Incómoda Estación
El primer ministro Alberto Pandolfi se salva de la interpelación pero igual las preguntas que acosan al régimen recaen sobre él.
Alberto Pandolfi parece pasar por el aro o ingresar a la cámara de la verdad. Es un disciplinado primer ministro.
Pidió prórroga para tratar de ganar tiempo y articular un discurso que comprende muchas cuestiones enojosas y problemáticas. ¿Por qué un primer ministro tiene que cargar con todas las culpas? Aún cuando éste sea un régimen poco proclive a dar cuenta de sus actos, esta vez, el canon minero, Vaticano, Montesinos, la deuda externa y hasta los devaneos reeleccionistas serán materia de una vasta sesión parlamentaria. No está claro si los nervios de Pandolfi estarán lo suficientemente templados.
Víctor Joy Way, en poco tiempo el sonriente rostro se ha tornado en azorado.
La prensa ha jugado un rol preponderante en esta lucha por la transparencia. ¿Cuándo le tocará el turno a Montesinos?
EL primer ministro Alberto Pandolfi al presentarse a la estación de preguntas cree que sorteará, con relativa elegancia, los pedidos de interpelación que este mismo jueves deberá resolver el pleno.
Los caminos de la política no coinciden necesariamente con los de la opinión ciudadana. Todo el país quiere saber qué pasa con el Caso Vaticano, cuál el grado de compromiso del asesor presidencial Vladimiro Montesinos, qué significó la alusión del Presidente acerca de "los falsos moralizadores", por qué la violación constitucional para permitir una tercera reelección de Fujimori y, finalmente, qué destino da el gobierno a los recursos del canon minero.
Sobre todo ello, la opinión de Alberto Pandolfi es, previsiblemente, casi nula. Pero el cargo hace al hombre y este jueves, el premier Pandolfi deberá leer un libreto que ha sido elaborado en varias apresuradas noches, se dice que con el principal concurso del propio Vladimiro Montesinos.
El primer ministro desde el pasado 13 de junio no ha tenido contacto oficial con el Legislativo. En esa oportunidad, libró al gabinete y al Presidente de los excesos opositores sobre el caso de la privatización de Petroperú.
Ahora tiene que sacarle las castañas del fuego nada menos que al asesor presidencial y asumir, junto con la febril imaginación de Martha Chávez, preocupada por volver a ganar el favor presidencial perdido, que hay una voluntad de "desestabilización" del régimen.
El pasado 29 de agosto, sin que le temblara la voz, pero con la desorientación que algunos le atribuyen como principal característica, Pandolfi sostuvo que "es evidente que existe una serie de hechos y acciones desarrolladas por la oposición con la finalidad de generar un clima de inestabilidad que nos lleva a pensar que esto es parte de una concertación, de otro intento de desestabilización por parte de la oposición".
Ahora sería una ocasión brillante para que diera muestras de esa evidencia, el temido complot en curso.
Pandolfi también ha defendido a Montesinos. Quizá a regañadientes, pues no obstante sus vínculos con el general Edgardo Mercado Jarrín no lo ha frecuentado ni lo conoce en toda la extensión de su velado pasado. Según analistas, los ministros más tibios en la defensa de Montesinos han sido, después de Francisco Tudela, Pandolfi, Daniel Hokama y Rodolfo Muñante, los titulares de Energía y Agricultura que lo acompañarán en el soponcio de este jueves.
Curioso "complot" el de la oposición. Para nadie es un secreto que hay posiciones encontradas en las filas dispares de la minoría. Es ya un tópico la animadversión entre el Apra y el FIM, que proviene de la erizada enemistad entre Jorge del Castillo y Fernando Olivera. La posibilidad del referéndum acentúa los contrastes: ¿quién comandará la operación? ¿Quiénes creen que podrían capitalizar más dentro de un frente que hasta el propio líder de UPP, Javier Pérez de Cuéllar, ha reclamado? Incluso, de mantenerse la valla inventada por Gilberto Siura y compañía de los 48 votos para que se pueda realizar un referéndum, la oposición no las tiene todas consigo. "Hay, lamentablemente, tránsfugas o camaleones", opinó un radical.
Mientras se habla de un complot de la oposición, en sus filas se trata de sumar votos para lograr que el referéndum sobre la reelección sea una realidad. Xavier Barrón del PPC: anteojeras o previsión para no caer en la tentación. Carlos Ferrero de la mayoría: una conciencia muy solicitada.
Las bajas opositoras podrían ser Francisco Pardo Mesones (acompañante de Alberto Fujimori a Cochabamba y partidario de la reelección según propia confesión), Miguel Ciccia (que literalmente podría hacerse el sueco pues está actualmente invitado por la nórdica firma Scania) o Xavier Barrón (que si bien ha firmado el pedido de derogatoria de la ley Siura, a veces hace honor a la broma que le hacen de "borrón y cuenta nueva"). Si tal ocurriera, los 48 votos no se alcanzarían.
Carlos Ferrero, una vez más, cobraría entonces particular importancia. En abril de este año se abstuvo en la votación de la Ley Siura con argumentos centrales: porque desnaturalizaba el referéndum si se lo condicionaba a una previa autorización congresal, puesto que forma parte de los sistemas de democracia directa. Si mantiene su coherencia -que la ha demostrado notablemente en el tema de la reelección- podría alinearse con la oposición. Si se abstiene, es que las presiones y la animadversión de su grupo político (Cambio90-NM) pesaron en exceso.
La estación de preguntas, primaveral y pródiga en cuanto al número de las mismas, es yerma e invernal en cuanto al tiempo de que se dispone. Hay en la mesa un total de 43 preguntas. Se estima que por el tiempo de que se dispone se leerán y fundamentarán un máximo de 30.
El equipo de Alberto Pandolfi ha preparado una ya conocida estrategia. Extenderse por un tiempo largo (se dice que hablará 2 horas, con eventuales ayuditas de sus colegas Hokama y Muñante), darle mayor peso a los asuntos económicos, canon minero y agricultura.
Daniel Hokama y Rodolfo Muñante: acompañan la procesión.
Las asuntos varios los ha agrupado en cinco categorías: la reelección, los falsos moralizadores, la cuestión económica, el Vaticano y Vladimiro Montesinos.
El asunto de los falsos moralizadores parece que ha resultado un quebradero de cabeza, especialmente porque no pueden dar ejemplos sin pisar callos. El asunto económico ha sido preparado por Jorge Camet, que ha enviado 20 páginas al primer ministro.
Más complicado resulta el asunto del sueldo y la categoría del asesor (antes era ad honorem, ahora es un F-1, siempre según Fujimori).
La pregunta ha sido formulada por Anel Townsend y Gustavo Mohme, recordando que además de Fujimori, el por entonces jefe del SIN, Julio Salazar Monroe, sostuvo que Montesinos era un funcionario ad honorem. Fujimori, el pasado domingo, salió incluso con una novedad: que trabaja en el SIN desde la época de Alan García.
Consultados varios especialistas, creen que el Presidente se ha confundido en esa categoría, pues siempre es la más baja, corresponde a un haber de 500 soles (aproximadamente) y es improbable que un hombre de tanta inteligencia y un rumboso tren de vida como el del Asesor gane una cifra semejante.
Hay que reconocer que la estación de preguntas -instancia que Enrique Chirinos Soto estima de alto valor democrático- se presta a una sucesión variopinta de interrogaciones. Así Javier Diez Canseco se inclina por saber el ingreso total del Presidente de la República, su tocayo Alva Orlandini, Antero Flores y Alfonso Grados preguntan sobre el canon, la deuda externa y el incremento de la misma entre agosto de 1995 y junio de este año, Enrique Chirinos sobre la enseñanza de la historia, Alfonso Baella sobre las inversiones en Amazonas (específicamente en la Cordillera del Cóndor).
Esta vez, la mayoría se despacha con pliegos de preguntas. Sorprende que, siendo cuando les conviene reglamentaristas, personajes como Carlos Torres, Luz Salgado, Dennis Vargas, hagan más de una pregunta cuando el reglamento es taxativo al respecto: cada congresista sólo puede formular una de interés nacional.