Dieta con Plumas


Dieta con Plumas
"Sopa de Cóndor": estrategia deportiva celosamente "preparada" por nuestra selección.

Escribe R OSA VALLEJOS
Fotos FRANCISCO RODRIGUEZ

Este domingo primero de setiembre, nuestra selección se juega el todo por el todo a 3 600 m.s.n.m. A esa altura se manifestarán ciertos transtornos en la respiración y en el rendimiento físico de nuestros jugadores. Por eso, para mitigar estos síntomas y lograr el triunfo, nuestra escuadra se sometió a las bondades de una nueva estrategia conocida como: "Sopa de Cóndor". Aquí la receta.

Arriba, Paulina Charún, cocinera del seleccionado nacional preparando no "sopa de cóndor", sino más bien revitalizante carapulcra. Abajo, listos para el cotejo: Roberto Palacios, Julinho y Paolo Maldonado.

ALGUNOS pensaron en una nutritiva sopa rebosante de tubérculos y generosas presas, donde la única salvedad fuera que al levantar el cucharón se encontrara en vez de la siempre apetitosa carne de gallina, una picuda y aguileña cabeza de cóndor, el señor de las alturas.
Tal original aporte energético que en realidad no tiene mucho de culinario nació tras las declaraciones de Jorge Alva, doctor de "Universitario de Deportes" luego del partido que sostuviera su equipo frente al "Unión Minas" en Cerro de Pasco.
Para los entendidos, el hecho de que José Carranza tuviera que ser retirado de la cancha de juego para recibir oxígeno representó sólo un indicio de que la altura -frente a Bolivia- sería el más terrible rival a ser superado. Patear una pelota nada menos que a 3 600 m.s.n.m.
"Aquí uno de los síntomas es la hiperventilación que podría conllevar a una hipoxia y alcalosis respiratoria, conocidas como el mal de altura o soroche", explica Ramón Aparicio, médico del seleccionado nacional.
"Sin embargo, ellos ya saben lo que se siente en Cerro de Pasco donde jugar es un verdadero crimen", añade.

Ensayando respiración de altura, Jorge Alva, intempestivo padre de la famosa sopa.

"Esto conlleva una serie de síntomas que repercuten en diferentes sistemas. En el nervioso, produce dolor de cabeza, mareos, náuseas y descoordinación motora. En el sistema cardiorrespiratorio, aumenta la frecuencia cardíaca del pulso y la cantidad de respiraciones por minuto, mientras que el proceso digestivo se torna lento, por lo que la dieta es sumamente importante", señala el galeno.
Estos transtornos provocarían también la pérdida de concentración en nuestros futbolistas, así como la descoordinación en los pases, en el bote de la pelota y en la consiguiente anotación de goles. Para aminorar estos malestares, técnicos y médicos de nuestro seleccionado decidieron por un proceso de adaptación a la altura.
"Una de las pruebas más importante es la de hemoglobina F que generalmente se presenta en gente de raza negra, pues según se dice ellos estarían en desventaja de jugar en zonas de gran altura. Sin embargo, ninguno de los integrantes de la selección presenta anomalías", indica Aparicio quien jugó como mediocampista en el "Atlético Chalaco" allá por los años '70.
Así, la receta de la "Sopa de Cóndor" que involuntariamente fue materializada por el doctor Jorge Alva podría resumirse en los siguientes ingredientes:
l. Buena preparación física para tolerar los efectos producidos por la altura.
2. Régimen dietético en base a hidratos de carbono (dieta hipercalórica: azúcares, harina) que sustituya la falta de oxígeno con la energía proveniente de estos hidratos.
3. Tener una buena cantidad de hemoglobina.
4. Mantener un conveniente estado anímico y psicológico que ayude a aminorar los síntomas ocasionados por el "mal de altura".
Para Alva, una de las mayores ventajas de nuestros futbolistas -a diferencia del resto de países sudamericanos- es que son los únicos que pueden jugar en pisos altitudinales que van indistintamente desde los 3 416 metros sobre el nivel del mar (Cuzco) hasta los 4 200 (Cerro de Pasco) . Ojalá lo recuerden el día del partido.