya restañado ni que la credibilidad respecto a la condición de garante del país del Plata esté incólume. Nadie pide que se solicite perdón, pero los culpables tienen que existir -en el plano político y en el judicial. A partir de entonces, recién, las aguas volverán a su nivel. Ese mensaje lo planteó el Presidente Alberto Fujimori prístinamente. Las satisfacciones, en suma, están todavía por llegar.
Luigi Einaudi: ¿Cómo aprovechar la coyuntura del gobierno flamante del Ecuador para darle a Bill Clinton la oportunidad de presentarse como el propiciador de la paz en el continente sudamericano?
El arribo de Bucaram equivale en el tema de las relaciones Perú-Ecuador a refrescar un ambiente demasiado enrarecido. Nada ha cambiado en el fondo. Lo previsible es que el nuevo mandatario se tome su tiempo. Es probable que incluso la ratificación del canciller Galo Leoro sea sólo una estrategia para ganar tiempo. No exponer demasiado su propia percepción del tema, ver si da resultado el trabajo realizado por Leoro que, si falla en Brasilia, al fin y al cabo fue obra de la anterior administración. Quien puede ir percibiendo que su papel ahora ya no es tan cómodo ni promisorio es el propio canciller Leoro, una pieza que en Quito se comenta puede durar sólo hasta diciembre.
Tampoco está claro cómo se manejará con los militares el nuevo mandatario. Ha nombrado a Francisco Moncayo en el Comando Conjunto, pero los comandantes generales de las tres armas, en especial el del Ejército, César Durand Abad, y el ministro de Defensa, serían de un pensamiento distinto al de Moncayo. Además, a las FF.AA. les está pidiendo acciones cívicas -combatir la delincuencia interna, tareas sociales -combatir el contrabando y el control de las aduanas- y disminuir las presiones armamentista. El nombramiento del ex general golpista Frank Vargas no sólo es una virtual amenaza para su consuetudinario rival el ex mandatario León Febres Cordero, sino también la reencarnación de otros liderazgos castrenses.
¿Se encontrarán los primeros días de setiembre Bucaram y Fujimori en Cochabamba? El Perú ha mostrado su plena disposición, siempre y cuando Quito defina si quiere ir a Santiago a dilucidar los procedimientos para continuar el proceso de Itamaraty. Hablar sobre algo concreto.