Operación Fronteras Seguras
Testimonio que añade información sobre la ruta de las presi ones norteamericanas.
Tras las sonrisas y palmoteos entre Abdalá Bucaram y Alberto Fujimori en Cochabamba, señal de una auspiciosa amistad, están sin embargo los fríos datos de la estrategia militar, las bravatas del comandante general Francisco Moncayo y las comprobaciones de Glenn R. Weidner, jefe del destacamento norteamericano en la MOMEP (publicadas en la revista norteamericana JFG -Joint Force Quarterly). Lo que sí está claro es que pese a las ambivalencias, en este mes tendrán lugar las conversaciones de Santiago para afinar los procedimientos y arribar a la discusión de los impases en Brasilia.
Las reuniones de la Momep fueron continuas tanto en Brasilia como en Lima y Quito. Al final, se garantizó el cese del fuego.
Como lo reconoce Weidner, Ecuador tenía acceso directo a la zona del conflicto, en cambio el Perú sólo se sirvió de la fuerza aérea.
LA lectura del documento aclara muchas de las dudas acerca de las tareas de la MOMEP, presenta una visión más objetiva de cómo fue visto el conflicto del Cenepa entre los países garantes y las posiciones de los gobiernos beligerantes.
¿Por qué ahora se da publicidad a este informe? ¿Cuáles serán las reacciones del comando militar peruano? Estados Unidos está empeñado en una solución pronta que se pueda anunciar antes de las elecciones de noviembre. Las dos figuras que presionan en tal sentido son Luigi Einaudi, en el nivel diplomático, y el general Barry McCaffrey, ex comandante en jefe del Comando Sur.
Para el ex canciller Edgardo Mercado Jarrín, el nombramiento del embajador Dennis Jett, en reemplazo de Alvin Adams, refuerza esta posición de urgencia. Jett ha desempeñado cargos en Israel y Argentina.
"La designación del nuevo embajador -dice Mercado- debe percibirse como un esfuerzo del país hegemónico para escoger un hombre de experiencia en conflictos".
En ese contexto el escrito de Weidner cobra especial significación. En primer término da cifras sobre la amplitud del conflicto." En enero de 1995 -dice- el hemisferio fue sorprendido por el estallido de un conflicto entre el Ecuador y el Perú a raíz de una antigua disputa fronteriza. Durante seis semanas fueron movilizados más de 100,000 hombres, se desplegaron flotas y se reposicionaron fuerzas aéreas con capacidad de atacar las respectivas capitales. Ambos lados sufrieron 300 bajas en un feroz combate en la región del valle del alto Cenepa".
Este no llegó a mayores, según el coronel norteamericano, porque una reacción rapida de los países garantes del Pro-tocolo de Río de 1942 ayudó a poner fin a las hostilidades y crear condiciones para que se pudiera negociar una solución diplomática.
Reseñando las raíces del conflicto, señala, que "están en la disputa entre los dos países sobre la delimitación y demarcación de la frontera en un trozo aislado de selva, en terreno alto caracterizado por una geografía extremadamente difícil, siempre cubierto de nubes(1).
A pesar de que la disputa se remonta a la época de la Colonia, las consecuencias de la guerra de 1941 entre los dos páises fueron particularmente relevantes para la misión observadora. En aquel año, Perú invadió el sur del Ecuador y forzó la firma de un acuerdo bajo el Protocolo de Río de 1942. Este acuerdo extrajo de ambas partes un compromiso de cese de hostilidades y definió una frontera común basada en la limitada información geofísica existente en aquel entonces".
GUERRA FRONTERIZA
Indica luego, Glenn Weidner, que "en diciembre de 1994 el servicio de Inteligencia del Perú confirmó que el Ecuador había establecido campamentos en el área en disputa(2). Las operaciones de combate comenzaron con ataques aéreos y terrestres en el área del Cenepa y en la confluencia de los ríos Santiago y Yaupi. Durante seis semanas ambos lados consiguieron introducir más de 5,000 tropas en un área de 70 kms2 de jungla particularmente densa.
"Mientras tanto, una movilización general llevó a un despliegue de seis divisiones peruanas a lo largo de la costa y el equivalente a cuatro brigadas ecuatorianas a su frente inmediato. Con las flotas en el mar, aeronaves de alto desempeño desplegadas en el frente y combate en la región del Cenepa, el peligro de una escalada era significativo.
"A mediados de febrero, sin embargo, cuando la cantidad de bajas y el impacto económico se tornaron cada vez más claros, se produjo una paralización en el campo de batalla. La presión diplomática de las naciones garantes del Protocolo de 1942 consiguió llevar a las partes en conflicto a la mesa de negociaciones y en última instancia a trazar un acuerdo de paz, la Declaración de Itamaraty del 17 de marzo de 1995.
"La declaración exigía que ambas partes cesaran las hostilidades, se desmovilizaran y apoyaran las actividades de la misión militar observadora (MOMEP), suministrada por los países garantes cuyo mandato inicial era de 90 días y podía ser extendido a pedido de las partes."
Sin embargo, no hubo unanimidad en el comando de la MOMEP por parte de los países garantes. Brasil propuso suministrar un oficial general como jefe de la misma. "Las deliberaciones sobre la definición de los procesos, sobre todo en cuanto a las relaciones de comando, duraron casi un mes. En ese lapso ocurrieron una serie de violaciones al cesar el fuego en la zona de conflictos y en guarniciones aisladas a lo largo de la frontera demarcada, 60 kms al noroeste.
A principios de marzo, se alcanzó una solución conciliatoria sobre las relaciones de comando. Para preservar la igualdad de "status" entre los contingentes de los países garantes, el general brasileño recibió el título de coordinador en lugar de comandante. Cada nación enviaría un total de hasta diez oficiales como observadores, bajo el mando de un coronel, y los EE.UU. enviarían un elemento que consistiría de aviación, operaciones, inteligencia, comunicaciones y apoyo logístico.
"El general brasileño ejercería el control operacional (OPCON) sobre los observadores de las cuatro naciones, mientras que los coroneles mantendrían el mando administrativo y disciplinario sobre sus contingentes, con la excepción del OPCON. El coronel de los EE.UU. mantendría el comando y el control operacional del elemento de apoyo. La dirección política de la misión se ejercería a través de un comité compuesto por un representante del ministerio de Relaciones Exteriores del Brasil y embajadores de Argentina, Chile y los EE.UU. en Brasilia. (Esta función fue asumida posteriomente por un grupo de altos funcionarios representando a los países garantes directamente desde sus respectivas capitales)".
Como se ve, se incrementó una serie de niveles y responsabilidades que tenían por objeto evitar que la MOMEP pudiera caer en el juego de alguna de las partes beligerantes.
Cuando se aprueban en marzo de 1965 los procedimientos, Estados Unidos comienza a enviar su contingente logístico en aviones C-130. Como en el territorio peruano no había aeropuerto capaz de recibir aviones de este tipo, las operaciones tuvieron como escenario los cuarteles e instalaciones ecuatorianas de Patuca y Maca, con lo que se confirma la ventaja estratégica de apoyo de Ecuador por sobre el Perú durante el conflicto del Cenepa.
CONCEPTO DE OPERACIONES
El Comando Sur de los EE.UU. (SOUTHCOM) ya había realizado un análisis de la misión y le había suministrado al contingente de los EE.UU. orientaciones sobre ciertos puntos fundamentales: no se llevaría a cabo ninguna operación que no condujera a alcanzar los objetivos definidos en la Declaración de Itamaraty. Era fundamental la seguridad del personal y del equipo. El mandato de la MOMEP no incluía forzar la paz, ya que fue creada apenas para observar y verificar el cumplimiento de los acuerdos. Los EE.UU. adoptaron la política de no llevar a cabo patrullas a pie en la zona del conflicto por el peligro de las minas terrestres y la proximidad de las fuerzas en combate y prohibió el uso de helicópteros de ambos lados para operaciones de los observadores. El representante de los EE.UU. enfatizó también la necesidad de que las partes aceptaran la creación de una zona desmilitarizada, claramente definida como precondición para las operaciones.
Esta no era la opinión del comandante brasileño Cándido Vargas de Freire. El creía "firmemente que el tema de la zona desmilitarizada (DMZ) era demasiado sensible para ser levantado en ese momento, las partes podrían comenzar una negociación interminable que no permitiría que la misión procediera a la separación de fuerzas.
"Para Freire la zona desmilitarizada sería el resultado final de la operación MOMEP y no apenas una medida de control para ejecutar operaciones. De cualquier manera se aceptaron los lineamientos generales para una operación en cuatro etapas: fase preparatoria (despliegue de la MOMEP, enlace, áreas de seguridad como sustituto a la zona desmilitarizada y requerimientos iniciales para la secuencia operacional en el área), supervisión del cese del fuego, separación de las fuerzas beligerantes y, finalmente, desmovilización de las unidades para fuera de la zona del conflicto y el establecimiento de la zona desmilitarizada".
La separación de fuerzas no fue fácil. Había desconfianza por ambas partes beligerantes y además la MOMEP había verificado algunos problemas que no comunicó de inmediato a Perú ni a Ecuador pero que dicen a las claras las diferencias de posición estratégica de ambos.
Como dice el coronel norteamericano: "Las unidades se hallaban entremezcladas en el campo de batalla debido a la densidad de la selva y los estrechos senderos escondidos entre las posiciones en combate. Se habían diseminado minas en toda el área -sólo Ecuador diseminó 6,000- frecuentemente sin un registro adecuado.
Presidente Bill Clinton: urge acuerdo antes de noviembre. Derecha, general Francisco Moncayo: una línea de provocación para evitar que Abdalá Bucarám se desbande.
LAS ZONAS DESMILITARIZADAS
En los primeros días de mayo de 1995, se estaba ya en posibilidad de crear dos zonas desmilitarizadas. Se prepararon 6 opciones que iban desde una estrecha franja entre Coangos y PV1 a una franja de unos 20 kms a lo largo de la frontera. El Perú aceptó de inmediato la propuesta de Momep, Ecuador señaló que era una propuesta injusta pues se incluía Banderas -una base logística menor- dentro de la zona desmilitarizada que, además, era "territorio ecuatoriano indisputado y lugar dfonde existía un destacamento de frontera desde hacía mucho tiempo". En junio se realizaron varias tratativas, en las que Ecuador y Perú amenazaban con retirarse de las negociaciones si no se respetaban sus puntos de vista. Finalmente en julio, en Lima, se aceptó el cuadrado que no incluyó Banderas.
"Las noticias de este histórico acuerdo -dice Zeidner- fueron trasmitidas a tiempo para ser anunciadas por el Secretario de Defensa William Perry en la sesión de clausura de la reunión ministerial que se estaba celebrando en Williamsburg".
En setiembre de 1995 las negociaciones volvieron a sufrir problemas. Entre el 3 de mayo y setiembre las partes relataron más de 20 incidentes acompañados de pedidos para la intervención de la Momep. Muchos se debían a minas, en incidentes que dieron como resultado tres muertos y un herido, o fuego de arma corta, escalando a duelos de artillería y mortero, especialmente en el área del Yaupi-Santiago. La MOMEP propuso un área de 10 kms a ambos lados de la frontera demarcada desde la EDMZ a un punto de las confluencia de los ríos Santiago y Yaupi, denominándola área de seguridad complementaria.