Dieta con Plumas
"Sopa de Cóndor": estrategia deportiva celosamente "preparada" por nuestra selección.
Arriba, Paulina Charún, cocinera del seleccionado nacional preparando no "sopa de cóndor", sino más bien revitalizante carapulcra. Abajo, listos para el cotejo: Roberto Palacios, Julinho y Paolo Maldonado.
ALGUNOS pensaron en una nutritiva sopa rebosante de tubérculos y generosas presas, donde la única salvedad fuera que al levantar el cucharón se encontrara en vez de la siempre apetitosa carne de gallina, una picuda y aguileña cabeza de cóndor, el señor de las alturas.
Ensayando respiración de altura, Jorge Alva, intempestivo padre de la famosa sopa.
"Esto conlleva una serie de síntomas que repercuten en diferentes sistemas. En el nervioso, produce dolor de cabeza, mareos, náuseas y descoordinación motora. En el sistema cardiorrespiratorio, aumenta la frecuencia cardíaca del pulso y la cantidad de respiraciones por minuto, mientras que el proceso digestivo se torna lento, por lo que la dieta es sumamente importante", señala el galeno.
Estos transtornos provocarían también la pérdida de concentración en nuestros futbolistas, así como la descoordinación en los pases, en el bote de la pelota y en la consiguiente anotación de goles. Para aminorar estos malestares, técnicos y médicos de nuestro seleccionado decidieron por un proceso de adaptación a la altura.
"Una de las pruebas más importante es la de hemoglobina F que generalmente se presenta en gente de raza negra, pues según se dice ellos estarían en desventaja de jugar en zonas de gran altura. Sin embargo, ninguno de los integrantes de la selección presenta anomalías", indica Aparicio quien jugó como mediocampista en el "Atlético Chalaco" allá por los años '70.
Así, la receta de la "Sopa de Cóndor" que involuntariamente fue materializada por el doctor Jorge Alva podría resumirse en los siguientes ingredientes:
l. Buena preparación física para tolerar los efectos producidos por la altura.
2. Régimen dietético en base a hidratos de carbono (dieta hipercalórica: azúcares, harina) que sustituya la falta de oxígeno con la energía proveniente de estos hidratos.
3. Tener una buena cantidad de hemoglobina.
4. Mantener un conveniente estado anímico y psicológico que ayude a aminorar los síntomas ocasionados por el "mal de altura".
Para Alva, una de las mayores ventajas de nuestros futbolistas -a diferencia del resto de países sudamericanos- es que son los únicos que pueden jugar en pisos altitudinales que van indistintamente desde los 3 416 metros sobre el nivel del mar (Cuzco) hasta los 4 200 (Cerro de Pasco) . Ojalá lo recuerden el día del partido.