Visitas y Mudanzas
Autoridades mundiales llegan a Lima interesadas en sus planes de recuperación. Mientras, el Gobierno sigue disparando contra Andrade.
Desde el martes una selección de expertos extranjeros y locales están reunidos en el Palacio de Osambela, debatiendo en torno al Centro Histórico, Recuperación y Promoción de la Inversión Privada en Lima, certamen de enorme importancia que fue inaugurado por el ministro de Educación, mientras el organismo máximo de la cultura -el INC- se mudaba a San Borja.
Ilustres visitantes reunidos el martes en la Casa de Osambela, luego de un breve intermedio durante la sesión inaugural. En
primer plano Hernán Crespo Toral.
HERNAN Crespo Toral, arquitecto ecuatoriano, director principal de Cultura de la UNESCO, estaba perplejo esa noche del lunes. A pocas horas de su llegada a Lima había ido por un trámite al Instituto Nacional de Cultura, en el jirón Ancash, y encontró en plena mudanza a sus funcionarios. "Nos vamos a San Borja", le dijo uno de ellos. "Al Museo de la Nación".
Elsa Carrera, fogosa ministra de Transportes, muestra el anillo.
SORPRESAS DE LA VIDA
Esa noche, instalados en el hotel Bolívar, los visitantes reavivaban sus nostalgias limeñas. Luego de un buen café, una vuelta por la plaza San Martín y vendria el descubrimiento de una realidad que muchos desconocían, pese a ser frecuentes visitantes de Lima.
Allí estaban Silvio Mutal, Leopoldo Portnoy, Dora Arízaga, Alfredo Máximo Garay, Hernán Crespo, Paulo de Azevedo, y haciendo las veces de anfitrión Jorge Ruiz de Somocurcio, director de planificación del concejo limeño.
Los asistentes constituyen una especie de seleccionado mundial para la salvación de ciudades históricas, con títulos ganados en la recuperación de Quito, San Juan, Cusco, Bahia, Cartagena, así como su participación en los sostenimientos de Madrid y Florencia.
Para ellos no eran novedad los niños vendedores de dulces en la plaza San Martín, tampoco las señoras que preparan sánguches y jugos de fruta al paso. Ni siquiera los "charlas" que iluminan la plaza con su verbo. La sorpresa para algunos visitantes, pese a la advertencia de los conserjes del Bolívar, fueron los pequeños "pirañitas" que hurgaban por allí.
"Esa es una de las tragedias de las grandes ciudades, por eso nosotros insistimos en que recuperarlas no es sólo remozarlas y pintarlas para el turismo, es sobre todo humanizarlas" nos dice el argentino Leopoldo Portnoy, economista, asesor técnico del proyecto Buenos Aires 2000, ex vicepresidente del Banco Central, decano de la facultad de economia de la capital de su país.
En lo concreto humanizar, a juicio de Portnoy, es organizar la ciudad, dándoles cabida en una sola autoridad a las instituciones y personas que tengan derechos e intereses en ella. Nos habla de Nueva York como un gigante manejado ordenadamente, porque en sus órganos de gobierno están desde el municipio hasta la policía, pasando por la aduana y los representantes del gobierno.
"Nadie puede excluir a nadie, si alguien lo intenta es rechazado, el monopolio de gobiernos es inconcebible, porque los problemas son mayúsculos", comenta Portnoy. Primera lección. El manejo de una ciudad es responsabilidad de todos, incluido el gobierno.
Luis Consiglieri. Recibió al ministro Palermo, luego le llegó el desencanto.
LA PROPUESTA DE QUITO
Dora Arízaga, arquitecta ecuatoriana, quiso hablar de la experiencia de Quito, naturalmente para que todos podamos aprender de sus aciertos y errores. Ella ha trabajado también en la restauración de Cusco, Florencia y Madrid y en la administración de proyectos culturales en Río de Janeiro. Algo tiene que decir, ¿no?
Nos contó que el área histórica central de Quito está en 343 hectáreas con más de 5,000 predios inventariados, entre los cuales hay edificios civiles, templos, algunos cuarteles y barrios tradicionales. Más del 23 por ciento está destinado a pistas y caminos. El 52 por ciento del suelo ha sido ocupado por unos 80,000 pobladores estables que viven en edificios con un promedio de dos pisos.
Los problemas fueron muchos desde que empezamos, ahora son menos, se acuerda. A los inconvenientes conocidos de zonas tugurizadas, tránsito embotellado, degradación del medio ambiente y caída en la calidad de vida de la gente, se añadía el permanente temor a los terremotos, que provoca una desvalorización del suelo y la retracción de los inversionistas.
No obstante gobierno y municipios emprendieron en 1987 la tarea de recuperar el centro histórico de Quito, inmediatamente después de un tremendo terremoto. Fue creado el Fondo de Salvamento del Patrimonio Cultural que comenzó apenas con 3 millones de dólares, que años después y con apoyo del BID se elevó a 51 millones anuales, en los que se incluye una aportación procedente de las ganancias del petróleo.
Antes de eso (1987) el municipio tenía una conducta muy pasiva, recuerda Doralisa. Dice que desde entonces sus gestores han cambiado hacia una participación muy activa en el gobierno de la ciudad, que dicho sea de paso tiene un solo alcalde cuya autoridad se extiende a todos sus distritos.
¿Cómo ha sido la recuperación de Quito? En pocas palabras se ha procurado fortalecer la identidad cultural de la ciudad, se le ha reafirmado en su diversidad étnica y social, se ha potenciado el desarrollo con inversiones en viviendas y centros comerciales, se ha vigorizado el gobierno municipal, se ha impulsado la desconcentración administrativa de la urbe y se ha reducido el sobreuso del centro.
Hernán Crespo, el hombre de Unesco en la cita, ha estado escuchando y se anima a reflexionar. ¿Cómo distinguir la peculiaridad del hombre moderno en la globalización?, pregunta. Su respuesta es que se debe renunciar a la tentación de ser como otros y decidirse a ser uno mismo, con las ventajas y limitaciones que ello supone.
Alfredo Garay aprueba y añade que para reencontrar la identidad perdida, los gobiernos centrales, regionales o municipales deben aprender a ser más democráticos, es decir a desconcentrar las decisiones. Se pregunta cuánto dinero de Jujuy o Santiago del Estero hay en el metro de Buenos Aires, una realidad que se hizo sin un sentido de compensación. Silvio Mutal, antiguo conocedor de Lima, ha estado escuchando. Felizmente la recuperación de Lima -dice- le llega después que a otras muchas ciudades, así evitará los errores cometidos en otras partes.
¿Cuál podría ser el más pernicioso? Pasarse por encima del vecino, del residente de carne y hueso, para imponerle traslados forzosos, monumentos ajenos, autopistas extrañas, edificios aplastantes, estándares repentinamente caros.
Mutal dice que ahí reside el peligro creciente de un poblador desinteresado en su ciudad porque se la han arrebatado otros, que hacen y deshacen de ella en nombre de todos. La gente se vuelve desconfiada, finalmente indiferente, sostiene. Y no habrá dinero que alcance para sostener una recuperación ficticia, hecha sin el consentimiento del vecino.
La Guerra de la Plaza de Armas
Ministro Domingo Palermo se suma al cargamontón contra el municipio.
UNA cauta espera aguardaba el martes en la mañana la llegada del ministro de Educación, Domingo Palermo, a la Casa de Osambela. Debía inaugurar la cita de expertos invitados para que aporten experiencias a la recuperación del centro histórico. ¿Viene o no viene?, cruzaban los dedos anfitriones e invitados.
Finalmente el ministro apareció en el gran salón de actos del segundo piso y Jorge Ruiz de Somocurcio, Luis Consiglieri y Eduardo Arrarte le dieron la bienvenida. Si bien el alcalde Alberto Andrade estaba ausente, a nadie escapaba que las recientes medidas obstruccionistas del gobierno contra el municipio estaban dirigidas a quemarle la película.
La llegada de Palermo alivió la tensión, pero por poco tiempo. Un par de pasajes de su discurso inaugural pusieron de mal humor a los organizadores y hasta los invitados extranjeros expresaron su inquietud por la guerra de la Plaza de Armas.
Decir en nombre del gobierno que hasta hoy no se conoce un plan integral para la recuperación de Lima fue demasiado, porque si algo tiene esta ciudad es planes para el desarrollo metropolitano con propuestas urbanísticas, viales, de recuperación, recreativas y hasta de conservación de aguas y suelos.
Pero allí no quedó la andanada. Acto seguido dijo que Lima requiere soluciones muy profundas, destinadas a "revertir 25 años de desgobierno municipal, de ensayos sin sustento técnico". Muchos se acordaron entonces de Ricardo Belmont enfrentado al 776 y a un coordinado cargamontón, que afectó directamente a su gobierno allí donde duele, es decir en la caja.
Consultado por Caretas el empresario Eduardo Arrarte, presidente del Patronato de Lima, pidió calma. "Vemos con profunda preocupación que el Gobierno central y el municipio limeño no coordinan sus acciones. Allí está el caso de la urbanización Palomino y los recién trasladados...".
Arrarte se preguntó cómo se podía esperar que llegue la inversión privada a los proyectos limeños, en un ambiente de abierta hostilidad entre Palacio y la Municipalidad. "Deben asimilarse mutuamente y no incrementar la biblioteca de proyectos frustrados", concluyó.
Por su parte Enrique Espinoza Bellido le recordo al ministro Palermo el plan de Desarrollo Metropolitano formulado durante el primer período de gobierno de Ricardo Belmont, que precisamente contempló los anillos viales hoy rescatados por el Gobierno.
"Le recomiendo al ministro que lea ese plan y no politice un problema que es básicamente técnico", recomendó Espinoza, quien estuvo entre los que asistieron a la jornada inaugural del certamen.