Dos Semanas y Una Fiesta Loca
Abdalá Bucaram se muestra satisfecho con los primeros logros económicos de su administración y anuncia que vendrán muchos Cavallo.
" No hay tiempo que perder. Cuanto más rápido, lograremos acabar con la corrupción". Con estas palabras, Abdalá Bucaram, el nuevo mandatario ecuatoriano, insta a sus colaboradores a actuar sin vacilaciones.
Desde el pasado 10 de agosto, el inesperado estilo Bucaram se apodera de Ecuador y se trasmite como un virus.
El ministro de Gobierno, general Frank Vargas Pazos -de talante tan impulsivo como su jefe el guayaquileño de origen libanés- saca a las 4 de la mañana su escritorio a la calle para recibir a los que quieran denunciar algún abuso de las fuerzas policiales o de la administración. Hará lo mismo una vez por semana.
El propio Bucaram sostiene semanalmente una cita pública con quienes quieran quejarse de algún aspecto de la administración del país del Guayas.
La política de puertas abiertas es un signo destinado más a la publicidad pero que impresiona ean un país en el que el libre arbitrio gubernamental ha sido una característica.
El empresariado, reticente luego del discurso de asunción del mando -cargado de referencias populistas-, ha sido receptivo a los rápidos pasos dados por la administración económica, al mando del titular de Finanzas, Pablo Concha, y de Alvaro Novoa, presidente de la Junta Monetaria y destacado empresario .
La apelación a Domingo Cavallo, amigo de Noboa, el hombre que reconstruyó la economía argentina y que hace menos de un mes se divorció de Carlos Menem, ha causado buena impresión. Cavallo es, efectivamente, una personalidad con excelentes contactos internacionales y puede ser una carta que refuerce las negociaciones ecuatorianas para el refinanciamiento de la deuda externa ecuatoriana (una de las llaves del nuevo programa económico).
Bucaram ha apelado a Domingo Cavallo, último ministro de Economía de Argentina, y las primeras medidas han significado la baja de las tasas de interés crediticio y del precio del dólar. Desde la perspectiva peruana, sin embargo, la presencia de Cavallo en Ecuador no hace sino confirmar las relaciones estrechas que existieron entre ambos países durante el conflicto del Cenepa.
Como es obvio, la crítica a la presencia de Cavallo en el horizonte ecuatoriano es que las circunstancias del país del norte son bastante diferentes que las de Argentina, pero las expectativas de acercamiento al Mercosur, por ejemplo, le dan un rol interesante.
Bucaram ha explicado que "(los ecuatorianos) tienen que acostumbrarse a Cavallo y a algunos otros Cavallo que vengan por acá". Se propone, en efecto, llamar a economistas latinoamericanos e internacionales en auxilio de la amplia panoplia económica que se propone llevar adelante.
Desde la perspectiva peruana, la presencia relevante de Cavallo en Ecuador no hace sino confirmar las relaciones estrechas que existieron entre algunas figuras de la administración Menem y el Ecuador de Sixto Durán Ballén, antes y después del conflicto del Cenepa y que desembocaron, nada menos, que en la venta de armas al norte, cuando Argentina renovaba sus tareas de país garante de la recta aplicación del Protocolo de Río de Janeiro.
Otras acciones económicas bien recibidas han sido la baja de las tasas de interés crediticio (de 70 al 54%) y del precio del dólar.
La lucha contra el contrabando también ha sido lanzada con presteza. En un operativo sorpresa, se encontraron irregularidades en la aduana de Guayaquil, se canceló los contratos de operaciones con las agencias internacionales de supervisión aduanera y se han constituido comités empresariales-castrenses, conforme ya lo había anunciado Bucaram para terminar con las pesadas pérdidas del fisco por contrabando (se habla de que el contrabando permite la fuga de 900 millones de dólares en pagos tributarios).
Pero, claro, el color local no puede faltar. Bucaram salió relativamente bien librado del escándalo protagonizado por su hermano Santiago, quien celebró su 43 onomástico en el severo recinto del Salón de Presidentes del Congreso Nacional, con licor a raudales, cariñosas vedettes y cuatro bulliciosos conjuntos musicales.
Simplemente, pidió sus "más sentidas disculpas al pueblo ecuatoriano por una serie de errores que están cometiendo mis funcionarios y aspiro a que no vuelvan a ocurrir". Anunció que quienes propiciaron la fiesta serán sancionados. No ha sido festiva con todo la reacción de la prensa ecuatoriana a los intentos de poner orden en los pasillos de Palacio y de registrar a los hombres de prensa que cubren esa fuente. Bucaram no quiere que se reediten las tropicales escenas de asedio a todo aquel que visita Carondelet (así se denomina el Palacio de Gobierno).
Como lo ha dicho en diversos tonos, Abdalá Bucaram, "el loquito" parece no dispuesto a arriar banderas en el cumplimiento de su promesa: "A Ecuador o lo compongo o... lo compongo, así pataleen las oligarquías nacionales".