Acusación
La Denuncia
de Vaticano
Antecedentes y bemoles.
El martes pasado Vaticano reveló a su abogado que el ex oficial Capulina lo visitó en su celda.
Interés periodístico y super secreto Vladimiro Montesinos.
El Silencio de Vladimiro
Pocas veces una denuncia contra el asesor presidencial y hombre fuerte del SIN, Vladimiro Montesinos, ha tenido un impacto tan violento como la que formuló Demetrio Chávez el viernes pasado. Y pocas veces se ha visto a tantos personajes del gobierno agolparse tan rápidamente en los medios de comunicación para defender a alguien. El tribunal que juzga a Vaticano está por concluir el proceso, pero puede recomendar que se investigue o abra instrucción contra Montesinos. ¿Lo hará?
A eso de la 1.15 del viernes 16, el capitán de navío Oscar Navarro Valdivia informó a través de un celular a la Dirección de Inteligencia Naval acerca de las explosivas declaraciones de Demetrio Chávez Peñaherrera, Vaticano, involucrando a Vladimiro Montesinos. De inmediato la noticia fue retrasmitida al interesado, en el SIN.
A la 1.30 Montesinos pidió el video que la Marina graba en las audiencias de Vaticano y un informe completo de todas las visitas que había recibido Chávez Peñaherrera en los últimos meses. A continuación ordenó a personal del SIN confeccionar una ficha con el historial del abogado de Vaticano, José Castro Mora, que a partir de ese momento empezaría a ser vigilado.
Seguidamente llamó al presidente Alberto Fujimori para informarle que "se había montado un complot contra el gobierno". El comandante general del Ejército, Nicolás Hermoza Ríos, la fiscal de la Nación, Blanca Nélida Colán, el ministro del Interior, Juan Briones Dávila, el director de la Policía Nacional, Ketín Vidal, el congresista Daniel Espichán, fueron algunos de los que recibieron perentorias llamadas de Montesinos esa tarde.
Presidente Alberto Fujimori y fila india: defendió al SIN e indirectamente a Montesinos.
El sábado en la mañana Nélida Colán suspendió una reunión con fiscales y se dirigió rauda al SIN, donde conversó, o mejor dicho, escuchó al hombre fuerte del Servicio de Inteligencia.
Las reuniones se sucedieron frenéticamente todo el día. Congresistas, militares, policías desfilaron por el SIN, escucharon los argumentos de Montesinos y establecieron lo que sería la línea de defensa.
CAPULINA Y VATICANO
En la audiencia del martes pasado, Vaticano se mostró menos sereno que el día que hizo su sensacional acusación. Esta vez no se le permitió siquiera reunirse con su abogado antes de empezar la sesión. A la mitad de la misma, luego de que el increible fiscal Lidio Martico rena decidió no preguntar porque ya había recibido el documento del SIN, los nervios del reo estallaron y demandó otra vez hablar con su abogado.
El tribunal le concedió unos minutos. "Sáqueme de este lugar, no resisto más, ya no quiero declarar. Ayer vino "Capulina, estuvo por mi celda. Me siento mal....", le dijo Chávez al abogado Castro Mora.
Aeropuerto de Campanilla, dominado por Vaticano. Casa de Franco de la Cuba: lo acusan de ser Capulina.
Capulina es el seudónimo atribuido a Rafael Franco de la Cuba -aunque él lo niega-, que era capitán del Ejército cuando Vaticano operaba en Campanilla. Franco de la Cuba usaba el nombre de Róger y fue jefe de la base de Punta Arenas, vecina de Campanilla. En octubre de 1995 Franco de la Cuba fue dado de baja.
Según Vaticano, quien recogía los 50,000 dólares mensuales era el papá de Capulina, un coronel retirado. El padre de Franco de la Cuba, Enrique Franco Mendieta, es un general retirado de la Policía. El también niega todas las acusaciones.
Inexplicable negativa a dar la cara.
Sea quien sea el oficial del Ejército apodado Capulina, si es que se le permitió ingresar a la Base Naval en un intento de amedrentar a Vaticano, habría una grave responsabilidad en los custodios del delincuente, porque a Chávez Peñaherrera se le mantiene en un severo régimen de aislamiento, impidiendo incluso que hable con su abogado.
El mismo martes 20, cuando Castro Mora reclamó al presidente del tribunal Carlos Flores Vega la necesidad de hablar con su patrocinado aunque sea un minuto antes de la audiencia, el pedido le fue denegado.
Fiscales Nélida Colán y Lizardo Suarez luego de parcializadas declaraciones.
En esa sesión el fiscal debería interrogar a Vaticano. Pero Lidio Marticorena dijo que "recibido el documento del Servicio de Inteligencia Nacional, me inhibo de preguntar", dejando turulatos a los periodistas y público que atestaban la sala. Todos esperaban sino un incisivo interrogatorio, por lo menos la formulación de algunas preguntas que permitiesen conocer nuevos detalles sobre el asunto. El presidente del Tribunal tuvo que llamar al orden a los presentes, porque se escucharon varias exclamaciones de protesta y un murmullo desaprobatorio.
Pero todo estaba dicho. El fiscal que, según Nélida Colán, recibió el domingo a las 8 de la mañana un oficio de sus superiores acompañando la carta del SIN, no hizo más que imitar la conducta de su jefa, que el domingo pasado, en la Revista Dominical de Canal 4, desautorizó a Vaticano y exculpó a Montesinos.
Marticorena, como todos los magistrados del país, está sometido nuevamente a una evaluación, de la que dependerá su permanencia en el cargo.
Por su parte el Procurador del Estado tampoco quiso interrogar.
DOCUMENTO INCIERTO
Si le creemos al fiscal Marticorena, el documento del SIN debe ser apabullante, pues le resolvió todas las dudas, al punto que ya no fue necesario interrogar a Vaticano.
La carta, firmada por el jefe nominal del SIN Julio Salazar Monroe, protesta por la "calumnia" del delincuente Demetrio Chávez, que mancilla la honorabilidad y profesionalismo del doctor Vladimiro Montesinos, que se sacrifica por los altos intereses nacionales.
Resolución 012 de la Fiscalía de la Nación, del 13 de enero de 1994, nombrando a Lizardo Suárez, fiscal ad-hoc para el caso Vaticano, apenas conocida su detención en Cali, Colombia, el día anterior. ¿Por qué la Colán y el mismo Suárez dijeron que trabajaban en el caso con el SIN desde 1993? ¿Era un fiscal informal que actuaba sin nombramiento?
También se informa que desde l991 en el SIN se creó un grupo antinarcóticos y que en l992 ya se conocía a los integrantes, cómplices y lugares donde operaba Demetrio Chávez Peñaherrera, que éste ya se encontraba requisitoriado y que parte de su banda había sido detenida en Trujillo, Iquitos y Lima.
El domingo, en un programa de TV, Nélida Colán y el fiscal Lizardo Suárez sostuvieron que el SIN estaba tras la pista de Vaticano desde 1993, y que pidieron un magistrado para evitar que el procedimiento se viciara. Colán designó a Suárez.
El mismo domingo, en Canal 2, se presentaron dos generales y un coronel de la Policía que sostuvieron también que el SIN seguía los pasos a Vaticano desde 1991.
No hay nada que confirme estas versiones, salvo las declaraciones de los propios funcionarios. Hay algunos hechos que permiten ponerlas en duda.
Fiscal Lidio Marticorena: no quiso hacer preguntas.
Si estaba requisitoriado y perseguido como dice el SIN ¿cómo lo dejaron ir?
¿NO LO HABIA DICHO?
Varios de los funcionarios y congresistas que han salido a defender a Montesinos se preguntan por qué Vaticano no lo dijo antes. En realidad sí lo dijo, pero solamente ante los policías y militares que lo custodiaban, que luego lo obligaron a cambiar su declaración, según Chávez Peñaherrera.
Carmen Delgado, colaboradora de la DEA, dice que hubo una comida en el Club Loreto (derecha) en honor a Vaticano. Asistieron generales.
Además, no hay que olvidar que desde que llegó expulsado de Colombia, Vaticano estuvo en manos de policías y militares, virtualmente incomunicado, hasta que empezó el actual proceso. En esos dos años se le permitieron escasísimas comunicaciones con el exterior.
El Tribunal: Janet Tello, Carlos Flores Vega y Rodrigo Díaz, grave responsabilidad.
¿INVESTIGACION?
Cuando el fiscal Lidio Marticorena, siguiendo la línea de su jefa, Nélida Colán, se dio por satisfecho con la carta del SIN y se negó a preguntar, Vaticano desconcertado exclamó "¿y para qué estoy aquí, a quién voy a responder?". El Presidente de la Sala le manifestó que contestara a los abogados.
Heriberto Benítez, defensor del general EP Jaime Ríos Araico interrogó:
-¿Usted se ratifica en la denuncia que hizo en la audiencia pasada?
-Sí, me ratifico en mis declaraciones anteriores, respondió.
Luego preguntó su abogado Castro.
-¿Recuerda alguna caracteristica del inmueble de San Borja donde vio a Montesinos, alguna calle colindante?
-La dirección no me acuerdo. Pero sí me ubico, está en San Borja norte.
-¿Usted podría llegar a esa casa?
-Claro, sí puedo llegar.
-¿Hasta qué fecha pago 50 mil dólares a Vladimiro Montesinos?
-Fue durante un año. Desde julio de l991 hasta agosto del 92.
-¿Los que estuvieron en Campanilla, eran del SIN y siempre eran los mismos que iban a cobrar?
-Sí siempre eran los mismos.
Vaticano, pues, sostiene que puede identificar el lugar donde Montesinos acudió a recoger un pago de 50,000 dólares. ¿Lo llevarán para que lo reconozca?
NO LO CONOZCO
Según Vaticano, el acudió a la cita con Montesinos con uno de sus cómplices, Abel Seijas, de quien se dice era el contador de la organización. El martes pasado se leyó en la Sala una carta de Abel Seijas quien negó haberlo acompañado para pagar 50 mil dolares a Vladimiro Montesinos.
Seijas estuvo en la Sala, pero no quiso declarar oralmente. Sólo que se lea su carta. Ya la hermana de Vaticano, Betsabé Chávez había adelantado que Seijas, preso en Cantogrande, negaría todo "Hoy (sábado), durante la tarde fui al penal a visitar a Abel Seijas. El me ha dicho que sabe de este asunto pero que ha recibido amenazas de muerte y que si le preguntan algo no va a decir absolutamente nada. `Si es necesario voy a negarlo todo porque yo no quiero morirme en este penal y porque tengo la posibilidad de salir', me dijo."
Las acusaciones de Vaticano no pueden ser tomadas como ciertas por el solo hecho que las diga. Tienen, además, varias imprecisiones y algunas contradicciones. Sin embargo, tampoco pueden ser desechadas sin una investigación.
Hay demasiados hechos que levantaron sospechas desde un principio, como la absurda acusación de "traición a la patria" que se hizo a Vaticano y que fue interpretada, desde ese momento, como una maniobra para silenciar a Chávez e impedir que delate a sus protectores.
Como han reclamado congresistas, abogados y ciudadanos, el Poder Judicial y el parlamento deberían investigar las graves acusaciones al asesor presidenfcial.