Lo Que Faltaba


Lo Que Faltaba
Asesor Vladimiro Montesinos recibe bendición gringa.

Debut en Palacio

El general (r) Barry McCaffrey, Zar antidrogas de los EE.UU., debe tener virtudes muy especiales pues fue capaz de sacar de la oscuridad a esa suerte de Conde Drácula que rehuía tenazmente la luz del Sol. Vladimiro Montesinos escogió precisamente la visita de McCaffrey para aparecer por primera vez en público y tratar de limpiar su imagen, deteriorada en los últimos meses por acusaciones de todo calibre.
El momento y el personaje estuvieron bien escogidos. McCaffrey es un militar de prestigio en los EE.UU., incluso en el círculo de los organismos no gubernamentales que se ocupan de asuntos de derechos humanos. El general, que fue jefe del Comando Sur, al parecer acabó con prácticas poco democráticas en los cursos de entrenamientos para uniformados latinoamericanos.
De todas maneras, no deja de ser paradójico que en su visita al país que es el mayor productor de hoja de coca en el mundo, McCaffrey se encuentre con un asesor que tiene un pasado resonante como abogado de narcotraficantes.

Jefe del Comando Sur en Panamá durante dos años. Antes combatió en la Guerra del Golfo.

LOS periodistas que esperaban la llegada del general (r) Barry McCaffrey a palacio se quedaron boquiabiertos cuando vieron descender de un vehículo al ex capitán Vladimiro Montesinos y subir tranquilamente las escalinatas de Palacio.
Montesinos debe haber paladeado cada segundo de su aparición pública, que brindó por primera vez a fotógrafos y camarógrafos la oportunidad de captar imágenes que no fueran furtivas y apuradas. Hasta ahora, como dijo el noticiero de un canal de Tv, sólo CARETAS había logrado fotografiar al escurridizo ex capitán.
Cual dandy characato, lucía impecable terno oscuro y el pañuelo hacía juego con la corbata. Junto con el despistado ministro de Salud, Marino Costa Bauer, que todavía no sabe qué es lo que hace allí, era el único miembro de la delegación peruana que no vestía uniforme militar.
Los ministros de Defensa Tomás Castillo e Interior Juan Briones, el presidente del Comando Conjunto Nicolás Hermoza y el director de la Policía Antonio Ketín Vidal integraban el grupo que se entrevistó con el equipo de McCaffrey.
La noticia fue la aparición pública de Montesinos y no la visita de McCaffrey. El propio presidente Alberto Fujimori contribuyó a generar expectativas porque ordenó que las fotos e imágenes captadas en la reunión por personal de Palacio, no fueran distribuidas hasta que él retornara. Así, el embargo estuvo vigente hasta bien entrada la tarde, para desesperación de los encargados de las agencias noticiosas internacionales que pueden enviar sus materiales hasta las 6 de la tarde.
Cuando regresó del frustrado viaje al valle del Apurímac, Fujimori escogió las fotos a ser repartidas a los medios de prensa y agencias noticiosas. Entre ellas, una en la que se aprecia a Vladimiro Montesinos dándole la mano, sonriente, a McCaffrey. Pero a los pocos minutos una llamada de Palacio acabó con las ilusiones. Se ordenaba devolver de inmediato esa foto.
Temerosos de enemistarse con Palacio, los receptores de la foto la devolvieron. Sin embargo, los noticieros de Tv sí recibieron el video con la escena prohibida.

¿SORPRESA?

La corresponsal de una cadena de Tv de habla hispana lanzó la información de que los miembros de la delegación norteamericana se habían sorprendido por la presencia de Montesinos y que no ocultaban su descontento.
Una agencia de noticias europea, sin embargo, despachó un cable donde se afirma que McCaffrey "felicitó en español a Montesinos por su trabajo e importante colaboración en el diseño de la política antidrogas peruana", según versión recogida de uno de los participantes en la reunión que no quiso identificarse.
Algunos corresponsales extranjeros también tuvieron la información de que McCaffrey no estaba enterado de la presencia de Montesinos como parte de la delegación peruana. Esto es muy improbable. Difícilmente el gobierno peruano podía arriesgarse a causar un disgusto a McCaffrey, que hubiera podido reaccionar manifestando públicamente su desagrado, dejando en mal pie al gobierno peruano.
Según fuentes castrenses, el propio Vladimiro Montesinos formó parte de la comisión que se entrevistó previamente con tres funcionarios de la embajada norteamericana para establecer la agenda de McCaffrey en el Perú. Los generales Juan Briones y Antonio Ketín Vidal también participaron.
Es decir, los norteamericanos sabían que Montesinos iba a estar allí. Y lo aceptaron.

Fujimori y McCaffrey en Ayacucho. El mal tiempo les impidió llegar al valle del río Apurímac. Se dice que el general Hermoza llegó una hora tarde al aeropuerto de Lima, retrasando el vuelo. Los únicos que llegaron fueron corresponsales extranjeros y funcionarios de la embajada americana.

TERRENO CONOCIDO

El hombre fuerte del SIN es un viejo conocedor de Palacio. Acompañaba al entonces ministro de Guerra, comandante general del Ejército y miembro de la Junta de Gobierno, Edgardo Mercado Jarrín, a las reuniones de gabinete que presidía el Chino Juan Velasco en 1973.
El entonces joven ayudante le llevaba el maletín al general Mercado, lo cual originó después varias historias acerca de papeles que salían y regresaban luego de un breve tránsito por una fotocopiadora cercana.
Montesinos esperaba entonces, junto con otros asesores y ayudantes, el fin de las a veces extenuantes sesiones de gabinete. Escuchaba y se enteraba de muchas de las sabrosas interioridades palaciegas.
En 1990 regresó a Palacio. Cuando Alberto Fujimori todavía estaba en el Crillón, Montesinos y dos militares en actividad, Alberto Pinto y Roberto Huamán, se ganaron el apodo de "los imaginarios", porque al igual que los vigilantes de turno en los cuarteles, ellos no dormían en la noche. Cuando Fujimori se instaló en Palacio ellos lo siguieron. Pero un coronel del Ejército, subjefe de la Casa Militar, hizo un parte sobre la presencia del entonces proscrito ex capitán Montesinos, notificando que él y sus dos acompañantes rompían las reglas establecidas en Palacio.
Es más, en dos oportunidades no dejó entrar a Montesinos. Fue una de sus primeras víctimas. Lo cambiaron, reemplazándolo con un oficial adicto al asesor, que desde ese momento empezó a circular a sus anchas por Palacio. Fujimori le encargó que revise los mecanismos de seguridad y luego, cuando se peleó con Susana, que instale equipos de escucha en todas partes.

UN CONOCIDO

Montesinos ya conocía al general McCaffrey. Al parecer fue Luigi Einaudi quien los presentó, después del conflicto con Ecuador, a principios del año pasado. En ese entonces McCaffrey se desempeñaba como jefe del Comando Sur de los EE.UU. con sede en Panamá.
Para recibir al director de la Oficina Nacional para el Control de Drogas, que es el título que ostenta McCaffrey desde febrero de este año, Montesinos hizo elaborar un grueso folleto donde se detallan los éxitos del gobierno en la lucha antidrogas.
El documento critica la acción de los anteriores gobiernos, y detalla las incautaciones, detenciones y droga destruida en el último tiempo. Menciona también los dispositivos legales dictados para combatir el tráfico ilícito de drogas, la creación de la Corte Antidrogas y la nueva estructura de Contradrogas que dirige el ministro de Salud Marino Costa Bauer.
No se refiere a algunas realidades desagradables, como por ejemplo el hecho de que la Corte Antidrogas que dirige Inés Villa Bonilla -sintomáticamente excluida de las reuniones con McCaffrey- prácticamente no puede funcionar porque carece de recursos y locales. Que la fiscal de la Nación, amiga y defensora de Montesinos, ha nombrado como fiscales para casos de narcotráfico a magistrados poco idóneos como Flor de María Mayta y Lidio Marticorena, el mismo que durante el juicio a `Vaticano' se excusó de preguntar cuando Demetrio Chávez Peñaherrera acusó a Montesinos.
Tampoco menciona las acusaciones vertidas últimamente contra el hombre fuerte del SIN ni el crecimiento de la producción de cocaína pura en el Perú.

¿A QUE VIENE?

Los analistas coinciden en que la visita del general McCaffrey está relacionada con la campaña electoral en los EE.UU. Aunque el presidente Bill Clinton lleva una cómoda ventaja sobre su rival republicano Bob Dole, el tema de las drogas es uno de los puntos débiles de los demócratas.
Por eso la elección de McCaffrey a principios de este año para ocupar ese puesto. McCaffrey, un militar prestigioso y que inspira confianza, refuerza la idea de que Clinton sí está ocupándose del flagelo del narcotráfico.
La visita del Zar antidrogas a nuestro país tendría el objetivo de ayudar al Presidente a convencer a sus votantes de que el gobierno de los EE.UU. está haciendo lo necesario en los países productores para reducir los envíos de drogas a su país.
Este año, después de mucho tiempo, se reiniciaron las campañas para erradicar sembríos, que se habían abandonado hace muchos años. Esa política responde a las presiones norteamericanas sobre el tema. Así, McCaffrey podrá regresar a su país y presentar informes sobre avances concretos en la represión al narcotráfico.
En realidad esas cifras son engañosas, porque los sembríos de coca aparentemente han aumentado en el último año.

Montesinos en primer plano en la reunión del martes. (Derecha) Productos alternativos fabricados con hoja de coca, promovidos por el doctor Teobaldo Llosa. No son aceptados en los EE.UU.

EL VALLE DEL APURIMAC

La incautación de más de tres toneladas de cocaína en México que provendrían de Ayacucho, estaría confirmando varios de los profundos cambios ocurridos en el negocio del narcotráfico. El primero, que en el Perú se está fabricando en mayor cantidad el producto final, la cocaína. Antes se exportaba pasta básica que los traficantes llevaban a Colombia, donde terminaban de transformarla.
Los golpes que han sufrido los carteles colombianos y el aumento de sus áreas sembradas de coca, los éxitos de la interdicción a cargo de la Fuerza Aérea Peruana y la caída de los precios, son los motivos de este cambio.
El segundo, que los narcotraficantes se han desplazado al sur. Si años atrás Tocache, Uchiza o Campanilla eran los centros de la droga, hoy son Palmapampa o Ciudad Constitución.
En el valle del río Apurímac los cultivos de coca se expandieron entre 1988 y 1992, abarcando más del 40% de las tierras cultivadas y más del 60% de la población trabajadora.
Las rutas de salida de la droga son varias, como se detalla en el mapa y ya no utilizan tanto los vuelos de avionetas como antes.
CARETAS conversó con Carlos Francisco Barrantes, secretario general de la Federación de Productores Agropecuarios del Valle del Apurímac y miembro del Consejo Andino de productores de hoja de coca de Perú, Bolivia y Ecuador.
Según Barrantes, la situación económica de los campesinos del valle del Apurímac, que dependen básicamente del cultivo de la coca, es cada vez peor.
El dice que los campesinos tienen muchos proyectos para el reemplazo de los cocales pero les falta apoyo y crédito, a pesar de que la coyuntura actual se muestra favorable por la caída del precio de la coca. Los campesinos del valle aceptan la disminución gradual de este cultivo y el desarrollo alternativo, pero argumentan que éste debe ser más agresivo.
El hecho es que el dinero para los programas de desarrollo alternativo se distribuye con cuentagotas y es absolutamente insuficiente.
Podría esperarse que la visita de McCaffrey despierte el somnoliento interés gubernamental en impulsar realmente planes para reemplazar la coca con otros productos, aprovechando el derrumbe de los precios de la droga. Porque esta situación puede cambiar en el futuro si vuelven a subir los precios, haciendo más difícil el combate al narcotráfico.