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La Novela Histérica
"Alondra" y el folletín de las féminas anticipadas.

EN el cauce de las novelas latinas, hay rezagos y detritus de géneros remotos; de la tragedia griega, del melodrama decimonónico, de la picaresca antigua, de la lectura a viva voz en las tabacaleras que se dice inspiraron a la radionovela cubana, y hay un subgénero que de por sí vive del pasado, el folletín histórico o histérico a juzgar por las alteraciones mentales y la propensión al escándalo de sus heroínas.
Por supuesto, en dramaturgia el pasado nunca es absoluto. Se lee desde el presente o sirve para leerlo. En las novelas de ambientación hechas sin auténtica vocación histórica hay flagrantes anacronismos e inverosimilitudes. Diálogos y actitudes de hoy en escenarios y vestuario que no estamos seguros qué tan de ayer son. Prima además, un espíritu práctico y agitado que se desfasa del tiempo representado; una aceleración moderna que hace trizas las pausas y tiempos largos del pretérito. Por convención, el pasado es un espacio de escándalos y rupturas. Es también, el lugar de las heroínas imbatibles: activas, liberadas, apasionadas por hombres que no les llegan a los talones. Son las mujeres que con demasiado histrionismo encarna Luisa Kuliok en las novelas argentinas de Omar Romay, donde la invención de anacrónicos mundos feministas llegó a interesar al propio Silvio Berlusconi que coprodujo "Más allá del horizonte" originalmente destinada a la Lollobrígida pero encarnada por la Kuliok.

Brasil también ha explotado la vena historicista, dándole un matiz iluminista y patriotero. La cadena Manchete, atada de manos ante la aplastante competencia de Globo y sus novelas contemporáneas a muerte desarrolló el filón teñido con el sepia de una académica adaptación.
"Alondra" es un buen ejemplo mejicano. Ana Colchero, sin los excesos de la Kuliok, es la provinciana a quien le salen alas en los tobillos y enrumba a la capital decimonónica a buscar amor por la libre. Hace pocos días vimos el capítulo en que, tras darle un puntapié en los testículos al señorito malo de la casa (si se trataba de ser verosímiles, el armazón de las enaguas lo hubiera impedido), la heroína abre la puerta de la jaula de una metafórica alondra en cautiverio y la echa a volar con la misma frescura con que la escritora Yolanda Vargas de Televisa echa a volar los clisés folletinescos por el pasado de su país.


Primera Noticia
  • El cambio de nombre de Primera Plana" a "América Noticias" no es un cambio de actitud, es una confirmación de lo que quiere ser un noticiero competitivo: dinámico, plural, ordenado dentro del fluir aparentemente desordenado de las noticias, y en virtud de su estratégica decisión de empezar a las 8 p.m., el primero de los canales fuertes en salir al aire (Ni"Global Noticias" del 13 y menos "Confirmado" del 7, ambos a las 7 p.m., son de pegada). Su nueva escenografía combina dos colores que no se llevan muy bien -marrón y azul- bajo la mirada de un mundo terroso. Por fortuna, mejor están los conceptos que maneja el director Ronald Velarde, pronunciados por Pablo Cateriano y Claudia Doig, sobre la alternancia de notas políticas, pequeños reportes inactuales y alguna primicia para arrancar la noche.

    Ana Colchero como Alondra

    El Reto de Beto

  • Como parte del relanzamiento del área de prensa de América Televisión, La Revista Dominical acaba de sumar a sus filas al periodista Beto Ortiz, ex Panorama, y recordado por sus temerarias entrevistas a Canebo y Leslie Stewart. Por el canal de la competencia también se han dado cambios. Se afirma que Juan Carlos Vicente habría dejado la posta a Carlos Guillén, viejo zorro del periodismo. Ortiz se había dedicado al periodismo ecológico y turístico en la revista Rumbos. Ahora retorna a la selva urbana y la caza de primicias.

    Cher
    Cher en uniforme de actriz.

  • Por un error hizo dueto a un bigotudo desangelado en una insulsa derivación de la nueva ola sesentista. La Sra. Bonno, nombre en común con Sonny, no tuvo más remedio que sobresalir a punta de su vocación por el adefesio: lentejuelas, mostacillas, picapica de oropel sobre un talle largo y caprichosamente estilizado. Todo ello nunca lució mejor, sin Sonny, en el video clip de presentación de Beavis y Buttheads. Hasta que Robert Altman la vistió de mujer cualquiera en "Come to the five and dime Jimmy Dean" y Peter Bogdanovich la subió a una moto de hippy desfasada en "Mask" y una estrella salió del sombrero. Mike Nichols le sacó una actuación de calibre en "Silkwood" y Norman Jewison en "Hechizo de luna", con unos cuantos pucheros de italoamericana en celo le hizo ganar un Oscar que nadie pifió. (Véanla este viernes a la medianoche en Canal 2).


    Picotazos
    "Ahí hay un contrasentido que no tiene sentido".

    (Martínez Morosini entrevistando a Farah de la SNI).