CHINA TE CUENTA QUE...


¡Somos lo Máximo, CARETAS!

Escribe
LORENA TUDELA LOVEDAY

MIRA, o sea, cuando yo nací, en 1960, pucha, Londres era la Meca de la gente bien (recuerda que el movimiento obrero ya se empezaba a poner de moda), pucha, los yankees se dedicaban a hacer pelota lo que encontraban por ahí por Indochina, mi papi estaba regio porque justo sus pesqueras de Chimbote se iban para arriba (¿no ves que ya la desnutrición se estaba poniendo increíble en el Africa y pucha, o sea, los organismos de Naciones Unidas habían descubierto que la harina de pescado, guaj, o sea, no solamente era buena para que las vacas den más leche con menos inversión, sino que resultaba regia para los pobres, así disuelta en agüita con su plátano al costado?); bueno, además, Lima era más pañuelo todavía de lo que es ahora y encima, pucha, lo máximo, CARETAS cumplía sus diez primeros años, ¿te puedes imaginar?
Bueno, resulta ahora que CARETAS, la misma, pucha, cumple 46 años, en un país, hija, donde lo único durable es la fealdad de los cholos y por ahí alguna que otra costumbre exótica, hija, como esa de comer en octubre una especie de moco color obispo y sabor a ropero de vieja, llamada mazamorra morada. Por eso, pucha, para mi este aniversario de CARETAS, qué quieres que te diga, o sea, me devuelve un poquito de fe en que no todo está perdido para la institucionalidad del Perú.
Cuando yo pienso en CARETAS como te explico, o sea, es como si en lugar de una revista fuera, ay no sé, o sea una especie de archivo fotográfico que simbólicamente, o sea, en base a lo trabajado por Laplanche y Pontalis entre los maníaco depresivos de la era de las computadoras, pucha, o sea actuara como un referente que reemplaza a la realidad cuando ésta, ag, no da cuenta suficiente de la sutileza del alma humana, ¿me entiendes?
O, pucha, si tú eres de esas personas para las cuales la vida se reduce a trabajar como un mochica y a comer pollo del KFC una vez al mes con tu fea familia, pucha, te lo planteo de una manera más didáctica, ¿ya? O sea, una foto por ejemplo, pucha, de mi tío Fernando inaugurando un puente invisible en el codo de un río imperceptible en el corazón de una selva excesivamente feraz, pucha, con un brazo en alto, la mirada gallarda y un montón de galifardos a su alrededor esperando que se lleven el champán para tirarse el puente, pucha, vale más que todas las investigaciones juntas sobre identidad nacional que puedan haber hecho, ay no sé, las diez mil ONG que tiene el Perú, incluyendo el Smithsonian Institute, ¿no te parece?
Ahora, claro, no vayas a creer que todo ha sido fácil en la vida de CARETAS, absolutamente, y pucha, o sea, no me estoy refiriendo a los cierres y censuras horribles que el Chi-Cho-Chu maldito, diabólico, caca, poto, cara de pichilín, o sea, le aplicó incluso, guaj, al límite de haber hecho exiliar al pobre Enrique como tres veces, hija, y cerrar CARETAS porque se les daba a la gana a esos cachacos agentados, no.
Pucha, me estoy refiriendo también a cosas como que, o sea, cuando mi papi llevaba el CARETAS a la casa había que esconderlo de mi hermanito Gonzalo Iñigo, hija, porque no pasaban diez segundos y ya el mocoso se había arrancado la página de la calata e iniciado una de esas sesiones eternas de meditación trascendental en el baño de visitas, hija, que hacían que mi mami anduviera preocupadísima por el estado de la flora intestinal del muchacho, mientras mi papi, pucha, con micho más sentido de realidad que la pobre, o sea, después le hacía al idiota del Gon, pucha, enseñarle las palmas de las manos a ver si no le habían nacido pelos, y pucha, o sea, yo hasta hoy no entiendo esa codificación tan patriarcal de la masculinidad, ¿tú si?
Porque hija, o sea, eso es CARETAS, esa metáfora que sólo pudo haber sido imaginada por mí, ¿ves?: CARETAS es la posibilidad de, ay no sé, o sea, llevarte a los límites más extremos de la rebeldía, al lado de la cual Camus es un ama de casa charapa, y después, pucha, sin solución de continuidad, hija, como si te cambiaras de zapatos y punto, pucha, estar encerrada en el baño propio de tu imaginación, ay no sé, o sea mirando en Ellos y Ellas cómo fue que en la inauguración de la cadena de cafés de Susy Dyson, o sea, Nino Peñaloza bailó una macarena inolvidable con la última Latin Model, pucha, mientras la embajadora de Suecia hacia lo propio con José Guadalupe, de lo puro humanitaria que es, todo ello, pucha, en medio de un toldo de Marisa Guiulfo cuyo diseño recoge el elan de los talibanes de Kabul, que están full moda, ¿no te parece el máximo de la libertad?
Por eso, o sea, yo adoooooro CARETAS, o sea, porque me permite, a la vez, y como en El Aleph del cieguito maravilloso, o sea, compatibilizar todo: pucha, mi pertenencia al FORO, con la simpatía que a veces le tengo a Martucha, o sea, sobre todo cuando sale de espaldas en las fotos; lo último en carteras de Kris con las denuncias más guaj sobre las horribles violaciones a los derechos humanos; el Mar de Fondo, pucha, con esa maravilla inigualable que es la sección de TV y qué quieres que te diga, o sea, encima vengo yo a página completa.
¡Doris, Enrique, Daphne, Marco, Sebas, Diana, Doménica, Drusi y todos los colegas: happy birthday GCU! Chau. (Rafo León).